BRICOLAJE X-TREM. La taladradora: Esa fuente inagotable de satisfacciones

La taladradora: Esa fuente inagotable de satisfacciones

Al leer este título adivino alguna que otra risita indolente, algún comentario autosuficiente del estilo de “¡Venga ya! Si no sabes manejar la taladradora… apaga y vámonos”. ¡Mira que me joden l@s list@s!

Y quiero preveniros, amig@s, incluso arriesgándome a llevar la contraria a toda esa avalancha de manitas que pasea por el Leroy Merlín un sábado por la tarde, con los colmillos chapuceros bien afilados, de que… la cosa no es tan fácil como una panda de interesados listillos pretende hacernos creer, unos por puro instinto mercantil, las grandes superficies, y otros por mera chulería, los que presumen de manitas.

Mi primer briconsejo del día es: “Si no has comenzado la chapuza… todavía estás a tiempo de echarte atrás y llamar a un profesional”.

Pero si a pesar de la advertencia decides inconscientemente seguir adelante, aquí te cuento un sucedido a modo de fábula, pero totalmente verídico, para que escarmientes en cabeza ajena si todavía estás a tiempo.

Todo comienza cuando, mientras estás viendo repanchingado en el sofá la película del sábado de Antena 3, con los ojillos casi cerrados y emitiendo algún que otro incipiente ronquido que te despierta con brusquedad, alguien en casa te dice dulcemente:

     —Aaaanda cari, ¿Por qué no cuelgas en el salón este cuadro que nos regaló mi madre para la boda?

Y tú, que maldita la gracia que te hace tener un regalo de esa bruja  señora presidiendo tu salón, por más que además es feo y grande de cojones, tragas por darle el gusto a tu costilla, o al menos porque no te tuerza el morro, que se pone muy desagradable y es sábado y aun mantienes ciertas esperanzas de que el dicho se cumpla. Así que con la ilusión fundada de que esa noche mojes, te pones manos a la obra.

Como no tienes ni puta idea de qué se necesita, te metes en google y escribes como quien no quiere la cosa: “Colgar un cuadro”.

Y google, solícito, te devuelve 1.558.223 respuestas.

Escoges la página de facilísimo.com, o estolohacehastaunniñodedosaños.es, o conlapuntadelapolla.org o alguna similar, por aquello de que parece algo más serio el señor que aparece en la foto que la presenta. Lo primero que te pone en esta página es: “Colgar un cuadro es tarea fácil ¡Ojo! Si cuentas con la herramienta apropiada”, acto seguido bajas al apartado que se titula: “Lista de Herramientas y utensilios que necesitaremos y leemos:

  • Taladradora
  • Nivel láser
  • Nivel de burbuja
  • Metro láser.
  • Metro flexómetro.
  • Atornillador (más cómodo si es de carraca o incluso eléctrico) con juego completo de puntas.
  • Juego de brocas para hormigón de 4mm. Hasta 10.
  • Juego de tacos de pared de 4mm. Hasta 10.
  • Tornillos de punta de estrella, de 10mm. Hasta 45.
  • Tornillos de punta plana, de 10mm. Hasta 45
  • Tornillos de punta allen de 10mm. Hasta 45.
  • Lápiz de carpintero.
  • Martillo Bellota de cromo-vanadio de 250 gramos.
  • Martillo Bellota de cromo-vanadio de 500 gramos.
  • Martillo Bellota de teflón.
  • Una alcotana (o piqueta), que ya ves para qué coño la vas a usar, pero que si lo recomiendan los expertos… por algo será.
  • Cutter profesional, o juego de ellos.
  • Detector electrónico de tuberías e instalaciones eléctricas.
  • Protector para no llenar de polvo la casa cuando hagamos el agujero.
  • Alicates estándar por si las moscas.
  • Una linterna.
  • Un par de guantes de trabajo.
  • Tapones anti ruido.
  • Pañuelo con cuatro nudos para la cabeza
  • Caja de herramientas profesional (para llevarlo todo)

Y como te reconoces un ignorante en todo lo relativo a chapuzas caseras, imprimes la lista y te piras al Leroy Merlín y se la das al dependiente, que como va a comisión con las ventas que haga, te pone una sonrisa de oreja a oreja.

Doscientos cincuenta euros te pide la cajera por todo y, aunque se te pone cara de gilipollas, como es un encargo de tu mujer, pagas sin rechistar, por mucho que no te encaje que para colgar un cuadro que seguro que no vale ni quince euros porque será de los chinos, te tengas que gastar tal cantidad. Estás convencido de que una vez teniendo toda esa herramienta, serás capaz de emprender tareas más complicadas en un futuro no muy lejano y sí muy prometedor. ¡Iluso!

De perdidos… al río. Con la reluciente herramienta desperdigada por el suelo te pones al asunto.

Tras media hora de estar mirando la pared mientras te rascas el mentón, pensativo, vuelves al ordenador a tragarte un par de tutoriales más porque… no tienes ni pajolera idea de cómo comenzar.

En algún sitio lees que casi más importante que comenzar la chapuza (ellos lo llaman obra) es muy útil “perder” cierto tiempo para planificar el trabajo.

Entonces decides planificar el trabajo. Para ello vas al frigo y coges una Mahou fresquita a la espera de que llegue la inspiración.

Mides la distancia entre los cáncamos que hay en la parte trasera del marco del cuadro. Coges el nivel láser en una mano y el nivel de burbuja en la otra, pero los vuelves a dejar porque no tienes ni pajolera idea de cómo usarlos. Al final siguiendo la teoría de los astrónomos mayas te decantas por una solución: Haces un taladro al tun tún, en un sitio que… bueno… que se te ha puesto en los cojones porque ya estás harto de darle vueltas al asunto. Eso sí, pones cara de saber qué es lo que estás haciendo porque tu mujer cada vez se pega más vuelos rasantes por donde tú andas a ver cómo va la chapuza. Mientras la taladradora hace un agujero con una broca de 8 tú miras al tendido ciertamente ufano. De repente escuchas un chasquido en el automático de la puerta y se va la luz. También es una puta casualidad que hagas un agujero justo, justo… por donde pasa un cable de la luz ¿Para qué coño has comprado un detector de tuberías y cables? Picas con la alcotana en la zona chamuscada de la pared. Mira tú por donde, vas a dar uso a la herramienta. Ya taparás el agujero con el cuadro. Descubres los cables y ves que han sido cortados con el taladro, lo que se conoce en el argot profesional como cortocircuito. Los empalmas y encintas como quien no quiere la cosa y vas a subir la palanca del diferencial. Ahora el chispazo es bastante más grande y la zona quemada de la pared también. Vuelves a sacar los cables y esta vez los empalmas correctamente, positivo con positivo y neutro con neutro, como Dios y las leyes de la electricidad mandan. Subes la palanca del diferencial del cuadro eléctrico y la taladradora, que no habías tenido la precaución de desenchufar, comienza a dar botes furiosa, clavando en el parquet varias veces la broca del 8. Te ha faltado comprar masilla para madera y lo anotas en una nueva lista. Daños colaterales, concluyes.

Dada la mala experiencia de taladrar a la buena de Dios, decides utilizar el maravilloso detector de metal que has comprado y que te dirá en qué lugar puedes hacer un agujero sin encontrarte ninguna sorpresa.

Taladras de nuevo. Pero como estás más pendiente de no pinchar una tubería que otra cosa, haces un agujero a 10 centímetros del techo, que no te vale para nada más que para mostrar la pared agujereada porque el cuadro no va a poder taparlo. Apuntas aguaplast en la nueva lista.

Tras varios intentos fallidos haces por fin dos taladros que… quizás valgan para colgar el cuadro. Coges unos tacos de 8 e intentas meterlos en los agujeros con la presión de los dedos ¡Los cojones! Eso no entra por más que aprietes. Coges el martillo de teflón y te dispones a dar unos delicados golpes al taco para que se meta en la pared. ¡Nada! Al final acabas cogiendo el martillo de medio kilo y, sin calibrar tus fuerzas, le arreas un estacazo al taco y finalmente lo hundes, bueno, hundes el taco y diez centímetros cuadrados de pared yeso y ladrillo incluidos. Apuntas yeso en la lista.

Como recuerdas las medidas, vuelves a hacer dos taladros unos centímetros (tú lo mides en dedos) a la derecha del desaguisado. El pañuelo con picos atados ya no puede retener tu sudor, y no es que haga calor, es que estás algo nervioso.

En los nuevos agujeros consigues meter los tacos. Sigues sin saber qué falló en la ocasión anterior, pero lloras de emoción al ver los dos tacos metidos en los agujeros. Pones dos alcayatas de buen tamaño para sujetar el peso del cuadro. No puedes creer que la chapuza esté, al fin, terminada.

Y al colgar el cuadro de las alcayatas te das cuenta de que, efectivamente, no era creíble aquella ingenua impresión porque el cuadro está torcido. Muuuuy torcido. Casi 10 centímetros de diferencia en altura entre el pico de la derecha y el pico de la izquierda.

Tú comienzas a dudar de ti mismo un tanto derrotado. Tu mujer también se hace preguntas, como por ejemplo ¿Por qué no se metió la lengua en algún sitio antes de pedirte algo que a la postre ha resultado ser un imposible, con lo inútil que eres?

Pero te vuelves a animar, no se sabe si por amor propio, porque escuchas en el aire provenientes de un lugar indeterminado las excitantes notas de “Mi jaca”, por darle en las narices a tu mujer que se muestra demasiado hiriente o… simplemente porque te has zascado dos mahous terapéuticas en un plis plás.

Envalentonado descuelgas el cuadro y a ojo, con un aplomo que acojona, haces un nuevo taladro, metes un nuevo taco y colocas una nueva alcayata.

Ahora el cuadro aparece más torcido si cabe, porque en lugar de equilibrar las alturas, has hecho el agujero más alto incluso que antes… en el lado equivocado.

Lo que más te duele es el meneo de cabeza como negando la evidencia de tu mujer.

Pero  hoy a ti no te desanima ni Dios. Parece haberte poseído el espíritu de Santa Locha, la patrona de los albañiles.

Por debajo de la alcayata que estaba más alta, haces como unos quince o veinte taladros de golpe, lo que se conoce como taladrar con ensañamiento porque con el primero ya había muerto la pared. Alguno te valdrá, piensas. Todo por no reconocer que no sabes cómo se utiliza el nivel láser ni eres capaz de leer la pequeñísima letra del manual de instrucciones.

Colocas un taco más o menos (acuñas una nueva medida de precisión “masomenos”) donde puede caer el cáncamo del marco del cuadro. Metes el taco y… con el golpecito del martillo y la debilidad del muro por tanto agujero se te viene un paño como de medio metro cuadrado de pared a suelo.

Te sientas a llorar entre el escombro al tiempo que te soplas otro par de mahous. Tu mujer se ha ido a contratar los servicios de un albañil 24 horas antes de que acabes tirando la casa.

La televisión suena de fondo. Te acercas porque escuchas una voz vagamente familiar, sí, es la del presentador friky de bricomanía, el barbas que nunca se mancha y al que le coinciden todos los cortes, todos los agujeros, todas las medidas… que está explicando cómo colgar fácilmente un cuadro. Tú te das la vuelta, mientras el mango del martillo bellota de cromo-vanadio asoma por la pantalla del televisor. Solo esperas que el cabrón del presentador se haya comido todo el cromo y todo el vanadio del martillo. Al menos que le haya roto cuatro o cinco dientes. Tu desbarre mental toma ya tintes psicopatológicos. Sientes perder poco a poco la razón, una bruma oscura comienza a cubrir tu cerebro…

¿Que no tengo huevos a colgar el cuadro? ¿Que no tengo huevos…? gritas como si hablaras a un interlocutor imaginario.

Escuchas las llaves en la puerta de la casa y a tu mujer entrando con un señor trajeado que porta un maletín de grandes dimensiones: Es el albañil. Le conoces porque del bolsillo de su chaqueta de Armani le sobresale un pañuelo con los picos anudados. 150 euros la hora.

Oyes un grito desgarrador en el salón. Tu mujer ha descubierto el cuadro, colgado por fin.

Efectivamente, clavado a la pared con unos 15 clavos de 150 mm (también conocidos como clavos de cristo por el tamaño) repartidos regularmente a lo largo  y ancho de toda la pintura, que aparece totalmente rasgada. Pero al menos está sujeto a la pared.

Miras a tu mujer con la décima mahou en la mano y sonriendo con autosuficiencia.

     – Qué… ¿Lo colgaba… o no lo colgaba?

 

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10 respuestas a BRICOLAJE X-TREM. La taladradora: Esa fuente inagotable de satisfacciones

  1. tomtom1max dijo:

    Reblogueó esto en tomtom_maxy comentado:
    Todavía me estoy recuperando de ésta estupenda historia.

  2. chus dijo:

    Te ha faltado en la lista el perejil para que quede con fundamento y rico, rico, pues 😀

  3. torpeyvago dijo:

    Ed cuabto me saque ed dedo da boca, poque be lo he billado con ed madtillo, te codtedto.

  4. torpeyvago dijo:

    Padmera.
    Tremebundo, ossches.

  5. Jajaja eres único Cándido 🙂 besos.

  6. Jajajajajjajajajajaa tal cual

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