EL LENGUAJE DE LAS BOCINAS (2 de 2)

  • Una serie de pitidos rítmicos con la estructura Pipi, pipipi, pipipipiiii,  Pi, pi, significa que el equipo de fútbol del conductor que emite los bocinazos ha ganado un partido complicado, la liga, la Champions, o simplemente le ha ganado al rival de la ciudad, lo que viene conociéndose como Derby local.
  • El niñato de gorra ladeada que conduce un Seat León rojo, TDI turbointerdaporcooler se pasa todo el día mandando guasaps a su chica, que está un poquito hasta las narices de lo pesado que es el pobre. Y lo hace pendiente del teléfono hasta que no se le ocurre otra cosa que ir a buscarla a las dos de la mañana y ponerse a tocar el claxon en el silencio de la noche, estruendo al que pronto se unen una serie de sonoros “!Hijo de puta cállate yaaaa!” provenientes de los vecinos amenizados. El significado de ese pitido es el evidente, “baja ya, Cuqui, que te espero abajo con los 150 caballos y un borrico de mi BMW”, pero con un trasfondo que viene a decir “Soy chulo, pero tarado y gilipollas porque yo lo valgo”.
  • Otro momento bocina es aquel en que el conductor, que se dispone a subir a su coche porque ya llega tarde al cine, se encuentra un vehículo en doble fila que le impide salir. La primera pitada, que dura alrededor de diez segundos se puede traducir por: “Venga ya, no me jodas, que mi novia me está esperando en su casa y nos vamos a perder la peli”
  • Si el conductor aparcado en doble fila no aparece, la pitada del que reclama su presencia se alarga a los veinte o treinta segundos, pero ya con otro significado algo más contundente: “Verás. Verás cómo este hijoputa me jode la noche”
  • Si la pitada se alarga por un tiempo indeterminado hasta que la bocina se queda ronca y ya no pita significará… que va a haber problemas serios (Hostias mayormente) en cuanto aparezca el desahogao que ha aparcado en doble fila.
  • En una rotonda el conductor A entra circulando tranquilamente pero de repente, observa cómo dos entradas más adelante entra el conductor B apurando un poco para no tener problemas. Es como si un león de otra manada viniera a mearse en tu territorio. El conductor A montará en cólera y emitirá una pitada que durará justo el tiempo que tarde en quedarse a diez centímetros del coche del conductor B y frenando bruscamente como para acojonar. El significado de esta pitada viene a ser algo así como “¡Ay como te coja, me vas a provocar tú a mí! Como te enganche te empitono ¡Desgraciao!”.
  • En carretera, una pitada en tono grave pero muy, muy escandalosa, como de buque saliendo del puerto significa que en el stop del que acabas de salir solo has mirado a la izquierda y no te has percatado de que por tu derecha venía un camión trasportando cerdos al que has hecho pegar tal frenazo que con la inercia se le han abierto varias compuertas y se le han escapado quince gorrinos por el campo.
  • Una serie de pitadas entrecortadas de aviso a un alienígena de varios metros de altura que está parado en medio de la carretera significan que te has pasado con los gintonics en las fiestas del pueblo, te has salido de la misma y vas a pegarte una hostia contra el tronco de un árbol.
  • Los conductores en general utilizan la bocina para informar al respetable de que transgreden las normas cuando se le pone en… la bocina. Ejemplo claro es cuando circulan por una zona residencial donde el uso de este complemento del coche está limitado o prohibido. El conductor español suele usar la bocina indiscriminadamente en estas zonas.
  • Hay veces, muchas, que nos encontramos a dos conductores que pareciera que están hablando con sus claxon. Vienen Castellana abajo uno al lado de otro tocándose el pito (la bocina) indiscriminadamente. Un toque: “¡Qué! (En plan desafiante). Un toque del otro: “¡Qué… de qué! (más desafiante todavía)”. Dos toques más intensos del primero: “¡Qué… de qué… de qué!”. Una serie de toques interrumpidos ininterrumpidamente por parte del segundo: “¿Que qué… qué? En fin, como en el Parlamento, muchas veces son conversaciones que no llegan a ningún sitio a no ser que acaben a puñetazos, pero entonces ya no hablamos del idioma bocinés sino del lenguaje de las manos.
  • Se pueden mantener prolongadas conversaciones utilizando el lenguaje de las bocinas. Un conductor que se salta un semáforo y casi se empotra con el conductor que entra en el cruce en ese momento, un vehículo que te adelanta en la autovía y al volver al carril te cierra el paso colocándose un metro por delante de ti, tú que encuentras un hueco de aparcamiento tras una hora de dar vueltas y vueltas al barrio cuando de repente otro conductor se te anticipa y aparca quitándote el sitio…

Existen infinidad de situaciones en las que el uso de la bocina como lenguaje es útil, no vamos a decir que politicamente correcto, y, no sé por qué, la traducción al lenguaje de las palabras acaba siendo una cosa soez y altamente arrabalera.

En muchas, si no la mayoría de las ocasiones, el significado de estos signos es algo subliminal, es decir, no se llega a transformar en palabras. Sin embargo se entiende perfectamente.

Pero como para que exista comunicación hace falta un emisor, un receptor, un medio y un mensaje y en el caso de los que practican el bocinés  no falta nada de esto, pues hemos de considerarlo como un lenguaje en toda regla.

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2 respuestas a EL LENGUAJE DE LAS BOCINAS (2 de 2)

  1. Lord Alce dijo:

    Ese del niñato esperando a la churri me ha llegado al alma. Sobre todo, porque algunos sufro y la madrequelosparió.

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