TAL COMO YO LO VEO… METRO Y MEDIO

Metro y medio del ciclista para preservar su seguridad, nos dicen.

Y estoy de acuerdo en que con el coche hay que circular  siempre con precaución, previendo que en cada recodo de la carretera te puedes encontrar a un esforzado de la ruta pedaleando, o cuarentamil eventualidades más. Pero los ciclistas deben hacer también lo propio exponiéndose lo imprescindible porque, al final, son ellos la parte más débil de este conflicto. Tengan razón o no.

Sin embargo, no acabo de verlo. Mi instinto de explorador sioux me dice que hay algo que no cuadra, algo falla; al menos en España.

Carretera comarcal, con sus rectas… y sus curvas… sus rotondas… sus obstáculos visuales, en definitiva; de las de entre 70 y  90, dependiendo de las dimensiones. Muchas veces con medio metro de arcén. Coche de 1400 kilos a la velocidad que indica la vía, que son muchos kilos en movimiento, creo yo, si la física no me engaña. Ciclista que ha quedado con un par de amigos para salir de ruta el domingo por la mañana y que, por cojones, haciendo uso de su derecho —les ampara la ley—, se colocan uno al lado del otro ocupando arcén y medio carril, a veces el carril entero. Coche que se aproxima, sin haberlos visto todavía, al grupo de ciclistas que circulan en paralelo desafiando a la suerte (cambien la s por una m y comprenderán cuál es el verdadero desafío al que se enfrenta un ciclista). Coche que, de repente, se encuentra a estos vehículos circulando ¿a 40 por hora? (eso los más avezados y entrenados, que los noveles, o los que no están en forma no circulan a más de 20 por hora). Eso sí, recuerdo que están en su derecho; la ley los ampara. Coche que, opción A, pega el volantazo y se cambia al carril contrario para rebasar el obstáculo, sin darse cuenta de que el otro carril es para los vehículos que vienen de frente, corriendo un riesgo serio de colisionar de frente con alguien que en ese momento circule en sentido contrario. Opción B, coche que pega un frenazo de última instancia para adecuar su velocidad, recordemos que es de al menos 80 kilómetros por hora, a la que llevan los ciclistas, ¿20? ¿25? En cualquiera de los dos casos se produce una seria situación de riesgo de accidente. Todo porque hay tres gilipollas que han decidido jugarse la vida amparándose en un derecho que un gilipollas en un despacho ha decidido que tienen sin tener en cuenta las circunstancias de precariedad de las carreteras españolas, cuando, en realidad, deberían encomendarse a todos los santos que tienen que ver con el tráfico, empezando por San Cristóbal, porque como no velen ellos por los ciclistas…

¿De verdad están nuestras carreteras y nuestras ciudades preparadas para semejantes situaciones? Me da a mí que no. Váyanse a Bélgica, a Holanda, a muchas ciudades de Francia o Alemania, a Dinamarca… Nada que ver. Carreteras con un carril bici por sentido, separado de ella. Carriles bicis en las ciudades bien diseñados, que no se acaban bruscamente en un lado de la calzada para continuar automáticamente por el otro, carriles bici que no van por la mediana de una calle de gran tránsito, y que no son más que baldosas de acera pintadas de color carril bici… Lo que digo: no hay color. No se puede legislar a la ligera copiando las normativas de los países citados, porque… las infraestructuras no tienen nada que ver.

El otro día, un servidor circulaba (con el coche) por una carretera comarcal de Madrid de gran tránsito y, de repente, me encuentro con un atasco del copón bendito, que solemos decir. ¿Qué habrá pasado? ¿Será algún accidente? ¿A qué se deberá semejante retención? Poco a poco fui avanzando hasta que al cabo de tres cuartos de hora llego hasta la causa del atasco: ¡Un ciclista circulando por el medio del carril! ¡Con dos cojones! al que nadie podía adelantar porque era imposible respetar el metro y medio de distancia sin jugarse el pescuezo porque de frente venía muchísimo tráfico. ¿Estaba en su derecho el buen hombre? Sí, claro. Pero ¿Le eximía este derecho de estar comportándose como un gilipollas? En absoluto. Un gilipollas, alardeando de sus derechos como ciclista estaba jodiendo a unos quinientos sufridos conductores que trataban de llegar a su casa tras el trabajo. ¿Hay derecho? Sí, pero solo el del ciclista.

Al conductor que va borracho y arrolla a un grupo de ciclistas matando a alguno ¡Mano dura! Al que, conscientemente, decide pasar a medio metro del ciclista para acojonarle ¡Mano muy dura!

Pero al ciclista que pudiendo circular por el arcén decide ir pisando la línea de separación de los dos carriles, ¿No habría también que curtirle el lomo con una vara de un dedo de gorda?

Al ciclista que en ciudad te adelanta por la derecha saltándose un semáforo en rojo ¿No habría también que darle a probar esa vara?

Al ciclista que va maniobrando entre los coches, cambiando la dirección de un lado al otro de la calle sin señalizarlo y a toda velocidad ¿No habría que darle un poquito de la misma medicina?

El ciclista que circula por la acera esquivando peatones entre los que puede haber niños y ancianos ¿no está pidiendo a gritos una ración de vara?

En fin, yo solo pido sentido común, a todos, y sobre todo… menos gilipolleces por parte de todos, ciclistas y conductores.

¡Ah! Por si alguien tiene la tentación de tacharme de intransigente con los ciclistas, tengo que decir que… Además de conductor de coche… también soy ciclista.

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