LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO

El espacio y el tiempo son conceptos relativos. Ya nos quedó la cosa clara con el “desbarre intelectual” del señor Einstein, que vaya usted a saber qué se había fumado para llegar a tan rotundas y sesudas conclusiones.

Y sin embargo se mueve, es decir, que parece que la cosa es cierta. Servidor también ha llegado a esa misma conclusión sin tener ni puta idea de física cuántica. ¿Cómo? Fácil, o… relativamente fácil, para no quitar méritos al éxito de la teoría de la relatividad.

El caso es que a nada que uno se fije en la realidad, en los hechos cotidianos, los ejemplos que nos llevan a concluir que el tiempo es una cosa variable, encogible o ensanchable son numerosos.

…O… relativamente numerosos. A saber:

—¿A quién no le ha ocurrido que tras verificar que el charco de agua que nos hemos encontrado en la cocina es de una gotera que tiene el grifo del fregadero y tras darle muchas vueltas con cara de “pasmao” al final haya tenido que tirar de fontanero colegiado para corregir la pérdida?

Y cuando nos hemos dado por jodidos, con ese profesional agachado en postura extraña, mostrándonos impunemente la hucha sin dinero, y tras comprobar el alcance de la avería le hemos preguntado “¿Tiene “pa” mucho? Y él nos ha contestado con un gesto de la mano como quitándole importancia al asunto “Qué va, esto no es nada. Media horita y listo”.

Y transcurridas tres largas horas el buen hombre, secándose la sudó con el dorso de la mano, ha dicho: “Esto ya está. Son 180 euros. La pieza era muy barata, pero la mano de obra…es que sube mucho”

Y a nosotros se nos ha quedado cara de gilipollas al comprobar que, efectivamente, el tiempo es relativo en el misterioso mundo de la fontanería, pues media hora se ha convertido en tres.

 

—¿Y esa pareja de cuarentones trasnochados que liga en el bar de copas a las seis de la mañana, los camareros recogiendo y mirándoles con caras de pocos amigos, cuando ya solo quedan los restos porque todos los demás se han emparejado a las doce y ya deben llevar horas follando e incluso durmiendo?

Él, que para venderse un poco y tratar de ponerle emoción a la cosa le dice a ella eso de “Ya verás, te voy a echar un polvo que vas a estar una hora con las piernas abiertas”. Ella que no se cree la suerte que ha tenido. Él que se ha puesto a la faena y entre los cubatas y la presión psicológica por querer quedar bien se le ha destapado la botella de la gaseosa a los dos minutos de comenzar la faena.

¿No pensará esa pobre mujer que el tiempo es relativo y que dónde cojones están los otros 58 minutos que le faltan de sexo prometido aunque no comprometido?

 

—¿Y  esa mujer primeriza ya salida de cuentas, que se encuentra con una amiga que viendo la inminencia del parto, con toda la buena intención del mundo le ha dicho “¡Hala! Que tengas una horita corta”?

¿No pensará esa mujer tras tirarse dos días pariendo con dolor, a fuerza de oxitocina, acordándose de la puta de la amiga, que el tiempo es relativo, vamos, que es una cosa… que ahora es, pero que después no es? Una horita… una horita… ¡Su puta madre una horita!

 

—¿Y ese marido que llama a su mujer nada más salir del trabajo y le dice “¡Cari!, mira que voy a tomar un café con los compañeros. Pero ná, que en media horita estoy en casa”?

Y cari, que transcurridas cuatro horas ya ha cenado, sola por cierto, y escucha las llaves de la puerta y ve a su marido que entra con una cogorza del 15 dándose con el hombro en las paredes del pasillo y echando dioses porque “Goder gari, ni de imagidas lo gue be ha basado. Ná, gue he binchado dos duedas del goche y el gabrón de la grua gue do bedía… He basado un biedo yo solito…”

Y cari que está hasta ahí mismo de que siempre media hora sean cuatro o cuatro sean media hora ¿No va a pensar que el tiempo es relativo? Bueno, el tiempo y su matrimonio como la cosa siga así.

 

—¿Y ese sufrido usuario informático quinceañero que enciende su ordenador para ver algo de porno en la intimidad de su habitación porque viene como una moto y loco por hacerse una pajilla, y llega el Windows y se pone a descargar actualizaciones?

Ese relojito que sale en un rincón de la pantalla que dice “Quedan 5 minutos para completar actualizaciones” Y el chico que espera con los pantalones y calzoncillos bajados hasta los pies, y el reloj que vuelve a decir “Quedan 35 minutos y cuatro segundos para completar actualizaciones” y el chico que se desespera mientras espera. Y el reloj que de repente dice “Quedan 5 segundos para completar las actualizaciones” y el chico mira a la pantalla con ojillos de pajillero y la mano en posición, y el reloj que dice “Quedan 255 minutos para completar las actualizaciones”, y el chico que manda a tomar por culo el ordenador y se va a la cama a dormir con dolor ovoide, más tieso que un ajo.

¿Acaso no es relativo el tiempo para Windows?

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11 respuestas a LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO

  1. torpeyvago dijo:

    Que la Ley de la relatividad aplicada al espacio tiempo ya ha quedado constatada, llegando a explicar cosas tan desagradables como la precesión anual del perihelio de 43″ de arco de Mercurio. Peeeero ¿que pasa con la masa y el bosón de Gibbs?
    Pongamos un ejemplo. Desde que se confabularon tu suegra —ésta no por mirar por ti, sino por verte sufrir sin tu bocata de chorizo; a partir de aquí, las señoras presentes en la sala tengan a bien cambiar el sexo de los protagonistas, porque esto es conmutativo—, tu propia y tu médico para que llevases una vida regular —tirando a mal… quiero decir, de costumbres morigeradas y homogéneas— tú te has puesto las pilas y comes tus ensaladitas con agüita todos los días. Y para cenar, pescadopollopavoplancha con una clarita compartida con la propia —que eso también lo hacíais antes pero con una botella y media de tinto—. Y te has dado cuenta de que funciona, que todas las mañanas, justo al levantarte a las 6:30 hora local, haces una caquita de 150 g, con la textura, olor y color esperados.
    Pero llega el lunes, y a las 6:30 nada de nada, pero a las once te da un apretón del siete y sales corriendo para aliviar una seta sin pezote de como trescientos gramos de un color insalubre, textura de piedra pómez y un olor a caducado que se nota en toda la oficina / obra / nave / taller / tienda.
    Y eso es lo relativo. Porque el domingo por la tarde te saltaste el régimen. Te tumbaste en la poltrona, pusiste la caja tonta, un tebeo en la mano. En la otra poltra, tu propia, y los niños que salen con sus amigos, os dejan tranquilos. Y te dices:
    —Por un día no pasa «ná»—.
    Y la propia y tú os ponéis mano a mano con el chorizo reseco de cuando no estabais a régimen, unos quicos, unas chuches de los nenes, una botella de vino que habéis rescatado de nosedónde, una cuña de queso curado de como dos quilos que no tenéis muy claro qué hace allí, unas palomitas, un par de latillas de calamares en salsa americana y no sé cuántas cosas más. Vamos, que os hartasteis. Perdón, que os «hartuvisteis».
    Sin embargo, a ti te parece que ese pequeño exceso del domingo no se corresponde con la tremebundez del pino que has sembrado —que, para más inri, flota— y que miras con los ojos abiertos diciendo:
    —No puede ser que todo eso quepa dentro de mí. ¡Si fueron dos palomitas y un quico!¡Maldito Gibss!

    • cmacarro dijo:

      ¡La madre que me parió! Me quedé en “Que la ley de la Relatividad…” ¡Mierda de celebro escuálido! Por cierto ¿Cómo has sabido lo del litro y medio de tintorro a pachas? Mmm. que me da que tú vas a ser un adivino de esos…
      Cada día te admiro más (Pero con las mariconadas justas 😉 )

      • torpeyvago dijo:

        ¿Que cómo he sabido lo del tintorro? Pues porque es una práctica que realizamos mi propia y yo de hace largo. Otra manera de expresar nuestro amor. Pero claro, hay que mirar por los hígados además de por los corazones. O viceversa, que ya no me queda claro. Así es que dejamos lo de adivino en:
        —Buenas, quiero un mosto caducado.
        —¿Un mosto caducado? ¿mmmnnnnmosto caducaaaaaado? ¡Aaaah!¡Dí vino!
        Y gracias por tu admiración, que es mutua.

      • torpeyvago dijo:

        PS.- Lo de la relatividad de las masas es todo pura invención para esta entrada. Es que como es lunes, y por lo explicado, tarda uno en aliviar las toxinas que empañan los pensamientos del celebro…

  2. marguimargui dijo:

    Perdón la intromisión, pero que hay cuando el momento queda a destiempo, confundiendo hora y lugar y haciéndote correr desencajado, sin comprender, que cuando dice hasta aquí, hasta aquí hemos llegado

    • cmacarro dijo:

      Todo en esta triste vida
      tiene alguna solución.
      Y si correr es la acción
      se zanja con la bebida (isotónica ojo)
      Y si el correr te perturba
      y te provoca sudó
      procura no dar oló
      si paseas entre la turba.
      Que hay cada jabalí
      subido en el autobús
      cuyo aroma da tal “flus”
      que no es cosa baladí.
      Y hasta aquí mi estrofa llega
      porque si me das carrete
      daré al mundo por el ojete
      con mi rima veraniega.

      • marguimargui dijo:

        De corridas sin pensarlo
        De correrse sin esperarlo
        Del sudor del entretanto
        Del querer volver atrás
        Sin poder ya remediarlo
        Del tiempo en que dudamos
        Del correr o el ir andando

      • cmacarro dijo:

        Prueba son estos tus versos
        del femenino candor.
        Os entregáis sin rubor
        a aquel que siendo perverso
        os camela con el cuento
        de que echará marcha atrás
        después de haceros tras trás
        y la sacará de dentro.
        Y teniéndola en caliente
        en los hombres no confíes
        que elefantes bengalíes
        lo somos seguramente.
        Así que en el futuro
        no quieras tragarte el bolo
        de “tranquila, yo controlo”
        pues te meterán el puro.

      • marguimargui dijo:

        La candidez con los años
        Se convierte en ironía
        Que por princesas pasamos
        Guardándonos el veneno
        Para una vez metido en caliente
        Atacar a los sentidos
        Destrozar todo a su paso
        Desenmascarar al perverso
        Que corrompido por el deseo
        Intentaba marchitarlo

      • cmacarro dijo:

        Eso me es familiar.
        A la mantis religiosa
        al principio cariñosa
        cuando está harta de follar
        muestra su faz verdadera
        atacando al pobre macho
        el pobre muy buen muchacho
        y le da muerte certera.
        Princesa fue a lo primero
        de fino tacón de aguja
        Después se transformó en bruja
        y le descubrió el plumero

      • marguimargui dijo:

        No es hartazgo de follar
        Es buscar el momento justo
        En que el cándido baja la guardia
        Para mostrar el poner de ases
        Que guardamos en la manga

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