LA CIGARRA Y LA HORMIGA (CONTRAFÁBULA)

Érase una vez una hormiga, laboriosa, hacendosa, temerosa (de Dios) y feliz…

Empiezo de nuevo.

En realidad la hormiga trabajó y trabajó durante toda su vida por unos miserables granos al mes esquilmados por la HH (Hacienda Hormiguil) para contribuir a la manutención del hormiguero, los gastos de los zánganos, sí, entre las laboriosas hormigas hay también zánganos, y las excentricidades de la reina, que eran bastantes. Su sueldo apenas le daba para matar el hambre y pagarse un exiguo cubículo con vistas al patio de luces, donde vivió estrecheces con su cónyuge y su numerosa y exigente prole. Algún que otro año bueno le dio para ir a pasar una semanita a Torrevieja, en el hormiguero de una prima lejana, más pequeño y agobiante incluso que el suyo propio pero con cierto sabor a mar. Y se acabó jubilando con una mierda de pensión que apenas le daba para comer decentemente. Menos mal que había contratado un PPJH (Plan de Pensiones de Jubilación Hormiguil)  cuyo rédito, en su día le dio holgadamente para pagarse una cama en una residencia de hormigas ancianas y el ataúd.

Murió con la cara contraída, como de estreñimiento crónico.

La cigarra, sin embargo, viendo que tenía ciertas facultades cantoras, empezó a hacer bolos con su guitarra por todos los garitos cercanos  y, cuando terminaba la actuación, invertía el dinero ganado en ron del bueno y putas. Eso cuando no se follaba alguna de las fans niñatas que siempre le estaban dando el coñazo. Ya se sabe cómo son las teenagers sean hormigas o de cualquier otra especie. Como no curraba, siempre estaba descansado (era tío) para echar un caliqueño cuando tenía oportunidad. Un día, un golpe de suerte hizo que un promotor discográfico se encontrara en el garito donde la cigarra tocaba habitualmente, y le firmó un contrato millonario con una gira de conciertos por todo el bosque donde se encontraba el hormiguero y algún que otro bosque cercano.

Murió joven, sí, pero con una sonrisa estúpida en la cara, harto de comer, beber… y follar.

Moraleja

Pues no voy a ser tan pretencioso de coaccionaros con una moraleja. La discurrís vosotr@s mism@s.

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4 respuestas a LA CIGARRA Y LA HORMIGA (CONTRAFÁBULA)

  1. antoncaes dijo:

    Si tiene moraleja no se cual puede ser, lo que si sé es que comiendo, bebiendo y follando uno muere contento y como dice el dicho “Que me quiten lo bailao”.

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