PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: Manolo, el marido de la maruja arrabalera.

 

En esta peculiar tierra que hemos dado en llamar Ep-paña, quizás por la dureza de la misma, tierra de mujeres y hombres recios, quizás por otras circunstancias imposibles de determinar, surgen unos personajes a cada cual más exclusivos, más característicos, más… especiales.

La intensa fragancia conocida como “The Deep Spain eau de toilette” impregna de cuando en cuando el ambiente que nos rodea y nos llega a embriagar y a entontecer de tal forma que somos incapaces de ver determinados comportamientos como anormales que son y acabamos conviviendo con especímenes que conforman el tipismo hispánico transformándose acto seguido en personajes tópicos que intentaremos describir en este sexudo estudio (No me mires así, he puesto sexudo con X porque hago el estudio porque me sale de los … ya te puedes imaginar).

MANOLO: EL MARIDO DE LA MARUJA ARRABALERA

 

Personaje ibérico donde los haya (haiga, diría él). Su máxima inquietud cultural es un día, lejano, con mucho tiempo… ser capaz de leerse todo el Marca, y en ello está, tarde tras tarde, al salir de la fábrica que se pasa por el bar a calentarse el hocico mientras lo lee y así suavizar un poco la vida miserable que lleva, aunque él no sea consciente de eso y le eche la culpa de sus males al desgraciao del entrenador de su equipo, que no tiene ni puta idea y ha dejado a fulanito en el banquillo cuando vale cien veces más que menganito, que es un matao. ¡Qué desgracia que hemos perdido! Y ahora ¿Qué más nos queda? ¿Qué salga el partido (Partido de partido político al que él no vota ni votará)  en las próximas elecciones?

Una hora más tarde de la hora de la cena, con el morro caliente de cervezas, llega a casa un poco perjudicado y todo el amargamiento que, sin saber por qué le reconcome, sale a flote. Entonces pega cuatro voces más que nada para desahogarse. En el fondo no es nadie. En la escala evolutiva se quedó a caballo, más bien a burro, entre animal y humano, una especie de eslabón perdido. Su esposa, la maruja arrabalera ya tiene callo y por eso no le hace ni puto caso, pero ella también acumula estrés de aguantar a semejante zopenco. Puede que cualquier día pille una endepresión, esa cosa tan mala con la que uno se pone gilipollas como le pasó a la Juani, que no salía de la cama. Es difícil determinar si la maruja arrabalera lo es porque venía así de serie o por tener que sufrir a un venado como el Manolo, o por las dos cosas a la vez.

Manolo se levanta a las cinco de la mañana y sin desayunar porque no le entra nada a esas horas, con la tartera de la comida en la bolsa de Nike sale de casa derecho al bar que hay frente a la parada del autobús que tiene que coger para ir al trabajo. Allí, sentado en la barra se encuentra con dos compañeros de la fábrica que no se llaman Manolo pero que deberían a tenor del fuerte parecido vital que comparten con Manolo.

—Ponme el desayuno, Julián. –le pide sonriente al camarero.

Este, que ya le conoce de muchas madrugadas de muchos años le pone una copa de coñac hasta el borde y un café cortado. Manolo se sopla la copa en un visto y no visto, y en un visto y no visto el camarero se la vuelve a rellenar.

Tras los dos copazos el día parece que coge un poquillo de color.

—¡Qué maricón el (nombre de futbolista de renombre con muchos tatuajes que obvio para no ofender)! –Vocea mirando a sus dos compañeros.- Mira que dejarse ganar ayer el partido…

—Si es que les pesan los huevos con tantos millones como les pagan. –Contesta uno de sus interlocutores.

—A esos los tenía yo corriendo todo el día… ¡Con un saco de cemento al hombro! Panda vagos…

—Bueno. Eso… y que el cabrón del árbitro parecía que iba con ellos ¡No te jode!

—Julian. Tres copas más.

—Manolo, que va a venir el autobús.

—Cagonrós ¿Me vas a despreciar un convite? –Manolo ya balbucea un poco y se envalentona con su compañero.

¿Habrá ofensa más ofensiva que te rechacen una invitación?  ¡Ni autobús ni gaitas! ¿No somos hombres con pelos en los huevos? Pues a demostrarlo ¡Coño!

Los manolos salen del bar justo cuando el autobús está llegando a la parada. Tras darse una carrera trastabillándose consiguen subir al autobús justo cuando está arrancando. En un minuto están los tres acoplados en sendos asientos haciendo el segundo turno de dormida. Falta de sueño, dice Manolo, con voz de borracho. Cuando el bus llega a su parada, el conductor, que como el camarero también les conoce de años, se levanta de su asiento para ir a despertarlos.

Completamente agilipollados, fichan en la fábrica y se va cada uno a su puesto de trabajo, donde (ellos no son capaces de verbalizarlo aunque sufren una serie de secuelas físicas y psicológicas) se van a pasar ocho horas muy estresantes y poco creativas. Salvo alguna que otra jamona que puedan ver a la hora de la comida el resto del día es puro hastío.

A la salida, los manolos, derrotados, vuelven a coger el autobús y vuelven a parar en el bar con el terapéutico objetivo de calentarse el morro con cervezas un día más y aliviarse el alma  un día más, aunque poco les alivia constatar que ayer fue igual que hoy… y hoy será igual que mañana. ¡Puta vida esta! No enganchar una primitiva en condiciones. Total, no iba a mandar a tomar por culo a gente…

¡Aaaay! A ver si llega pronto el fin de semana para poder disfrutar de los partidos en el canal plus del bar…

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8 respuestas a PEQUEÑO CATÁLOGO DE PERSONAJES IBÉRICOS: Manolo, el marido de la maruja arrabalera.

  1. Tus caricaturas ‘españoloides’ son la repanocha. Ja, ja, ja… qué arte. No está mal empezar la semana echando unas risas en tu casa.
    Vamos al lío que tenemos más curro que los Manolos, aunque también más creativo, hay que decirlo.

  2. torpeyvago dijo:

    ¿A burro entre animal y ser humano? La ventaja que tenemos los ingenieros sobre los biólogos es que no tenemos tantos sistemas de clasificación secuencial o de árbol y sí en más dimensiones. Por eso entendemos con cierta facilidad para comprender la existencia de puntos triples o múltiples. —No «me se» escandalicen los biólogos, porfi, es un comentario jocoso.—
    No hay problema en ver a Manolo como híbrido de animal, vegetal y mineral.

  3. marguimargui dijo:

    Recuerdo, como si fuera ayer, el bar “los amigos” y “el parral” en mi barrio, lleno de manolos con sus amargadas mujeres en casa esperando, agridulce historia amigo mío,
    Un beso

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