UNA HISTORIA INUSUAL,. CAPÍTULO DOS

CAPÍTULO UNO

Pero no voy a demorarme más y os contaré mi historia, antes de que mi memoria acabe diluyéndose con el paso del tiempo y comience a olvidar detalles que resten veracidad e interés a la misma. Cualquier cosa por nimia que pueda parecer podría ser en un futuro la clave que permita esclarecer este inquietante misterio.

Todo comenzó unos meses antes de aquella noche que cambió mi vida. Todavía no sé si fue para empeorarla o no, pero irremediablemente  la experiencia que viví me ha marcado para siempre. Nunca volveré a ser el que era. De eso puedo estar seguro.

Fue por aquel entonces cuando comencé a recibir las primeras señales. Las llamo así porque fueron un cúmulo de ¿casualidades? a lo largo de unos tres meses a las que fui intentando dar una explicación lógica, ahora estoy seguro de ello, porque mi cerebro huía de cualquier otro tipo de explicación que no fuera la puramente racional.

¿Miedo a lo desconocido? No digo que no.

Para mi desgracia, como digo, no fui capaz de interpretarlas hasta que no fue demasiado tarde y el expreso de la evidencia me arrolló implacable despertándome de un letargo inducido por mi propia mente racional y cuadriculada.

La primera de las señales me fue enviada una cálida y apacible noche de Agosto en que me encontraba de vacaciones con mi familia en la playa, en un pequeño y encantador pueblito de la costa mediterránea, en Murcia, pero situado ya casi en el límite de la provincia de Almería.

Me llegó en forma de inquietante y extraño SMS en el móvil.

Estábamos tomando un helado en el paseo marítimo mi mujer, mis hijos y yo con un par de matrimonios amigos, cuando el sonido de mi teléfono recibiendo un mensaje de texto me sorprendió por lo inusual de la hora. Con cierta premura dejé en la mesa el helado que estaba disfrutando en ese momento  y seleccioné el icono del sobre que aparecía en la pantalla del mismo y a continuación el de la bandeja de entrada. Tenía un mensaje entrante de un emisor oculto que abrí de inmediato.

Lo que leí no parecía tener sentido alguno.

Decía :

 “Mira la estrella que brilla al lado de la luna. Comprobarás que ya estamos aquí, contigo.”

Imposible adivinar de quién provenía aquel extraño texto. Nunca supe el origen del mismo.  Ni siquiera una ligera idea.

Lo primero que se me vino a la cabeza fue que debía de ser alguna de esas estúpidas campañas publicitarias con las que las compañías telefónicas te acosan un día sí y otro también. Pero de inmediato me pareció una explicación un poco traída por los pelos.

Entonces, instintivamente, levanté la vista hacia la luna, que en aquel momento ya se hallaba un buen tramo por encima del horizonte y brillaba, completamente llena, iluminando el castillo que coronaba uno de los tres promontorios que se adentraban en el mar unidos por un itsmo y que otorgaba una singular personalidad al paisaje del pueblo.

La luna se reflejaba en el agua, desde la línea que separaba el cielo del agua hasta la misma orilla, donde las olas comenzaban a romper, deshaciendo el alargado reflejo. No me había percatado hasta ese momento, pero la verdad es que estaba preciosa, grande como pocas veces había tenido la oportunidad de verla. Selene lucía en todo el esplendor de las noches de verano.

Sorprendentemente, a su izquierda, tal como el mensaje me anunciaba, una luz brillante, mucho más de lo habitual, flotaba sin moverse. Una mirada rápida me hubiera hecho pensar que se trataba de Venus, pero fijándome con detenimiento pude darme cuenta de que su brillo era bastante más potente que el que habitualmente emitía el pequeño planeta. Evidentemente no lo era, al menos no tal y como se presentaba con normalidad en las noches estivales, escorado hacia el este para ir recorriendo el arco celeste hasta ser perdido de vista por el otro lado. Hasta aquí llegaban mis escasos conocimientos sobre astronomía.

Espoleado por la curiosidad alcé la voz preguntando al grupo:

     —¿Sabéis qué estrella es esa que está brillando al lado de la luna ?

Al tiempo que hacía la pregunta volvía de nuevo la mirada hacia aquel punto en el cielo, pero la luz que acababa de ver hacía escasos segundos ya no estaba.

Todo el mundo estaba pendiente de mí, esperando que les indicara la dirección hacia donde debían mirar.

Sorprendido por la misteriosa desaparición de la luz cambié rápidamente de tema para evitar quedar como un imbécil y el asunto quedó rápidamente obviado cuando empezamos a hacer planes para pasar el día siguiente en la playa con los niños.

En mi interior, en un primer momento, sentí cierto desasosiego. Descarté definitivamente la explicación del mensaje publicitario. Evidentemente no lo era. Pero tampoco era una estrella.

¿Qué era, entonces, lo que acababa de ver en el cielo?

Tras reflexionar unos minutos, ausente de la conversación que se desarrollaba animosa en el grupo, llegué, intentando no salirme de los límites de la lógica como de costumbre, a la conclusión de que probablemente algún conocido, que debía de estar viéndome en ese momento había tratado de gastarme una broma o algo parecido.

Pero tampoco eso acababa de explicarme el origen de aquella extraña luz.

Me conformé pensando que podía haber sido un avión, un globo sonda o cualquier artilugio volador. En fin, las explicaciones de siempre.

Para más inri nadie más entre la gran cantidad de gente que llenaba aquella terraza en el paseo marítimo parecía haberse dado cuenta de lo que había ocurrido en el cielo minutos atrás. Solo yo había sido testigo de tal fenómeno. Me pareció un poco estúpido, la verdad.

La voz de mi hijo reclamando mi atención para que le comprara un segundo helado me trajo de nuevo desde mis pensamientos a aquella terraza del paseo marítimo.

Finalmente, con el ajetreo de los pequeños acabé olvidándome  por completo de aquel suceso sin darle mayor importancia.

No podía imaginar que todas las piezas del puzzle acabarían encajando pasados unos meses, que cada extraña cosa que me ocurrió durante los meses previos a mi extraordinaria experiencia tendría un sentido, un significado.

Pero no quiero adelantar acontecimientos.

CAPÍTULO TRES

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18 respuestas a UNA HISTORIA INUSUAL,. CAPÍTULO DOS

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  2. periko523 dijo:

    NO TE HABRÍAS FUMADO UN PORRITO JE JE JE YA NOS LO CONTARÁS

  3. antoncaes dijo:

    ¿Que es eso de que no quieres adelantar acontecimientos? Hombre no seas tan cabrito y nos dejes así ahora que empezaba esto a tomar carrerilla. 😉
    Parece una toma de la película del exorcista “Has visto lo que brilla al lado de la luna” Bueno ya se que he cambiado la frase, pero queda bien. 🙂

  4. Pingback: UNA HISTORIA… INUSUAL.- CAPÍTULO TRES | borderline

  5. marguimargui dijo:

    El 2017 te ha dado la vuelta y el misticismo te ha engullido jjj

  6. Pingback: UNA HISTORIA… INUSUAL.- CAPÍTULO CUATRO | borderline

  7. torpeyvago dijo:

    ¡Bueno, bueno, bueno! Un encuentro en segunda fase… si cuando se definieron hubiesen incluido los teléfonos móviles en la clasificación.
    Interesado espero el resultado.

  8. Lord Alce dijo:

    Desde luego, engancha la cosa. ¿Es un ovni? ¿Un pájaro fluorescente muy gordo? ¿Un satélite desbocado?
    Tu prosa es limpia, por cierto, y no lo digo porque esto se sale (por ahora al menos; no he podido evitar pensar en sondas extraterrestres anales…) de lo leído en las aventuras de Edelmiro, sino porque es elegante y cuidada, tratando con mimo la descripción sin llegar al hastío. Me gusta.

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