LA HOSTIA

Esta mañana, cuando conducía de camino al trabajo, más mosqueado que un pavo el día de Nochebuena porque me he chupado un atasco del copón, me ha surgido una duda lingüística. ¡Parece mentira! Pero me ha dado por pensar en nuestra querida lengua patria.

Ha sido unos instantes después de casi tener que “clavar los cuernos” en el salpicadero de mi coche tras pegar un frenazo de esos de “última instancia”, cuando ya has visualizado el golpe que te vas a dar contra el hijoputa que se te ha cambiado de carril de sopetón y se ha colocado delante de ti sin darte más de tres metros de espacio, a 100 km/h y acto seguido ha frenado.

La cosa me ha despejado de golpe, o casi. Y tras dirigirle una sarta de exabruptos más propios de una oscura taberna portuaria que de un individuo medianamente civilizado, he acabado gritándole:

      —¡COMO ME TENGA QUE BAJAR DEL COCHE TE VOY A INFLAR A HOSTIAS!

La contienda no ha pasado a mayores porque el susodicho hijoputa se ha desviado unos cien metros más adelante quitándose de mi vista para suerte suya, que digo yo, que para qué se ha jugado la vida tan tontamente, y más tontamente la mía. ¡En fin!

Ya más calmado y volviendo a pensar en mis cosas no conseguía que se me fuera de la cabeza la palabrita de marras. Hostias por aquí, hostias por allá… Las hostias iban dando tumbos de un lado a otro de mi cráneo con el consiguiente dolor de cabeza para mi persona.

¿De dónde coño vendrá ese irreverente palabro que muchos españolitos solemos tener siempre en la boca? Y no hablo de ir a misa.

Como me conozco y sé que soy un friki sabía que en cuanto tuviera acceso a San Google me tiraría de cabeza a conocer mejor nuestro rico idioma. Y lo cierto es que me ha refrescado muchos de los innumerables usos que le damos a la palabreja. Así la empleamos en muchísimas ocasiones con diferentes significados:

  • Hostia como golpe: He estado a punto de darme una hostia (hostión si vas a más de 100km/h.).

  • Como agresión al prójimo: Te voy a meter una hostia…

  • Como signo de desprecio: Ese nota no tiene ni media hostia.

  • Como señal de admiración: ¡Hostias Pedrín! ¡Hostias que guapa tu motoooo!

  • Como símbolo identificativo geográfico ¡Ahívalahostia Pachi!

  • Como advertencia: ¡Déjate de hostias…!

  • Como nota folklórico-musical: Soy un macarra, soy un hortera y voy a toda hostia por la carretera. (Los ilegales)

  • Como negación categórica: ¡Ni bicicleta, ni hostias!

  • Como sensación de asombro, porque se nos viene encima algo malo: ¡Hostia putaaaaaa!

  • Para lamentar la inoportuna eyaculación precoz: ¡hostias, hostias, hostias, hossssssstiaaaaaaaassssss!

  • Como reprobación retrógrada a la imaginación en el sexo: Que noooo. Que te he dicho que por detrás ¡Nooooo, hostias!

Me he ido pues a beber a las fuentes de la sabiduría, pero como no las he encontrado las he sustituido por el barril de Mahou, del que he bebido y bebido y bebido, hasta que he encontrado la inspiración (Cogorza).

Entonces he buscado la definición de la palabra Hostia que recoge el diccionario de la RAE, luz que ilumina cualquier curiosidad de este tipo. Dice así:

HOSTIA

1.- Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga.

2.- Cosa que se ofrece en sacrificio.

3.- Vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada.

Pero no me ha satisfecho del todo ¿Qué tendrá que ver la galletita esa que dan en misa con un chupito de vino (Supongo que todavía se seguirá haciendo, que no soy yo muy de según qué tradiciones) con un golpe, sea de la clase que sea o con un sacrificio?

La segunda acepción me ha parecido interesante así que he seguido picando en esa veta y he descubierto que en la antigua Roma existían dos tipos de sacrificios: El destinado a aplacar la ira de los dioses, donde se ofrendaba una víctima o el destinado a dar las gracias a los dioses por no mostrar su ira, donde se ofrendaba una hostis.

Ambas ofrendas consistían en sacrificar animales, cuya única diferencia era el tamaño del bicho que se sacrificaba. La víctima era un animal más grande, claro, pues cuando los dioses desataban su ira la cosa se ponía bastante seria. La hostis era un animal de menor tamaño ya que era menor el mosqueo divino a conjurar. A grandes males, grandes remedios, aunque a los bichos inmolados durante la ceremonia pudiera no parecerles aquella solución ni medio bien.

Es posible que nuestra “Hostia” derive de aquello en el sentido de algo que se ofrece en sacrificio y el que es sacrificado es el que se lleva la peor parte, el golpe, la hostia…

Pero como me parecía un poco traído por los pelos continué con la investigación.

Aquí me encontré con otra vertiente también latina del asunto: La palabra ostia, que provenía del plural de puerta y que se empleaba para definir una costumbre que tenían los porteros de dar con la puerta en las narices a los postulantes cansinos. Quizás ese sí pueda ser el verdadero origen de la palabra, y que los españoles hemos acabado mezclando con la otra (hostia con hache) por aquello de la similitud en los sonidos.

Y hasta aquí puedo leer.

Tengo que reconocer que tras un buen rato husmeando por la red no he podido establecer claramente una etimología fiable de la palabra hostia pero me he enterado de unos cuantos chascarrillos latinos, lo cual también es edificante.

¡Pero qué hostias! Ya está bien de rollo y sirva la introducción como acicate para todo aquel que sienta el deseo de profundizar en el tema.

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16 respuestas a LA HOSTIA

  1. Pues tu entrada es la hostia!!!! Muchas gracias por la información, todos los días se aprende algo.

  2. Muy instructivo jajajaja
    La galletita de harina y sal que dan para comulgar se pega al paladar muchísimo por apenas llevar agua, por esta razón costaba trabajo pasarla y se solía acompañar el mal trago, nunca mejor dicho, con un palito en la espalda de tu amigo para que la lámina de harina que , en realidad, era el cuerpo de Dios , llegara a su destino , que para unos será el estómago y para otros la purificación del alma.
    Al ir siempre asociado el palito a la hostia se fue sellando el significado al palo, vamos, al golpecito en la espalda.
    Es solo una versión más 🙂

  3. antoncaes dijo:

    Eres la hostia, te metes en unos berenjenales que no veas. 😉

  4. torpeyvago dijo:

    ¡Vaya! Llego tarde para el chiste de decir que la entrada esla hostia… XD
    Si es que soy la hostia.

  5. sadire dijo:

    Jajjjaaajjaa pues me reído un rato con tanta hostia. En este caso paso de la RAE: tus definiciones molan muchísimo más. 😋

  6. sadire dijo:

    “me he reído” hostia con el teclado del tlf

  7. Lord Alce dijo:

    Esto es un estudio etimológico y lo demás tontadas. Lo de la designación geográfica es 😀 😀 😀 😀 😀
    PS: Ostia también era el nombre de la población conocida como el puerto de Roma, en la desembocadura del Tíber, la puerta de entrada de las mercancías vía marítima, lo que se comprende al leer lo que señalas de la palabra sin “h” en latín.

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