LA VIDA ES UNA MIERDA. Marzo 1912

Relato de REFLEXIONES DESDE EL RETRETE

Mi vida siempre fue una mierda.
La mala suerte me ha perseguido con saña y, lo que es peor, muchas veces me ha encontrado, la cabrona de ella.
Mi madre nos dejó siendo yo un niño. Se marchó con un tratante de ganado y gangrenó mi corazón para los restos.
La única herencia que el miserable de mi padre me dejó fue esta atroz dependencia del alcohol y del opio.
Dilapidé mis ahorros invirtiendo en un negocio de candiles justo unos meses antes de que Edison inventara aquel artilugio del demonio.
Desposé a una puta, aunque lo supe demasiado tarde, al menos más que todos mis amigos… y también mis enemigos. Adornó mi frente cual corzo en la berrea.
Mis amigos me han apuñalado por la espalda. Bueno no todos. Johnny, el adivino, es el único de todos ellos que me ha mostrado algo de aprecio. Al menos doy gracias a la providencia porque al fin algo me haya salido a derechas. Siempre llevaré en el corazón a Johnny, que como no iba a poder utilizarlo, me hizo este gran regalo:
¡Un pasaje en el Titanic!
Quizás mi suerte cambie a partir de ahora.

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