RITUAL DE APAREAMIENTO DEL MACHO Y LA HEMBRA IBÉRICOS: PERSECUCIÓN Y ACOSO

La persecución y acoso

 

El macho ibérico, enfilado y con los entresijos en constante ebullición, a punto de explotarle los ovoides apéndices por acumulación de amor, incapaz de razonar, si es que alguna vez lo ha sido, comienza entonces una tenaz persecución tras la hembra que, al parecer por su actitud, se lo está poniendo difícil para hacer más interesante la ceremonia del cortejo, siempre según la particular e interesada interpretación del macho.

No hay lugar en el entorno, sea rural o urbano, en que el macho no se haga el encontradizo con la hembra. Cada vez que se acerca a ella se echa para atrás el flequillo tapándose la incipiente calva, encoge su apéndice abdominal o barriga cervecera y lanza reclamos a la hembra con risa lerda y tono excesivamente elevado como intentando afianzar la seguridad en sí mismo.

Es este un delicado momento de suma importancia para el éxito final de su empresa. Cuanta más clase y finura pueda demostrar a la hembra con sus cánticos, más atraída se sentirá esta y su predisposición a la cópula será mayor.

Tras unos minutos de suspense en los que el macho ibérico no abre la boca, mirando fijamente a los ojos de la hembra, como marcando las distancias en un preludio cargado de tensión sexual, y en el que esta parece flaquear ante tan penetrante mirada, comienza el cántico nupcial del macho. Es una retahíla de los más variados y coloridos sonidos para encandilar a la hembra. El macho es consciente de que tiene que poner toda la carne en el asador si quiere tener un mínimo de garantía de éxito.

      —HOLAAAAA XOXO…

     —OLA KE ASE?…

     —¡QUÉ BUENORRA ESTÁS, MORENA!…

     —¡ESTÁS DE BURRA QUE DESPANZURRAS…!

En un principio la hembra ibérica, abrumada por tanta locuacidad se queda en silencio, expectante, repasando de arriba abajo con la mirada a aquel de quien no se esperaba tal despliegue de arte amatorio.

Tras recomponerse, la hembra va respondiendo con extrañas caras de circunstancias que el macho no sabe, de momento, interpretar. Pero lo que acaba de desconcertarle es lo que ella le contesta a cada envite con una serie de cánticos de respuesta, una por una, a sus propuestas:

—XOXO LO SERÁ TU PUTA MADRE.

—¿KE KE AGO? ¿KE KE AGO? AGUANTANDO A UN PUTO CANSINO

—¿A QUE LLAMO A LA GUARDIA CIVIL O TE SUELTO UN PAR DE HOSTIAS?

—¡VENGA QUE TE PIRES, SUB-NOR-MAL!

A pesar de que aparentemente tiene todas las papeletas para estar siendo rechazado por la hembra (no hay que ser matemático para llegar a esa conclusión), el macho ibérico, por algún misterioso mecanismo cerebral no se viene abajo (En este particular hemos de explicar que los estudios científicos de nuestros investigadores han culminado en unos sesudos resultados en referencia a por qué el macho ibérico sufre esta sordera transitoria cuando se encuentra en pleno cortejo de apareamiento y no entiende las negativas como respuestas de rechazo: Estos son que el macho ibérico posee una especie de conmutador cerebral que, en un momento de la ceremonia, desconecta su sistema neuronal del cerebro para pasar a recibir todas las ordenes y estímulos desde las gónadas sexuales. En nuestra rica lengua autóctona, el castellano, queda bien reflejado este cambio que se produce en el macho ibérico con la expresión: PENSAR CON LOS COJONES, que aunque algo brusca y contundente no dista mucho de la realidad estudiada).

El macho ibérico por esta razón, insiste hasta la extenuación poniéndose cada vez más modorro y cabezón, como el conejito de Duracel que sigue… y sigue… y sigue…

Acoso y derribo

Esta fase del cortejo de apareamiento es, digamos, teórica. No siempre tiene por qué dar resultado y si falla puede dar al traste con la última y definitiva de la ceremonia de apareamiento: la monta o cópula.

Puede ocurrir que el macho ibérico, cada vez más excitado, siga insistiendo con mayor vehemencia con sus cánticos nupciales. (En defensa del macho ibérico hay que decir, como ya se ha comentado anteriormente, que no está rigiendo normalmente, sino que se encuentra completamente dominado por los más bajos instintos, provenientes de sus gónadas sexuales, ovoides depósitos o huevos propiamente dichos). Toda la sangre que hasta ahora había circulado libremente por su cuerpo y regado de cuando en cuando el cerebro, se concentra ahora, con una presión imposible, en sus bajos, causándole un desasosiego que lo asalvaja por momentos. Por ello, sus nuevos cánticos comienzan con algo más de perseverancia y contundencia que los anteriores, como si de sus entresijos surgiera una llamada desesperada, el lastimero aullido del que sabe puede ser la última oportunidad:

     —¡AHÍVAESAMAAAAAAGRAAAAAA!

     —¡REDIÓOOOOS, QUE BRUTO ME PONEEEES!

     —EL OTRO DÍA TE VI CAGANDO EN LA ERA… ¡Y MENAMORAO COMO UN CIERVO EN BERREEEAAAAA!

La hembra ibérica, si es apocada, puede reaccionar con timidez y echarse un poco atrás, asustada, ante tamaño y asilvestrado despliegue de feromonas. Pero para ser sinceros, que una dama española se asuste de lo que le pueda decir un “galán” ibérico es algo que se da en raras ocasiones, quizás si ha dejado el convento recientemente. En la mayoría de los casos la susodicha está bien dotada por la naturaleza para la defensa, o al menos para manejar situaciones tensas en las que se vea envuelta con un macho ibérico. La madre naturaleza nos sorprende a cada paso con su sabiduría y su equilibrio. Gloriosos ejemplos de aguerridas hembras ibéricas se han dado en esta sufrida piel de toro tales como Isabel la Católica, Agustina de Aragón, María Pita, Mariana Pineda o incluso la mismísima madre coraje Belén Esteban.

Es en este momento cumbre cuando la hembra ibérica comprende que, si quiere recuperar la tranquilidad, debe dar una respuesta más contundente al cansino macho, que ignorante y verraco, no deja de insistir buscando una quimera, un imposible, un paso que ella sabe que nunca va a acabar dando.

La cópula con la hembra ibérica se torna de este modo misión imposible para el pobre gañán, que todavía no lo sabe, no es consciente, no se ha caído en definitiva del guindo.

La hembra ibérica, fría como un témpano y con el cerebro a mil por hora, calculadora como los grandes estrategas de la historia, o incluso Casio, urde entonces un plan en la confianza de que le dé el resultado esperado:

Convencer al macho ibérico de que está perdiendo el tiempo, de que no tiene nada que hacer con ella, de que se vaya… a molestar a otra parte.

Procede entonces con el plan.

 

MAÑANA: RITUAL DE APAREAMIENTO DEL MACHO Y LA HEMBRA IBÉRICOS: La monta o cópula.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a RITUAL DE APAREAMIENTO DEL MACHO Y LA HEMBRA IBÉRICOS: PERSECUCIÓN Y ACOSO

  1. _Elegías dijo:

    Que la historia se pone más interesante cada vez. Aunque no hay que ser adivina para saber cómo concluye jajajaja.
    Pero lo esencial no está en el final sino en cómo lo vas relatando. 😊

    Por cierto tengo que adquirir uno de tus ejemplares.
    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s