LAS TONTÁS DE LA TELE VII

Llegan las navidades y con ella la proliferación de anuncios tontos… pero que tontos, tontos… tontos. Anuncios gilipollas podría decir sin riesgo a no ser certero.

No sé si soy yo, que lo veo de aquella manera, o la opinión es generalizada. Vale, mal de muchos…

Pero, por poner un ejemplo… ese spot en el que se anuncia un caldo de bote, bueno de tetrabrick para ser más exactos, que saca la madre a la que viene de la compra delante de su tierno infante, de su cesto de esparto. ¡Tiene cojones! Todos yendo al súper con las bolsas reutilizables del Mercadona medio rotas para que no nos claven los cinco céntimos de la ecotontería y esta mujer que se lleva su bolso de esparto para ir al súper. Todo muy tradicional.

Pero es que lo que más me alucina, por lo estúpido, es cuando el niño se pone a leer entusiasmado la lista de ingredientes del caldo en cuestión. Pero señor mío, ¿A qué niño normal le interesa saber cuáles son los ingredientes naturales con los que se hace el caldo si encima no le gusta la sopa? Digo más ¿A qué niño normal le gusta leer? ¿Vosotros lo veis? Si es que a ese niño no le interesa, a no ser que le hayan prometido una hipotética bolsa de Cheetos, nada de lo que pueda llevar esa mujer en el bolso. Lo normal es que el niño esté flipándose con un teléfono móvil que le han comprado para que no dé la coña en casa, o tenga los ojos vidriosos de jugar a la Play, pero ese interés por los ingredientes del caldo… eso no se lo cree nadie a no ser que el niño sea Demian, que hacía cosas bastante raritas por ser hijo de quien era, que si lo piensas, la cosa es siniestra y demoníaca de narices.

Aunque este anuncio no es exclusivo de la época navideña ¿Qué me decís de esa chica a la que su dentista es el único que la hace reír? Y te lo cuenta con un entusiasmo que puede parecer que no solo la haga reír, sino algo más. ¿Cómo te hace reír, criatura? Explícalo y no nos cuentes la milonga de la revisión dental… Anda, que como se entere el marido de lo bien que se lo pasa con el señor odontólogo le va a entrar la risa floja cuando le pida el divorcio argumentando un ataque de cuernos.

¿Gripe? Será porque tú quieras. Pues anda que no hay cosas que tomarse para que esos días de agilipollamiento por la fiebre y moqueo constante sean los días en los que mejor te lo puedes pasar del año. Nada más que te chutes con alguno de los milagrosos productos que nos quieren vender y puedes irte a remar sin merma del estado físico… aguantar un día de pesca con los hijos, a los que se les enreda el hilo cada cinco minutos…, puedes ir a currar como de costumbre, pero rindiendo el triple que un día normal… En fin, que el producto te pone como una moto. Será cuestión de tomarlo aunque no tengas gripe. Si es tan maravilloso… yo, que día sí, día también, estoy de un flojeras que no me tengo para ir al trabajo, triunfaría laboralmente.

¡Ja! ¿Y la versión dos punto cero de “Mamá, ¿tú también tienes picores… ahí?” ? en el que la chica, hace la consulta, referente a los picores vaginales, a su madre vía Skipe? Si es que los tiempos adelantan que es una barbaridad. Los tiempos ¿vale?, que los picores, siguiendo la tradición, son los mismos que habitualmente se han sentido en el asunto cuando el asunto ha sido invadido por una colonia de hongos, por decir algo.

¿Y los anuncios clásicos? Los de colonia “quié icir”, A-CUAL-MÁS-GI-LI-PO-LLAS-ÑO-ÑO-O-AB-SUR-DO. Telita tienen.

Año tras año me sigue impactando, por lo tonto, el anuncio de ese señor de cuerpo escultural y minúsculo bañador, italiano ligón a lo que parece, que tras lanzarse al mar desde unas rocas, se sube a una lancha neumática a trajinarse a la chica que le espera sugerente tumbada en ella, ¡Y se sube completamente seco! Pero… ¡cojones!… si viene del agua ¿Cómo le ha dado tiempo a ese buen hombre a secarse?  ¿Tanto calor hace en esa costa? ¿O es que es él que genera  tal calor intrínseco que seca su piel y su bañador en un pispás. ¡Y la barca que no se menea ni un milímetro! Como si estuviera apoyada en un dique. No sé vosotros, pero yo, cuando me compre un barquito, quiero que sea así de estable, lo que se debe ahorrar uno en pastillas para el mareo. Bueno y si puede venir con una jamona no voy a decir que no, ya que cualquier comparación de mi cuerpo serrano con el del protagonista del anuncio acabaría resultando odiosa, por razones evidentes.

Y ¿Se puede ser más lela que Cloe? Esa niña… parece un poco borderline ¿no? Risitas flojas, dulces aspavientos, pañuelo al aire, más risitas flojas… en vez de una colonia parece que anuncia ginebra para el gintonic y ella se ha bebido media botella.

¿Y esos anuncios en los que el/la protagonista tiran un muro de un puñetazo? ¡Coño! Es que más que colonia lo que parece que anuncian son las espinacas de Popeye…

Como se puede ver, los comerciales de colonias recrean situaciones de lo más realistas. Nos quieren vender que si no follamos es porque no queremos, porque no hay más que echarse un poquito de la colonia de turno para… En fin.

 

Seguro que después de leer estas líneas se te han venido a la cabeza otros cincuenta o más anuncios criticables por lo chorra.

Pues ¡Hala! Cualquier aportación será bien recibida.

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