MENSAJES DEL MÁS ALLÁ. CAPÍTULO 2

 

Capítulo 1    Capítulo 2     Capítulo 3     Capítulo 4     Capítulo 5     Capítulo 6

 

Marga había renunciado a acompañar al grupo durante el paseo. Había vivido una agotadora semana, teniendo que cuidar durante las noches a su madre enferma. Apenas había pegado ojo la noche anterior y decidió quedarse en la casa a descansar y, si era posible, dormir un poco. Quería aprovechar que el fin de semana la había sustituido su hermano pero comprendía que en el estado de fatiga crónica en que se encontraba no disfrutaría de la excursión. Tiempo había más que suficiente para  recrearse en aquellos bellos parajes durante el resto del fin de semana.

Con cierta sensación de alivio observó, alejándose, al grupo, Pedro a la cabeza, a pesar de su ofrecimiento para quedarse haciéndole compañía, pero que ella había rechazado sin posibilidad de discusión. Le parecía innecesario y sobre todo injusto que su marido se perdiera el paseo sólo porque ella estaba cansada. Marga los siguió con la mirada, mientras caminaban en fila india por una vereda franqueada de zarzas y matojos hasta  que fueron desapareciendo  en la espesura del pinar cercano.

Las voces de los excursionistas se fueron apagando poco a poco.

En aquel momento, Marga sintió un vacío en el estómago cuando se hizo el silencio a su alrededor. De repente le embargó una inexplicable sensación de soledad que no entraba en sus planes. El silencio se había vuelto extraño, o mejor dicho, había convertido en algo extraño todo lo que envolvía y que hasta hacía solo unos instantes era una jornada típica de vida campestre, llena de actividad y agradables sonidos.

Era inquietante que no se escucharan los ruidos habituales del campo. Ni pájaros, ni insectos. Ni siquiera el viento se movía en ese momento.

El sol, avanzada la carrera diaria, comenzaba a teñir el paisaje de un pálido color anaranjado que se mezclaba con el verde de la abundante vegetación realzando el colorido de las flores silvestres que asomaban a cada palmo del terreno salpicando la espesa alfombra esmeralda que tejía la hierba.

La luz del atardecer impregnaba de efímera calidez todo cuanto estaba al alcance de su manto dorado.

Las golondrinas no cesaban en su frenética actividad de alimentar a sus recién nacidos polluelos, cuyas amarillas bocas asomaban ansiosas en el nido de barro construido en el alero del porche.

Aunque lo hacían en un antinatural silencio.

Marga se dejó caer en el sofá-columpio del  porche, cuya comodidad comprobó con cierta sorpresa y al poco rato decidió subir las piernas al mismo para estar más a gusto.

Poco a poco se fue acomodando y se recostó sobre el cojín del columpio, concentrada por unos instantes en los pájaros que, ajenos a su presencia iban y venían con cansina insistencia, pero sin emitir sonido alguno.

Cada vez más absorta en estas tribulaciones, acunada por el acogedor ambiente y por su propio cansancio no pudo evitar dejarse vencer por un soporcillo plácido y relajante que poco a poco fue transformándose en un profundo sueño.

Marga, con el rostro relajado, soñaba que alguien, a quien no conseguía ver la cara, le acariciaba tiernamente el pelo…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a MENSAJES DEL MÁS ALLÁ. CAPÍTULO 2

  1. Pingback: MENSAJES DEL MÁS ALLÁ. CAPÍTULO 3 | borderline

  2. Pingback: MENSAJES DEL MÁS ALLÁ. CAPÍTULO 4 | borderline

  3. Pingback: MENSAJES DEL MÁS ALLÁ. CAPÍTULO 6 | borderline

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s