E-churring: La agencia de contactos

No se puede negar la gran función social que desempeñan las agencias de contacto, matrimoniales o simplemente de folleteo dos punto cero, que con un malabarismo de complicadísimos algoritmos relacionan, casi siempre con acierto, almas solitarias, errantes y necesitadas y, sin duda, complementarias, mezclando datos, anhelos y carencias hasta conseguir la pareja más compatible. Claro, que tampoco hacen milagros.

ELLA

Con el implacable paso de los años tornóse ocre el otrora blanco y firme tocino de sus lorzas, adquiriendo un extraño movimiento de onda sísmica, cuya ola trémula tardaba varios segundos en dar la vuelta entera a toda aquella gordura cual sunami ondulado.

Los señores Mc Donald y Burguer King, cabroncetes sin redimir, se manifestaban en aquel cuerpo con toda su extrema crueldad, con el sadismo que implicaba contemplar el estropicio que habían causado sus grasas saturadas y su exceso de hidratos de carbono, eso sí, pintado con exquisitez y sabrosura como se suelen presentar  estas cosas en publicidad, engañifa sin escrúpulos, pero certeramente efectiva…

ÉL

Él tenía también lo suyo. Con los pectorales bajados a la altura de la oronda y cervecera tripa, más perímetro corporal abajo que arriba, como dice el refrán: estrecho de espalda y ancho de culo.

Espalda ósea, es decir, llena de pelos de oso. Infame cortinilla de pelo nacido en la sien izquierda, que dejaba a medio cubrir la calva, eso el día que no soplaba Levante, viento que odiaba con toda su alma. Hacía ya muchos años que el hombre no se atrevía a pisar por Tarifa.

Una familia de gorriones anidaba en los ramilletes de pelos que salían desordenados y caóticos de sus orejas, orejas que prácticamente contactaban con el inicio de la papada, que bien pudiera usarse de babero pues tapaba medio pecho por lo menos, todo estaba en verdad en contacto. La nariz bien pareciera una madriguera de arañas, que tejían su tela con los consistentes pelos que asomaban al exterior y que él, constantemente, acicalaba pasándoles la lengua por encima, pues la cosa era posible gracias a la exagerada longitud de los mismos, en un intento de peinarlos o, al menos, colocarlos todos en la misma dirección…

CONTINUARÁ…

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