DURANTE EL PRIMER VIAJE A LAS AMÉRICAS…

¡Qué motín ni qué motina ni qué niño muerto porque todavía no vemos tierra ni la puta que os parió a todos!

Colón irritable.

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PENSAMIENTO DEL DÍA (Del día en que me pasé con la Mahou)

Cuando un gilipollas envejece no se vuelve más sensato con la edad (como cabría esperar).

Simplemente es un gilipollas… más viejo.

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PENSAMIENTO DEL DÍA (Del día en que me pasé con la Mahou)

Si alguna conclusión sesuda he sacado de la experiencia de cumplir años es…

que cada vez soy más viejo ¡Manda huevos!

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¿Y TÚ ME LO PREGUNTAS?

borderline

¿Qué es poesía?

¿Qué es poesía? Me dices mientras clavas en mis flipados ojitos los tuyos saltones de besugo, hincas el diente en un bocadillo de panceta, masticas con los carrillos hinchados como dos peces globo, escupes migas cada vez que abres la boca y dos hilos de pringue recorren tus morros hasta acabar en la camiseta de Hormigones Martínez.

¿Qué es poesía?

¿Que… qué es poesía?

¿Y tú me lo preguntas?

Poesía es…

¡Tu puta madre!

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HISTORIAS DE JUAN EULOGIO… Y FAMILIA

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ENCUENTROS EN LA SÉPTIMA FASE

borderline

¿Crees que existe vida inteligente fuera de nuestro planeta?

¿Seguro?

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LUNA NEGRA

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EL DESPERTAR DE ANA

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RELACIÓN TÓXICA

Llevo tantos años aguantándome a mí mismo… que ya estoy empezando a coger manía al gilipollas ese.

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EL GAÑÁN DEL MERCAWOMAN

Indolente y perruno, medio cuerpo apoyado y asomado a la barra del carrito, como si estuviera en el balcón del apartamento de Torrevieja, viendo las chatis en la playa;

Camiseta del club de “jurgo” de sus amores (no haré sangre dando nombres) ceñida a la panza cual preservativo talla XS a minga poderosa y descomunal; encorvado como un anciano a punto de jubilarse de la jubilación, paso cansino, lento, parsimonioso, procesional.

Camina empujando el carrito del Mercawoman recorriendo con cara de gilipollas los atestados pasillos del establecimiento, poblado de más individuos en sus mismas circunstancias, desorientados y erráticos, en post de la luz que ilumina su existencia, de su guía, de la ungida, de… su costilla; la que lo sabe todo, todos los misterios de la lista de la compra que él nunca llegará a comprender en su totalidad; la que le envía en avanzadilla a coger el número del pescado, más que nada para que no se la lleve por delante en un despiste de la conducción y le machaque los tendones de Aquiles con la rejilla inferior del vehículo mercadonal o carrito de la compra.

El gañán hace un alto en el camino, se detiene en medio del pasillo de los embutidos y bosteza aparatosamente, desconocedor del atasco que este gesto está provocando entre los estantes poblados de salchichones, quesos y paquetes de choped en oferta. Los clientes que forzosamente sufren la cola provocada por el carrito del gañán atravesado en el pequeño corredor se plantean metafísicamente que puede que no sean más burros los que tiran de un carro… que los que lo empujan.

Definitivamente los que empujan son dignos merecedores de la cualidad de la burrez. Más que los propios burros.

¿A que alguna vez te has encontrado con este tío en el Mercawoman?

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