MI DESPERTADOR: Ese pequeño hijo de puta.

Hoy, cuando me he despertado o, mejor dicho, cuando me ha despertado ese pequeño hijo de la gran puta electrónico que tiene la insana costumbre de sonar cada mañana de lunes a viernes a las seis A.M. y que es el primero que me ve la cara de gilipollas, de recién aterrizado en el mundo de los despiertos, he tenido una revelación no divina. Un “regüelto pseudointelectual” que me ha dado que pensar. Este tipo de inspiraciones mentales son tan profundas como fugaces en mí porque en cuanto paso la frontera indeterminada entre lo  inconsciente y lo consciente, entre el sueño y la vigilia, todo se me olvida con la misma rapidez con la que me llega y si te he visto no me acuerdo,  se ve que es una defensa ancestral que mi mente pone ante la acumulación de gilipolleces. Pero hoy ha sido diferente. Hoy me he levantado, me he vestido, estaba desayunando y aún recordaba con todo detalle mi filosófica estupidez.

De repente he caído en la cuenta de que mi despertador, un Casio triangular, con una pantalla pequeñita de números digitales que me regalaron a principios de los ochenta, en 1982 para ser más exactos (En su día era toda una modernidad) me lleva despertando desde hace la friolera de ¡TREINTA Y CINCO AÑOS!

Treinta y cinco años día a día, semana a semana, mes a mes y año a año, velando por que no llegara tarde a la facultad, a mi primer trabajo y a los sucesivos, a mi lugar de vacaciones…incluso los sábados en que me lo dejaba puesto a las seis de la mañana sólo por darme el gusto de hacerle un corte de mangas y continuar durmiendo.

Pero sobre todo he sido consciente de la fugacidad del tiempo. Ese reloj ya me despertaba cuando España hizo el ridículo en su mundial de fútbol, cuando se celebraban los JJOO en Barcelona 92, cuando ha gobernado el PP y cuando ha gobernado el PSOE, me despertaba en mi soltería y siguió despertándome el día de mi boda y en adelante. Y cada mañana me ha ido recordando a base de pitidos machacones que nunca he dejado de ser un epsilón porque dudo mucho de que los alfa más usen despertador para levantarse al alba. Ellos, tengo la seguridad de que se despiertan cuando el primer rayo de sol les da en la carita.

Me despertaba cuando tenía el pelo totalmente negro y me despierta ahora con la cabeza llena de canas. Me ponía en pié cuando no era más que un pardillo, un pipiolo lleno de juventud e inexperiencia y me pone en pié ahora cuando empiezo a estar de vuelta de todo aunque siga siendo un pardillo y un pipiolo sin experiencia.

Ese reloj lleva en mi mesilla media vida. Se ha caído decenas de veces al suelo empujado por una temblorosa e imprecisa mano intentando apagarlo. Me ha traído al mundo de lo consciente de todas las maneras posibles, poniéndome de mala leche infinitas veces.

Pero a pesar de que como decía al principio, el aparatito de marras no deja de ser un pequeño hijo de la gran puta electrónico, al final le he acabado cogiendo algo parecido al cariño, una especie de síndrome de Estocolmo, gracias al que he acabado enamoriscándome de mi puteador… raptor…despertador…llámalo equis. Creo que no sabría despertarme con otra cosa. Al igual que el borrico se acaba acostumbrando al breve y reiterativo trayecto que supone dar vueltas a la noria durante todo el día yo me he acostumbrado a mi Casio y, aunque vinieran a despertarme un coro de ángeles celestiales con toda la dulzura de este y del otro mundo, o las mismísimas huríes del paraíso islámico, mi despertar no sería tan perfecto como lo lleva siendo treinta y cinco años.

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14 respuestas a MI DESPERTADOR: Ese pequeño hijo de puta.

  1. torpeyvago dijo:

    Ya te pregunté en cierta ocasión, e insisto en la pregunta: ¿Es éste el interfecto —o su primo hermano—?

  2. Encima del gran servicio que lleva dándote más de treinta años… Qué ingrato eres, cómo lo insultas. Oye, yo lo cambiaba por un coro de ángeles celestiales sin dudarlo, no soy tan masoca.
    Feliz semana, Cándido.

  3. Pues que a usted le siga despertando su casio durante veinticinco años más. (Y que conste que no lo digo por joder 😂😂😂) Besazos

  4. chus dijo:

    Como jode que algo tan pequeño pueda ser tan hijo de puta.

    Anécdota: Mi padre, que en ocasiones podía ser muy temperamental, tiró una vez su despertador por la ventana. Aquel despertador era grande, o sea, un gran hijo de puta.

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