CUPIDO ES UN HIJO DE PUTA

El Cipri está desolado llorando por las esquinas. No comprende cómo ha podido pasar, cómo el cielo, de repente, se le ha venido encima con toda su corte de estrellas, planetas y satélites. No lo ha visto venir, él, que siempre ha presumido de avispado.

Toda la vida trabajando como un cabrón para esto. No le consuelan sus tierras, ni sus pisos, ni siquiera el dinero que guarda en el banco. Bueno, la mitad de todo ello, porque la otra mitad ya es de Karina, pues se casaron en gananciales. En realidad la mitad de lo que quedaba de su pequeña fortuna labrada con esfuerzo y sudores, porque todo lo que el Cipri tenía era poco para satisfacer a su caprichosa nueva esposa ukraniana de veinticinco. Pero el amor nunca ha entendido de edades. No importaba que él estuviera a punto de jubilarse. Lo suyo era un amor verdadero. Uno de esos milagros que uno nunca piensa que le puedan pasar a él, pero que pasan. El Cipri se ha ufanado siempre paseando con Karina del brazo por la plaza del pueblo, ante las miradas lastimosas de unos, envidiosas de otros, ante las risas contenidas de muchos, tildándole por lo bajo de ridículo, de patético, de penoso…

—¿Qué es lo que ha fallado? —se pregunta cariacontecido el Cipri, todavía sin querer entenderlo— Yo la quería. Ella me quería. Si éramos felices…

—¡Cuánto te quierro, amorr mío! —le decía ella a todas horas, sobre todo instantes antes de abrirse profesionalmente de piernas— ¿Cuándo nos vamos a casarr? ¿Es que tú no me quierres?

Y el Cipri que entraba al trapo como un morlaco, venido a menos por la edad eso sí, pero morlaco al fin y al cabo.

Ahora Cipri sufre una patología cardiaca provocada por el abuso de la pastillita azul, que tiene sus efectos secundarios.

Angelina, su primera ex­-esposa se descojona de él cuando se cruza con ella en el pueblo. Claro, no es nada difícil ¡Si son cuatro gatos tirando a tres! Solo por verle así ha valido la pena el sufrimiento pasado. Desde aquel día en el que el Cipri le vino con el cuento de que se fuera de casa, que ya no la quería, que había encontrado el amor de su vida, que estaba vieja y arrugada…

—¡Valiente gilipollas! —es el mantra de Angelina, arropada por sus hijos y por la justicia divina, que parece que sí existe— ¡Valiente gilipollas!

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2 respuestas a CUPIDO ES UN HIJO DE PUTA

  1. Al ese “ente” hijo de puta se le llama Karma. Siempre será así. !Valiente gilipollas!

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