CONVERSACIONES CON EDELMIRO

(Extracto de mis conversaciones con Edelmiro Páez, un gañán creado por mí)

El autor advierte que el abuso de la lectura del siguiente texto puede ser perjudicial para la salud.

*  *  *  *  *

    Todo comenzó aquella calurosa noche de verano. Acababa de abrir el grifo de la bañera. Me disponía a darme una ducha fría para quitarme el agobiante calor del día antes de irme a la cama, cuando sonó mi teléfono móvil. Suponiendo que nadie sería tan gilipollas de llamarme a aquellas intempestivas horas si no se trataba de algo urgente, me puse el albornoz por encima y salí precipitadamente del baño para contestar la llamada. Como fueran los de yastel me iba a cagar en sus muelas.

Con las prisas me golpeé el dedo meñique del pie derecho contra el marco de la puerta del salón. Cogí el teléfono con la uña rota y muchas ganas de matar a alguien.

     -¿Digame? -respondí un tanto irritado.

     -¿Cándido? ¿Cándido Macarro? -escuché al otro lado del teléfono.

     -Sí, soy yo ¿quién llama? -pregunté cada vez más inquieto. Estaba claro que no eran de yastel. Esta vez se habían librado.

     -¿Es usted Cándido Macarro, el escritor?

Me chocó mucho que se dirigieran a mí con ese nombre. Sí, me gusta escribir, pero de ahí a considerarme un escritor… Más bien suelo escribir cosas de bastante mala calidad, gañanadas. No obstante dije que sí, que era yo.

     -¿Quién es? -volví a preguntar con cierta ansiedad.

     -¿No me conoces, jodío? ¡Vaya! esta sí que es buena.

¡Vaya! me había tocado el graciosillo de turno.

     -¿Quién cojones es usted y qué coño quiere de mí? -comenzaba a hartarme de la situación y pensaba que se trataba de una broma de mal gusto.

     -¿De verdad que no sabes quién soy? -me repitió, cansina, la voz del teléfono.

     -Coño, si supiera quién eres no te lo preguntaría ¿No crees?

Al otro lado de la línea presentí ciertas dudas antes de contestar.

     -Soy Edelmiro -me soltó por fin a bocajarro.

     -¿Edelmiro? No conozco a ningún Edelmiro. Se ha equivocado usted de núm…

     -Páez. Soy Edelmiro… Páez.

Aquel anuncio al más puro estilo James Bond hizo que las piernas se me doblaran por la impresión. ¿Cómo iba a ser Edelmiro, el personaje de mis novelas? Era de locos.

     -Venga, esto ya no tiene ni puñetera gracia. ¿Quién narices eres? En serio…

     -¡Coño! que soy Edelmiro, el protagonista de algunos de tus libros… Bueno, libros. A cualquier cosa le llaman libros.

     -Esto no es posible -me sentía como seguramente se debía sentir Edelmiro cuando le preparaba una escena de esas un tanto kafkianas que solía.

     -Tengo que hablar contigo -me dijo.

     -Hablar… ¿conmigo?

La situación se me antojaba cuanto menos estúpida, pero quería darme ya la ducha e irme a la cama. Al día siguiente trabajaba y eso suponía madrugar bastante. Decidí poner fin a la conversación.

No supe qué más decirle y le emplacé al día siguiente en el bar que había al lado de mi portal. Estaba seguro de que la llamada era una broma que alguien me estaba gastando y que al día siguiente no se presentaría nadie o, lo que era peor, se presentaría alguno de los gilipollas de mis amigos descojonándose de risa de mí.

Pero al día siguiente, a la hora acordada, alguien entró en el bar y se dirigió a la mesa donde yo me hallaba…

CONTINUARÁ

LA ASURDA E INQUEIBLE HISTORIA DE EDELMIRO PÁEZ

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10 respuestas a CONVERSACIONES CON EDELMIRO

  1. Lord Alce dijo:

    Todo un personaje de Unamuno, este Edelmiro (léase “Niebla”)
    Y lo de golpearse el dedito chiquitito es un clásico. Jode tanto (o más) que golpearse el codo con el marco de la puerta. Ya lo decía mi abuela: “Vale más enviudar, que en el codo dar” 😀

  2. torpeyvago dijo:

    ¡Mmmmm! Convresación entre el Edelmiro y su creador… Esto no tiene desperdicio, no me lo pierdo por nada.

  3. Buen texto, si pienso en Unamuno me viene a la mente Niebla y las nivolas 🙂

  4. Jejeje, pues “no estaba muerto, estaba de parranda…..” muy bueno este Edelmiro, un abrazo!

  5. Pingback: CONVERSACIONES CON EDELMIRO II | borderline

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