EL VERDADERO ORIGEN DE MI BLOG

Cualquier bloguero que se precie ha tenido unas motivaciones específicas para abrir un blog: Amor por la escritura, Ansia de protagonismo, culto al ego, necesidad de reconocimiento de quien nunca te ha conocido, hacer amigos, follar…

De todas estas y muchas más que se podrían considerar normales, o cuando menos, humanas a mí no me movió ninguna. Por si te apetece enterarte aquí podrás leer cuál fue el origen real de mi blog o cuaderno de bitácora, la circunstancia que me empujó a abrir una página pública y someterme al enjuiciamiento del público en general.

Aprovecho que hoy mi blog ha llegado a la visita número 27000 para sincerarme con mis lectores y abrirles mi corazón para que me conozcan mejor (Si es que a estas alturas no me tienen ya más que calado)

 

 

Acababa de comenzar el otoño de 2012.

Todo aparentaba discurrir con la mayor de las normalidades, los días eran más cortos y más frescos, el cielo amanecía cubierto de nubes de vez en cuando y lloviznaba a menudo, los ciervos estaban en plena berrea, los árboles comenzaban ya a desprenderse de sus hojas,  el Corte Inglés anunciaba a bombo y platillo la semana fantástica de la ropa de cama, la liga ya estaba en marcha con las cantinelas de los locutores de radio cada fin de semana, en la tele se podía ver gran hermano XXVIII, la depresión postvacacional todavía me hacía lanzar algún que otro suspiro al aire añorando las quemaduras de la playa, los padres hacíamos pacientemente colas en las librerías para comprar los putos libros de los putos niños ¡Cualquiera hubiera dicho que los regalaban! Pero los cobraban bien las cabronas de las editoriales.

Era el tiempo de una serie de confluencias, si no malignas, al menos sí algo indigestas. Lo que era un clásico principio de otoño típico ¡Vamos!  Y yo andaba cabizbajo y tristón.

La única manera de superar aquella nefasta y agobiante sobrecarga de melancolía era aumentar sin desenfreno mis dosis diarias de Mahou y a ello me apliqué con desesperada dedicación aún a riesgo de no rebajar la tripita (Panza) que se había empeñado en visitarme gracias a las comilonas veraniegas, los helados y el gazpacho.

Sí amigos, el efecto agilipollante que sobre mí ejercía este singular brebaje tomado en dosis, digamos, que rozaban la temeridad, me ayudaba a pasar aquel otoño triste de una forma más llevadera, montado vaporosamente sobre las alas de la ebriedad y el alcoholismo. Mi cerebro adquiría, cada día más, la consistencia del corcho y perdía irreversiblemente neuronas a cada instante que transcurría.

A todas estas secuelas psicológico-alcohólicas tuve que comenzar a sumarle al poco tiempo una serie de secuelas físicas que me tenían en un sinvivir. Ya no solo me había convertido en un pelele mental, drogodependiente e intelectualmente disminuido,  sino que encima sufría cada mañana temprano unos salvajes retortijones de tripas que me hacían pasar más tiempo del que hubiera querido sentado en el trono del que no tiene reino.

Fue durante una de estas derrochantes sentadas que tuve una revelación.

Me encontraba justamente a mitad del acto, uno de tantos, y decidí tensar por última vez mis músculos abdominales para apurar definitivamente todo lo que fuera menester, no soy persona que guste de dejar las cosas a medias. De repente, un goterón de sudor causado por el esfuerzo, partió de mi frente y fue a parar a mi ojo derecho, mi ojo vago. Os podéis imaginar qué escozor causó en mi ojito la acidez de la sudó.

Andaba yo restregándomelo con el dorso de la mano, intentando mitigar esa desagradable sensación cuando de pronto me pareció ver como una especie de chispazo justo en el baldosín situado en la pared de enfrente, a la altura de mis cejas. Este destello brillante pareció adherirse a la pared y yo no estaba seguro de si era un estímulo externo o era mi ojo dañado que me hacía contemplar engañosamente esta especie de visión.

Detuve de inmediato lo que estaba haciendo, como bien podréis comprender, y presté algo más de atención a aquella luz que, por momentos parecía ir extendiéndose por los baldosines aledaños. No, no era una falsa impresión de mi vista, era algo real, una especie de presencia fantasmal que comenzaba a manifestarse de esta forma y en aquel lugar tan inapropiado. Poco tardó la luz en tomar forma de cara, como si del mismísimo Bélmez se tratara. Distinguí unos toscos rasgos que se iban concretando a cada segundo, unos ojos negros, una nariz prominente y, sobre todo, una enorme y aterradora boca que comenzó a abrirse, haciéndome recular todo lo que mi postura incómoda me permitía.

Entonces aquella siniestra presencia habló con una voz profunda, cavernosa y terrorífica:

     – ¡SOOOOOY   ONOOOOFREEEEE!

Yo estaba tan acojonado que me fue imposible reírme tras escuchar tan poco sobrenatural nombre para una presencia ectoplásmica. Después me enteré de que se trataba del espíritu de Onofre, el melonero, el maléfico ente que tantas fatiguitas hizo pasar al pobre Edelmiro, pero que esta vez no parecía tener intención de hacerme daño. Y continuó hablando:

     -HE VENIDO DEL MÁS ALLÁ CON UNA MISIÓN.

Mi interés se multiplicaba a cada palabra que escuchaba proveniente de aquel baldosín parlante.

     -¿Qué misión, si puede saberse? -Me atreví a interrumpirle.

     – HASTA EL MÁS ALLÁ HAN LLEGADO NOTICIAS DE TUS VIRTUDES Y VENGO A ANIMARTE A QUE…

     -¿A qué? -Pregunté escamado.

     -¡COÑO! -ME ESPETÓ ALGO MOLESTO.- SI NO DEJAS DE INTERRUMPIRME… NO TE LO VOY A PODER DECIR.

Callé prudentemente.

     -EN EL MÁS ALLÁ QUEREMOS QUE SAQUES AL EXTERIOR TODO LO QUE LLEVAS DENTRO.

     -¿Que acabe de cagar? -Pensé, porque no me atreví a volver a interrumpir a la presencia. No comprendía nada.

     – QUEREMOS… QUE PUBLIQUES EN INTERNET TODAS LAS GILIPOLLECES QUE DICES A CADA PASO, QUE SON MUCHAS, POR OTRA PARTE.

Me sentí un poco ofendido por aquella alusión innecesaria a mi capacidad de decir gilipolleces, pero meditando las palabras de Onofre quedé finalmente convencido.

     – Abriré un blog. -Le dije-

Y así lo hice, abrí un blog.

El resto de la historia ya lo conocéis.

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24 respuestas a EL VERDADERO ORIGEN DE MI BLOG

  1. torpeyvago dijo:

    Esto es un motivo claro, contundente, convincente, concluyente, irrebatible. Y con la ventaja de que no se notan las pestilencias del más allá, dadas las circunstancias de la recepción del mensaje.

  2. marguimargui dijo:

    Tiempos muertos en el baño, y si no tienes revista a mano, te dejas iluminar por personajes volando …
    Ps: podría haber sido desprendimiento de retina, pero por suerte fue un blog buen cagado Jjj
    Besacos

  3. Maco dijo:

    Te puedes sentir un privilegiado. Menos mal que a mí no me pasó lo mismo. :)))))))))

    • cmacarro dijo:

      Pues… ahora que lo dices… sí. Pocos blogs se han iniciado tras una experiencia para anormal, ja,ja,ja. Es que lo baldosines de mi baño nada tienen que envidiar a Bélmez.

  4. ¡Cuánto daño puede hacerle al mundo una Mahou en mal estado! 😀 😀 😀

  5. antoncaes dijo:

    No se si la experiencia es paranormal o la historia es para anormales. 😉 Es como se nos queda la cara después de des cojonarnos de la risa (los hombres y medio hombres) Des chocharse (las mujeres) Creo, pero no estoy seguro, deberán asegurarlo ellas.
    Leo la historia con total interés para que al final vengas con una de las tuyas, si no voy a aprender en la vida, soy un Julio Iglesias y mala gana. :D:D:D

  6. No me lo puedo de creer, yo que me esperaba una entrada emotiva sobre una crisis existencial/personal

  7. Si es que no aprendo…

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