EL VIEJO (Se aconseja leer antes de haber comido)

Estás en la calle y, de repente, por tu misma acera, ves que se acerca un señor mayor,  bastante mayor, con el rostro surcado de arrugas, con cara de circunstancias y los labios un tanto hundidos por no llevar la dentadura postiza puesta. El cuerpo agostado y andar torpe y cansino. La mirada perdida, dando la sensación de que ha visto algo a tu espalda (Tú vienes de frente y acabarás cruzándote con él). Claros signos de concentración mental en una idea, un problema, algo que hace que para él el mundo exterior haya desaparecido momentáneamente.

Cual pistolero en un duelo a muerte le enfrentas la mirada. Te acercas a él con la mano a cinco centímetros de la culata de tu ficticio revólver y pendiente del menor movimiento de aquel con quien te vas a cruzar en breve. Él hace lo propio, pero debe tener el revólver en el bolsillo porque lleva la mano metida en él.

Tú te tensas porque no sabes por dónde va a salir, si disparará con la mano derecha… o lo hará con la izquierda.

Viendo cómo se le hincha el moflete derecho y el izquierdo alternativamente diríase que viene removiendo un colutorio. El continúa a su aire, despreocupado del mundanal ruido y concentrado en lo que cojones quiera que esté haciendo en ese momento, que tú, por mucho que te has preguntado no has conseguido averiguar.

A un metro de cruzarse contigo escuchas cómo hace un ruido con la garganta, algo como “Ajjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjrrrrrrfffffssssshhshosjjaaaaaaaajjjjjjj”, se sorbe la nariz “ssssshhjrrrrrashhhhhh vuelve a la carga carraspeando de nuevo sonoramente. Incluso ahora el carraspeo se confunde con un burbujeo de algo que se está gestando entre su boca y su flemática garganta y que aunque no quieres saber de qué se trata, presientes con un vuelco de estómago que no vas a tardar en enterarte.

Y justo cuando llega a un paso de tu altura, el buen hombre, que eso no se le ha de negar, cerdo pero bueno, suelta un escupitajo consistente, mezcla de flema, mocos y sangre que nota al paso por su boca como si fuera el bolo alimenticio deshaciendo el camino andado durante la digestión.

La masa informe surca el aire para ir a parar, tras rebotar un par de veces debido a su gran densidad, a la acera, desde donde en un último e inverosímil rebote salta a la punta de tus sandalias recién estrenadas, que por supuesto llevas sin calcetines porque ya hace buen tiempo y quieres llevar los pies fresquitos. Lo consistente pierde algo de consistencia al contacto con la piel de tus extremidades inferiores y, cual fluido fluidificándose por momentos (valga la repugnancia)  se te cuela entre los dedos de los pies conformando una suerte de plantilla de gel que, a pesar del asco, sientes cómoda y mullida, gelatinosa y algo resbaladiza.

Son cosas que pasan.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a EL VIEJO (Se aconseja leer antes de haber comido)

  1. Buagg por dios!!! Es una de mis peores pesadillas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.