AVANCE INFORMATIVO: NUEVO LIBRO EN EL HORNO

Ya no queda nada.

Ya casi lo tengo.

Solo me falta darle un poco de tapaporos y un par de capas más de barniz para que brille y esperar a que se seque… y enseguida lo subiré a Amazon.

En esta ocasión (y sin que sirva de precedente) me he decantado por escribir un libro serio. No es que los libros de humor no sean serios, que quizás se necesite más seriedad para escribir humor que para escribir cualquier otra cosa que pretendamos llamar seria, pero… así nos entendemos tod@s.

En este caso se trata de una novela de aventuras, con persecuciones, tiros, muertos y todos esos ingredientes que se supone deben aderezar una historia de este tipo.

Luna negra

Portada provisional

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 SINOPSIS

Un matrimonio maduro está disfrutando de unas apacibles vacaciones en la costa de Almería cuando, durante la primera noche de luna negra se ven inmersos de lleno en un turbio asunto de tráfico de drogas. Sin ellos pretenderlo comienzan a ser acosados por sicarios de una de las mayores organizaciones mafiosas del mundo. Sus existencias darán a partir de ese momento un giro de 180 grados.

¿Serías capaz de hacer cualquier cosa por defender a los tuyos, incluso matar?

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LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO

El espacio y el tiempo son conceptos relativos. Ya nos quedó la cosa clara con el “desbarre intelectual” del señor Einstein, que vaya usted a saber qué se había fumado para llegar a tan rotundas y sesudas conclusiones.

Y sin embargo se mueve, es decir, que parece que la cosa es cierta. Servidor también ha llegado a esa misma conclusión sin tener ni puta idea de física cuántica. ¿Cómo? Fácil, o… relativamente fácil, para no quitar méritos al éxito de la teoría de la relatividad.

El caso es que a nada que uno se fije en la realidad, en los hechos cotidianos, los ejemplos que nos llevan a concluir que el tiempo es una cosa variable, encogible o ensanchable son numerosos.

…O… relativamente numerosos. A saber:

—¿A quién no le ha ocurrido que tras verificar que el charco de agua que nos hemos encontrado en la cocina es de una gotera que tiene el grifo del fregadero y tras darle muchas vueltas con cara de “pasmao” al final haya tenido que tirar de fontanero colegiado para corregir la pérdida?

Y cuando nos hemos dado por jodidos, con ese profesional agachado en postura extraña, mostrándonos impunemente la hucha sin dinero, y tras comprobar el alcance de la avería le hemos preguntado “¿Tiene “pa” mucho? Y él nos ha contestado con un gesto de la mano como quitándole importancia al asunto “Qué va, esto no es nada. Media horita y listo”.

Y transcurridas tres largas horas el buen hombre, secándose la sudó con el dorso de la mano, ha dicho: “Esto ya está. Son 180 euros. La pieza era muy barata, pero la mano de obra…es que sube mucho”

Y a nosotros se nos ha quedado cara de gilipollas al comprobar que, efectivamente, el tiempo es relativo en el misterioso mundo de la fontanería, pues media hora se ha convertido en tres.

 

—¿Y esa pareja de cuarentones trasnochados que liga en el bar de copas a las seis de la mañana, los camareros recogiendo y mirándoles con caras de pocos amigos, cuando ya solo quedan los restos porque todos los demás se han emparejado a las doce y ya deben llevar horas follando e incluso durmiendo?

Él, que para venderse un poco y tratar de ponerle emoción a la cosa le dice a ella eso de “Ya verás, te voy a echar un polvo que vas a estar una hora con las piernas abiertas”. Ella que no se cree la suerte que ha tenido. Él que se ha puesto a la faena y entre los cubatas y la presión psicológica por querer quedar bien se le ha destapado la botella de la gaseosa a los dos minutos de comenzar la faena.

¿No pensará esa pobre mujer que el tiempo es relativo y que dónde cojones están los otros 58 minutos que le faltan de sexo prometido aunque no comprometido?

 

—¿Y  esa mujer primeriza ya salida de cuentas, que se encuentra con una amiga que viendo la inminencia del parto, con toda la buena intención del mundo le ha dicho “¡Hala! Que tengas una horita corta”?

¿No pensará esa mujer tras tirarse dos días pariendo con dolor, a fuerza de oxitocina, acordándose de la puta de la amiga, que el tiempo es relativo, vamos, que es una cosa… que ahora es, pero que después no es? Una horita… una horita… ¡Su puta madre una horita!

 

—¿Y ese marido que llama a su mujer nada más salir del trabajo y le dice “¡Cari!, mira que voy a tomar un café con los compañeros. Pero ná, que en media horita estoy en casa”?

Y cari, que transcurridas cuatro horas ya ha cenado, sola por cierto, y escucha las llaves de la puerta y ve a su marido que entra con una cogorza del 15 dándose con el hombro en las paredes del pasillo y echando dioses porque “Goder gari, ni de imagidas lo gue be ha basado. Ná, gue he binchado dos duedas del goche y el gabrón de la grua gue do bedía… He basado un biedo yo solito…”

Y cari que está hasta ahí mismo de que siempre media hora sean cuatro o cuatro sean media hora ¿No va a pensar que el tiempo es relativo? Bueno, el tiempo y su matrimonio como la cosa siga así.

 

—¿Y ese sufrido usuario informático quinceañero que enciende su ordenador para ver algo de porno en la intimidad de su habitación porque viene como una moto y loco por hacerse una pajilla, y llega el Windows y se pone a descargar actualizaciones?

Ese relojito que sale en un rincón de la pantalla que dice “Quedan 5 minutos para completar actualizaciones” Y el chico que espera con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los pies, y el reloj que vuelve a decir “Quedan 35 minutos y cuatro segundos para completar actualizaciones” y el chico que se desespera mientras espera. Y el reloj que de repente dice “Quedan 5 segundos para completar las actualizaciones” y el chico mira a la pantalla con ojillos de pajillero y la mano en posición, y el reloj que dice “Quedan 255 minutos para completar las actualizaciones”, y el chico que manda a tomar por culo el ordenador y se va a la cama a dormir con dolor ovoide, más tieso que un ajo.

¿Acaso no es relativo el tiempo para Windows?

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¿SABES LA ÚLTIMA? LLEGA A LAS 1500 DESCARGAS

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¿SABES LA ÚLTIMA?

Descarga gratuita. Así se las ponían a Felipe II (Felipe palote palote)

Un libro hilado con las inestimables aportaciones de muchos foreros de w.w.w.forocamping.com

Por fin el mundo del camping desde el punto de vista de los que lo practican.

Todo lo que siempre quisiste saber sobre esta forma  de disfrutar el tiempo libre… y nunca te atreviste a preguntar.

Un libro esclarecedor que probablemente te sorprenderá y conseguirá derribar los injustos tópicos sobre el campismo.

Anécdotas y sucedidos verídicos

Historia del camping (o algo así)

Cuentos

Temas tabú 

Dudas campistas

Todo ello tratado con mucho sentido del humor

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PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: El conductor irascible y/o cabroncete

En esta peculiar tierra que hemos dado en llamar Ep-paña, quizás por la dureza de la misma, tierra de mujeres y hombres recios, quizás porque es un país al que cuando nació le faltó el oxígeno, quizás por otras circunstancias imposibles de determinar, surgen unos personajes a cada cual más exclusivos, más característicos, más… especiales.

La intensa fragancia conocida como “The Deep Spain eau de toilette” impregna de cuando en cuando el ambiente que nos rodea y nos llega a embriagar y a entontecer de tal forma que somos incapaces de ver determinados comportamientos como anormales que son y acabamos conviviendo con especímenes que conforman el tipismo hispánico transformándose acto seguido en personajes tópicos que intentaremos describir en este sexudo estudio (No me mires así, he puesto sexudo con X porque hago el estudio porque me sale de los … ya te puedes imaginar).

 

EL CONDUCTOR IRESCIBLE Y/O CABRONCETE

 

Más que un personaje en sí, el conductor irascible y/o cabroncete es un rasgo característico de muchos conductores ibéricos a nada que cierran la portezuela del coche desde dentro y los caballos del mismo alteran al burro que todos llevamos dentro.

Podría decirse que el conductor irascible es una especie de espíritu errante, un ente malagente, una presencia hijoputil (ya sé que me he inventado el adjetivo pero el lenguaje es una cosa viva ¡Váaargame! ) que posee a los conductores y conductoras ibéricos en determinadas circunstancias. Prácticamente en todas las circunstancias.

Esta presencia es capaz de cambiar la afabilidad de un carácter pacífico, tranquilo y muy zen,  en algo así como un demonio de Tasmania, un ser pletórico de mala hostia, competitivo y ruin, dispuesto a encabronarse y encabronar al que ose ponerse por delante.

Se podrían dar innumerables ejemplos de este comportamiento colérico e iracundo pero nada más fácil que no perder ripio durante diez minutos de lo que ocurre en el interior de una rotonda, cuantos más carriles mejor. Un conductor que entra por uno de sus ramales habiéndose cerciorado previamente de que por su izquierda no circula ningún otro vehículo y que, de repente, se sobresalta con una pitada descomunal y otro coche (el del conductor poseído por la ira) que se ha lanzado a toda velocidad desde otro de los ramales de la rotonda para impedirle que entre (se le cuele, entiende el conductor irascible) y le acosa con el morro a diez centímetros del maletero del infeliz que se prometía un cruce de rotonda tranquilo y sin altercados. ¿Qué ha ocurrido? Pues que el conductor irascible y/o cabroncete se ha dado cuenta antes de llegar a la rotonda de que un tolay tiene la intención de entrar en ella. Para evitarlo, porque lo considera una cuestión de honor como poco, ha acelerado como un animal en pos de este objetivo insano y se le ha echado encima como un poseso para demostrarle quién es mejor conductor y tiene los huevos/ovarios más gordos.

En honor a la verdad hay que decir que el conductor avasallado, el infeliz en esta ocasión, actuaría como conductor irascible y/o cabroncete si las circunstancias hubieran sido justamente las contrarias. Aliter, Hispania est, (Ep-paña es diferente) que decían muchos de los romanos cuando tuvieron la brillante idea de venir a conquistar la península ibérica, llena de cabezones y cabezonas ibéricos.

El conductor irascible y/o cabroncete suele tener una reacción explosiva instantes después de haber escuchado una bocina a su espalda.

—¿Qué quieres so cabrón? ¿No ves que estamos atascaos? ¿Saco las alas y vuelo o uso tus cuernos de pértiga?

Todo esto y mucho más sale por esa boquita delicada que dios le ha dado mientras hace gestos violentos con manos y brazos salpicados con infinidad de cortes de mangas en todas direcciones. Ya por último, baja la ventanilla y saca medio cuerpo por fuera mirando hacia atrás dispuesto a fulminar definitivamente al subnormal que ha osado desafiarle tocándole la bocina, cosa que para un conductor irascible y/o cabroncete viene a ser como tocarle las pelotas/chichi.

La cara se le queda a cuadros cuando se percata de que el conductor hijoputa al que iban dirigidos todos los improperios no es otro que su propia madre, que casualmente circula detrás de él y a la que se le ha ocurrido tocar el claxon para llamar la atención de su hasta ese momento dulce y atento vástago. Y ¡Vaya si la ha llamado!

Para un conductor que sea capaz de conservar la calma o para un observador neutral es muy fácil detectar a un conductor irascible y/o cabroncete entre la manada, procediendo a la llamada “prueba digital”. Esta consiste en que cuando el vehículo del que está haciendo la prueba se coloca al lado del sospechoso de irascible, levanta el dedo corazón de cualquiera de sus manos y lo alza en dirección al otro vocalizando, sin pronunciar en voz alta, las letras I-O-U-A.

Si la reacción del conductor investigado es furibunda, llena de aspavientos, improperios y expresiones poligoneras como “bájate y dímelo a la cara si tienes huevos, hijoputa” podemos concluir que, efectivamente se trataba de un conductor irascible y/o cabroncete, que puede presumir de acelerar de cero a cien (las pulsaciones) en dos segundos.

Poco más queda por decir sobre este personaje ibérico que invade las carreteras patrias cual si de una carga de caballería se tratara.

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PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: El vecino cansino

En esta peculiar tierra que hemos dado en llamar Ep-paña, quizás por la dureza de la misma, tierra de mujeres y hombres recios, quizás porque es un país al que cuando nació le faltó el oxígeno, quizás por otras circunstancias imposibles de determinar, surgen unos personajes a cada cual más exclusivos, más característicos, más… especiales.

La intensa fragancia conocida como “The Deep Spain eau de toilette” impregna de cuando en cuando el ambiente que nos rodea y nos llega a embriagar y a entontecer de tal forma que somos incapaces de ver determinados comportamientos como anormales que son y acabamos conviviendo con especímenes que conforman el tipismo hispánico transformándose acto seguido en personajes tópicos que intentaremos describir en este sexudo estudio (No me mires así, he puesto sexudo con X porque hago el estudio porque me sale de los … ya te puedes imaginar).

 

EL VECINO CANSINO

¿Habrá ruido más desagradable y molesto que, transcurrida media hora de siesta, cuando uno ha llegado a la fase REM (Sí, amigos, en Ep-paña se puede llegar a la fase REM a la hora de la siesta. Nota para los eventuales escépticos de allende las fronteras ibéricas), el de una taladradora con percutor funcionando en el piso aledaño?

Y no un día eventual, noooo… es todo el puñetero año. Siestas de verano…, siestas de sábado… de domingo… , puentes, vacaciones a las ocho de la mañana…

Es…  el licenciado en bricolaje y chapuzas in door por la universidad de Youtube, es el vecino cargante, el vecino molesto, el vecino insufrible. Es… el vecino cansino.

Es… “pa” darle con lo gordo del taladro en “to” la boca… o para montar una broca de las gordas y meterle el taladro por el… Lo siento pero es un ejemplo de las muchas reacciones contradictorias que provoca el vecino cansino en plena faena. Contradictorias no porque en alguna de las opciones uno se plantee no hacerle daño, sino porque uno se debate entre ir a su casa y dejarle fuera de juego con un buen golpe de su propio martillo bellota de medio kilo o graparle las orejas a la pared de pladur con la grapadora eléctrica que forma parte de sus pertrechos bricoleros para que se esté quieto al menos el tiempo que tarda en desgraparse estos apéndices y curarse las heridas.

¡Puñetera casa de Black and Decker anunciándose insistentemente para el día del padre! Aún siendo un clásico del cansinismo, prefiero sin duda los anuncios de colonia.

En honor a la verdad hay que decir que este personaje ibérico no es peligroso o dañino per se, pero es que… con una taladradora de 1000 watios en la mano tiene más peligro que un mono con un hacha.

Y no solo no le aguantan los vecinos, que han hablado incluso de linchamiento en la última junta, es que su mujer está al borde de pedir el divorcio, por la contaminación acústica que sufre en ese matrimonio, porque a ella le toca la peor parte  y… porque tiene las paredes de la casa hechas un colador. Y es que no hay nada peor que creerse creativo con una taladradora potente en las manos.

Como buen espécimen ibérico, el vecino coñazo carece de sentido común y de educación a partes iguales, es decir, el cerebro que atesora dentro del cráneo, que sorprendentemente todavía nadie le ha partido, no le da para plantearse que sus ruidosas aficiones puedan  molestar a alguien. Pero lo más ibérico de todo, lo peor de su comportamiento es, que si acaso intuye que molesta, al vecino cansino le sale la vena japuta, que es una vena que tenemos todos los ibéricos, que va de… no sé dónde a… no sé dónde, y entonces este hecho le importa tres cojones  continuando con su insalubre actividad por el artículo treinta y tres, ese que dice no sé qué de “porque “, “no”, “sale”, “cojones” y de “iros”, “tomar” y “culo”, no sé si lo conocéis.

Esto es un caso que se da no solo en el ámbito de la propiedad horizontal. Como digo, es una característica común e inherente al hecho de haber nacido (O vivido mucho tiempo) en los confines de Ep-paña, la antigua Iberia, la alegre y dicharachera tierra del ¡Viva la Pepa! O ¡A las Bar Ricadas! (El Bar Ricadas era un garito o bar que gozaba de cierta fama en el casco antiguo de Madrid). Y es que Ep-paña tiene un yo que sé que qué sé yo ¡Y olé! que nos hace ser así.

Puede cambiarse la taladradora de 1000 watios por una guitarra eléctrica con amplificador, unos zapatos de tacón con las puntas de acero, la conjunción maléfica de martillo y cortafríos, darle al niño un juego de pelotas de golf para que las bote por la casa, una barbacoa bien amortizada en el caso de un unifamiliar y mil y una variantes más. Cuestión de imaginación.

 

 

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PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: Manolo, el marido de la maruja arrabalera.

 

En esta peculiar tierra que hemos dado en llamar Ep-paña, quizás por la dureza de la misma, tierra de mujeres y hombres recios, quizás por otras circunstancias imposibles de determinar, surgen unos personajes a cada cual más exclusivos, más característicos, más… especiales.

La intensa fragancia conocida como “The Deep Spain eau de toilette” impregna de cuando en cuando el ambiente que nos rodea y nos llega a embriagar y a entontecer de tal forma que somos incapaces de ver determinados comportamientos como anormales que son y acabamos conviviendo con especímenes que conforman el tipismo hispánico transformándose acto seguido en personajes tópicos que intentaremos describir en este sexudo estudio (No me mires así, he puesto sexudo con X porque hago el estudio porque me sale de los … ya te puedes imaginar).

MANOLO: EL MARIDO DE LA MARUJA ARRABALERA

 

Personaje ibérico donde los haya (haiga, diría él). Su máxima inquietud cultural es un día, lejano, con mucho tiempo… ser capaz de leerse todo el Marca, y en ello está, tarde tras tarde, al salir de la fábrica que se pasa por el bar a calentarse el hocico mientras lo lee y así suavizar un poco la vida miserable que lleva, aunque él no sea consciente de eso y le eche la culpa de sus males al desgraciao del entrenador de su equipo, que no tiene ni puta idea y ha dejado a fulanito en el banquillo cuando vale cien veces más que menganito, que es un matao. ¡Qué desgracia que hemos perdido! Y ahora ¿Qué más nos queda? ¿Qué salga el partido (Partido de partido político al que él no vota ni votará)  en las próximas elecciones?

Una hora más tarde de la hora de la cena, con el morro caliente de cervezas, llega a casa un poco perjudicado y todo el amargamiento que, sin saber por qué le reconcome, sale a flote. Entonces pega cuatro voces más que nada para desahogarse. En el fondo no es nadie. En la escala evolutiva se quedó a caballo, más bien a burro, entre animal y humano, una especie de eslabón perdido. Su esposa, la maruja arrabalera ya tiene callo y por eso no le hace ni puto caso, pero ella también acumula estrés de aguantar a semejante zopenco. Puede que cualquier día pille una endepresión, esa cosa tan mala con la que uno se pone gilipollas como le pasó a la Juani, que no salía de la cama. Es difícil determinar si la maruja arrabalera lo es porque venía así de serie o por tener que sufrir a un venado como el Manolo, o por las dos cosas a la vez.

Manolo se levanta a las cinco de la mañana y sin desayunar porque no le entra nada a esas horas, con la tartera de la comida en la bolsa de Nike sale de casa derecho al bar que hay frente a la parada del autobús que tiene que coger para ir al trabajo. Allí, sentado en la barra se encuentra con dos compañeros de la fábrica que no se llaman Manolo pero que deberían a tenor del fuerte parecido vital que comparten con Manolo.

—Ponme el desayuno, Julián. –le pide sonriente al camarero.

Este, que ya le conoce de muchas madrugadas de muchos años le pone una copa de coñac hasta el borde y un café cortado. Manolo se sopla la copa en un visto y no visto, y en un visto y no visto el camarero se la vuelve a rellenar.

Tras los dos copazos el día parece que coge un poquillo de color.

—¡Qué maricón el (nombre de futbolista de renombre con muchos tatuajes que obvio para no ofender)! –Vocea mirando a sus dos compañeros.- Mira que dejarse ganar ayer el partido…

—Si es que les pesan los huevos con tantos millones como les pagan. –Contesta uno de sus interlocutores.

—A esos los tenía yo corriendo todo el día… ¡Con un saco de cemento al hombro! Panda vagos…

—Bueno. Eso… y que el cabrón del árbitro parecía que iba con ellos ¡No te jode!

—Julian. Tres copas más.

—Manolo, que va a venir el autobús.

—Cagonrós ¿Me vas a despreciar un convite? –Manolo ya balbucea un poco y se envalentona con su compañero.

¿Habrá ofensa más ofensiva que te rechacen una invitación?  ¡Ni autobús ni gaitas! ¿No somos hombres con pelos en los huevos? Pues a demostrarlo ¡Coño!

Los manolos salen del bar justo cuando el autobús está llegando a la parada. Tras darse una carrera trastabillándose consiguen subir al autobús justo cuando está arrancando. En un minuto están los tres acoplados en sendos asientos haciendo el segundo turno de dormida. Falta de sueño, dice Manolo, con voz de borracho. Cuando el bus llega a su parada, el conductor, que como el camarero también les conoce de años, se levanta de su asiento para ir a despertarlos.

Completamente agilipollados, fichan en la fábrica y se va cada uno a su puesto de trabajo, donde (ellos no son capaces de verbalizarlo aunque sufren una serie de secuelas físicas y psicológicas) se van a pasar ocho horas muy estresantes y poco creativas. Salvo alguna que otra jamona que puedan ver a la hora de la comida el resto del día es puro hastío.

A la salida, los manolos, derrotados, vuelven a coger el autobús y vuelven a parar en el bar con el terapéutico objetivo de calentarse el morro con cervezas un día más y aliviarse el alma  un día más, aunque poco les alivia constatar que ayer fue igual que hoy… y hoy será igual que mañana. ¡Puta vida esta! No enganchar una primitiva en condiciones. Total, no iba a mandar a tomar por culo a gente…

¡Aaaay! A ver si llega pronto el fin de semana para poder disfrutar de los partidos en el canal plus del bar…

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PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: LA MARUJA ARRABALERA

En esta peculiar tierra que hemos dado en llamar Ep-paña, quizás por la dureza de la misma, tierra de mujeres y hombres recios, quizás por otras circunstancias imposibles de determinar, surgen unos personajes a cada cual más exclusivos, más característicos, más… especiales.

La intensa fragancia conocida como “The Deep Spain eau de toilette” impregna de cuando en cuando el ambiente que nos rodea y nos llega a embriagar y a entontecer de tal forma que somos incapaces de ver determinados comportamientos como anormales que son y acabamos conviviendo con especímenes que conforman el tipismo hispánico transformándose acto seguido en personajes tópicos que intentaremos describir en este sexudo estudio (No me mires así, he puesto sexudo con X porque hago el estudio porque me sale de los … ya te puedes imaginar).

 

LA MARUJA ARRABALERA

María de la Consolación de nombre. Mujer, lógicamente, de mediana edad entendiendo este dato como que ya no cumple cincuenta, rostro surcado de arrugas, pelo cortado a lo garçon porque es mucho más cómodo para todo ¡Dónde va a parar!, que desde que le llegó la minipausa pasaba mucha caló,  mirada de águila ratonera, boca siempre dispuesta a soltar alguna fresca pletórica de mala follá. Forjada en mil y una batallas en los puestos del mercado hace gala de una extremada dosis de inquina y de mala leche fruto, casi con total seguridad, de treinta años o más de matrimonio aguantando al Manolo, ser básico, vago, jurgolero (de los que lo ven sentados en el sillón con los pies en la mesita y tres o cuatro cervezas y unos platos de olivas, no de los que lo practican. De los de “Niñaaa, tráeme una birrita. De las de arriba que están más frías…”) y asiduo practicante de deportes normalmente terminados en –ing (Como el chating, el cervecing o el cubating).

La maruja arrabalera es un personaje fácilmente reconocible a nada que te adentres un poquito en su zona de influencia o territorio: El mercado de abastos,  el trayecto de su casa a la panadería, el Día o el portal de su bloque, donde nada de lo que ocurre escapa a su control felino y se muestra implacable a la hora de criticar a las vecinas que en ese momento no se encuentran presentes. Mala, mala pero que muy mala, casi puta, es peor que un Gremlin dentro de una piscina a las doce de la noche.

Como ha bajado un momento a comprar una cosilla que se le había olvidado pa los garbanzos, lo hace en bata de guatiné y zapatillas de estar por casa. Con mi shanda y mig tacone, arreglá pero informá.

Es un espécimen que, en la cola de la pollería, cuando está bastante poblada por ser la hora del ángelus (y de la compra) se va abriendo un hueco a codazos entre los pacientes clientes hasta que llega a primera línea de mostrador, echa una mirada insidiosa al pollero que prácticamente lo acojona y dice en voz alta como quien no quiere la cosa:

  • ¡Ay! Señor, qué vida esta. Anda Pepillo, ya que estoy aquí ¿por qué no me atiendes que tengo mucha prisa y solo quiero una cosita? Me pones un cuarto de pollo, que no quiero na más y tengo el cocido por hacer.

Evita diestramente las miradas sanguinolientas de los clientes que están educadamente esperando su turno y, si alguna llega a cruzarse con la suya lanza rayos y centellas que hacen a la propietaria bajar la cabeza y dejarlo estar por no salir discutiendo con semejante energúmena y montar el espectáculo, que parece que está en su salsa cuando hay una trifulca. Acto seguido, tras esta victoria ocular dice:

  • Anda guapo (dirigiéndose al sufrido Pepillo, el pollero), ya que me estás atendiendo ¿Por qué no me pones un kilo de contramuslos, que no tengo cena pa mi Manolo?

Un murmullo de desagrado comienza a alzarse en el grupo de personas que están haciendo cola cuando se percatan (ya se hacían una idea) de la dura jeta que se gasta la señora, pero ella en voz muy alta, para que la oigan todas y todos y el que tenga huevos que rechiste dice:

—Váaaaargamé los desaboríiiios. Que yo no me quiero colar ni ná ¿eh? Como si ellos nunca hubieran tenido prisa. Que con las mismas me doy la vuelta y no pido ná. Que a honrá no me gana nadie. Y no me busquéis… no me busquéis que mencontrais. Mira que no tengo ganita ninguna pero… como tenga que liarme a tortazos y tirones de pelo… me voy a quedar sola, sin tanta remilgá, que eso es lo que hay aquí, -lanza una mirada desafiante de 360 grados- … mucha remilgá.

Pero no se retira de la posición ganada a golpe de codo hasta que no termina de pedir y paga.

Tras comprar en la pollería para un mes, vuelve a repetir la acción en la carnicería, en la frutería, en la pescadería y en la charcutería…

Finalmente arrastrando un carro de la compra que parece un baúl, sale del mercado con la satisfacción de haber hecho un puñado de amigas.

—Anda y que las jodan. –murmura mientras se dirige a casa.

En el portal se encuentra con la Eufrasia, también perteneciente al mismo grupo étnico de marujas arrabaleras y claro, María de la Consolación deja el carro apoyado contra la puerta y se pone a pegar la hebra con ella. El motivo de tan importante reunión de urgencia no es otro que comentar la noticia que esta semana va de boca en boca y de piso en piso en el bloque: Lo puta que es la vecina del quinto que sale a la calle descocada totalmente para poner calentorros a los maridos de las demás que no paran de mirarle los muslos y ese escote que lleva que parece que se le van a salir las tetas, la muy guarra. Claro, se cree que porque es viuda ya tiene derecho a comportarse como una zorra. Si su pobre marido, que en paz descanse, se debió morir por no aguantar la vergüenza que le hacía pasar… que siempre ha sido una pelandusca… ¡Vaya!

En ese momento, la zorra del quinto, elegantemente conjuntada, abre la puerta del portal con intención de salir a la calle.

—¡Ay Nati! Pero qué guapetona te has puesto para ir a comprar. –Saluda la Eufrasia amabilísimamente y con una sonrisa de oreja a oreja.

—Hola preciosa. –Es el turno de María de la Consolación a la que le duele la cara por no estar acostumbrada a mostrar una sonrisa tanto tiempo seguido y que por dentro se la están comiendo los jugos gástricos.- Mira que se te ve bien. Así te va a salir pronto marido. ¡Vaya que sí! Si parece que en vez de cumplir años los descumples.

Nati, la viuda, se aleja moviendo el culo para que esas dos marujas se mueran de la envidia al ver que no se le cae como a ellas.

—¿Será puta la tía? – Comenta María  de la Consolación cuando se ha alejado lo suficiente como para no escucharlas. Mira, como vuelva a pillar a mi Manolo mirándole las tetas… es que… es que… la agarro del pelo y la arrastro por toda la calle.

 

—Esa… esa buscona va pidiendo guerra. Si lo sabré yo.- Apuntilla la Eufrasia.-Tal parece que se ha escapao del puticlú.

La maruja arrabalera no suele tener muchas luces pero defiende sus dominios como una comando, con uñas, dientes y patadas en los huevos si fuera menester. Y en esas tribulaciones, con unas cosas y otras, pequeñas victorias y amargos días va consumiendo su anodina vida.

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