DREAMS? CINCO PROPUESTAS, CINCO FINALES POSIBLES.

Llegados a este punto en el que el final está tan cerca ¿Por qué no dar a elegir al lector entre varios finales diferentes?

 

FINAL  CLÁSICO

 

Por un instante esta estuvo a punto de ocultar aquel extraordinario miembro en el interior de su boca, pero el orgasmo se acercaba a pasos agigantados y sintió que este debía de alcanzarla con aquel asta bien hundida en sus entrañas, dilatándolas sin misericordia. Marta levantó las piernas completamente abiertas y su sexo se insinuó con un ligero movimiento de apertura, mientras que con la mano acercaba aquello a su guarida hasta colocarlo en la deslizante y cálida entrada a la espera de la embestida final. El hombre se colocó entre sus piernas y miró a Marta a los ojos, que de inmediato dieron la orden, más bien la súplica, de atacar con toda la furia. De un golpe la carne se hundió en las profundidades de la  carne, Marta sintió que no quedaba un solo rincón de su intimidad por llenar y cuando el hombre bombeó con frenesí, ensartándola  de un golpe y echándose hacia atrás muy despacio, sintiendo el roce de la piel contra la piel, Marta estalló atrapando el cuerpo del hombre con sus piernas con un espasmo salvaje, un rugido gutural e incontables contracciones que se le iban llevando  la vida. Acabó con un largo temblor de piernas, los ojos casi cerrados  y una sonrisa como hacía mucho tiempo que no tenía.

Jamás se preguntó cómo o de dónde había salido aquel maravilloso regalo. Solo se preocupaba por contener los constantes temblores que aún transcurridos unos minutos, continuaban haciéndole estremecerse de placer.

 

FINAL  PREVISIBLE

 

Ante aquella extraordinaria visión, Marta, como si estuviera sufriendo un tic nervioso, comenzó a mover la mano, que asía con ansia  aquel desaforado instrumento, frenéticamente, arriba y abajo, arriba y abajo.

En uno de aquellos movimientos casi convulsivos escuchó una especie de click, como si hubiera accionado una suerte de interruptor. Poco a poco, comenzó a percibir que aquella extraordinaria erección cuyo diámetro apenas abarcaba con la mano, iba perdiendo intensidad hasta quedar convertida en un miembro flácido y esponjoso, insulso y sin tensión, una piltrafa que de alguna manera le recordaba a su exmarido. Su perplejidad llegó al límite cuando, en el silencio de la habitación, escuchó a la vez algo que se asemejaba a… ¡Marta no podía creerlo! Se asemejaba a ¡Un eructo y un cuesco juntos!

De alguna manera, el apuesto hombre que había sido hasta hacía unos minutos, parecía desinflarse como un colchón de playa y el aire, al salir de su interior, emitía esos desagradables sonidos. En la frente se le encendió un pequeño letrero rojo parpadeante que rezaba: ¡MALFUNCTION! Please connect again. Y lo iba repitiendo intermitentemente mientras aquel sueño se desvanecía al tiempo que se iba arrugando sobre sí mismo.

Transcurridos unos minutos de verdadera estupefacción Marta, que ahora era como una Magefesa antigua con la válvula obturada, a punto de esparcir el cocido en una típica explosión casera, decidió aceptar las cosas como venían y ser práctica, al fin y al cabo eso era lo que le había ayudado a salir adelante en la vida. Si hubiera sabido inglés solo hubiera tenido que conectar de nuevo el artilugio, pero como siempre fue de francés, con su mano derecha comenzó a acariciar su intimidad, primero lentamente, y acelerando poco a poco para ir tomando una peligrosa velocidad de vértigo. Poco tardó en llegar al final, no esperado, de aquella masturbación terapéutica con la que acababa de liberar de modo más que razonable toda la tensión acumulada hasta el momento.

Hombres… muñecos… androides… ¿Qué más daba? Todos eran unos verdaderos hijos de puta.

Se dio la vuelta y se quedó dormida soñando con maromos de apolíneas figuras y virilidades exuberantes.

 

FINAL  CANINO

 

Marta escuchó ¿Un ladrido? que de sopetón la empujó hasta casi sacarla de las placenteras profundidades donde su mente se había sumido por el influjo de la marihuana.

Parpadeó confusa como intentando asumir que todo había sido una especie de alucinación. Increíble… pero alucinación al fin y al cabo. Un dulce y excitante sueño. Nada más. El adonis que estaba a punto de hacerle el amor con pasión se había esfumado como una voluta de inconsistente humo.

Sin embargo… en su estado de somnolencia aun era capaz de percibir cómo aquel hombre continuaba lamiéndole la cara… los ojos… la nariz… las orejas… la boca…

Sintió como su miembro intentaba penetrarla y de nuevo se dejó llevar por la lujuria. Abrió más sus piernas para permitir la inminente embestida. De nuevo se había enganchado al placer y allí se encontraba ella expectante cuando escuchó… ¿Otro ladrido?

Este fue el que la acabó sacando de su alucinación que iba y venía por momentos, caprichosamente.

Entonces abrió los ojos y sintió una pequeña arcada al contemplar a Toby, su Labrador, colocado encima de ella y más cachondo que un mono, intentando profundizar en la amistad entre perro salido y dueña necesitada.

Marta sufrió de nuevo un vahído que acabó relajando tanto su cuerpo como su moral y se dejó hacer. Cuando todo terminó, hubo de reconocer que, como orgasmo, había sido uno de los mejores de su vida.

Toby también ladraba contento. El animal estaba razonablemente satisfecho.

Cierto que no hubo besos ni otras pasteladas, pero… El fin justifica los medios

¿O no?

 

 

 

FINAL CREPUSCULOSO

 

Marta esperaba la embestida con los ojos cerrados para evitar que cualquier estímulo visual interfiriera en la apoteósica sensación de placer que esperaba, pero un desagradable olor a azufre, cuya procedencia desconocía, le hizo abrirlos para poder detectar el origen.

El hombre continuaba encima de ella, pero… no sé… su aspecto había cambiado un tanto. Sus ojos habían adquirido un siniestro color naranja y sus pupilas se habían convertido en una línea vertical, de color negro, como si fuera un gato cegado por un rayo de luz. Su ceño aparecía ahora fuertemente fruncido. Su piel blanca y lampiña se había tornado oscura, aceitunada, y cuando abrió la boca, una fila de dientes amarillos, rematados por cuatro colmillos que doblaban en tamaño al resto de las piezas dentales, apareció ante Marta, quien sobrecogida por la impresión, había aparcado de repente todo el fuego que hasta hacía unos instantes ardía en sus entrañas.

Sin embargo, a pesar de aquella siniestra mutación, el hombre continuaba maniobrando con extraordinaria maestría y Marta, poco a poco retornó a la senda de la lujuria, que ahora se le antojaba más peligrosa y, por tanto, más excitante.

Aquel ser se encastró entre las piernas de la excitada mujer, y colocó la punta de su demoníaco miembro entreabriendo sus carnes, que ninguna oposición hicieron ante tal movimiento, más bien se mostraron hospitalarias en grado sumo.

Marta había recuperado toda su anterior excitación, y al sentir cómo la fantasmal verga había apuntado el comienzo de la senda del placer se sintió morir.

Aunque no había visto al hombre abrir la boca, en su cerebro resonó una pregunta: “¿Quieres ser mía… para siempre?”

La pregunta fue acompañada de un sutil movimiento del hombre hacia adelante, clavándose un centímetro más en la mujer, atormentada ya por el deseo y la lascivia.

¡Sí! gritó ella y sintió al mismo tiempo cómo aquel íncubo se clavaba en su cuerpo hasta hacer tope con su propio pubis. La penetración fue larga e interminable. Marta gritó, mugió de placer. Pero el sumun fue cuando el hombre abrió su boca y se acercó a su cuello, que mordió, hundiendo los cuatro colmillos en su carne blanca.

Marta se sintió morir siendo penetrada por varios sitios a la vez mientras llegaba al éxtasis y se mantenía en él durante unos interminables minutos.

 

FINAL  GAÑÁN

 

Edelmiro se quitó rápido la ropa ante la perspectiva de echar un polvo en casa ajena y se quedó casi como Dios le trajo al mundo. Hubiera sido creíble el que cualquier observador accidental le hubiera confundido con una alimaña silvestre a tenor de su peculiar aspecto. A decir verdad no se encontraba del todo desnudo. Vestía unos calzoncillos castellanos de un blanco inmaculado excepto por la parte delantera, la receptora de las últimas gotas como él mismo la llamaba, donde se tornaban amarillentos, y  por la parte de abajo, donde tomaban un color ocre terroso. Marta, cachonda como una perra, obvió tales finuras y acarició la espalda de Edelmiro y lo primero que se le vino a la cabeza fue el lomo de un Sanbernardo, tal era la mata de negro y grueso pelo que lucía aquel gañán.

No era guapo, no era alto, le cantaban un poquito los alerones y entre los dedos de los pies crecían una serie de negras bolas o pelotillas interdedos que se entretenía en quitar con sus propias manos, tenía la espalda poblada de pelos pero…

Marta salivaba ante la perspectiva de que aquel miembro descomunal y sobrehumano que ahora tenía atrapado en su mano irrumpiera dentro de ella en una orgía digna de bestias salvajes.

¡Ahora! Dijo Marta animando a que Edelmiro ejercitara sus riñones empujando contra ella. Y Edelmiro, un mandao, comenzó a empujar, introduciendo aquel salvaje madero lenta, pero inexorablemente en la mujer hasta privarla de cualquier posibilidad de movimiento, al menos mientras permanecía anclada a aquel verraco de miembro descomunal. Por eso Marta llegó al orgasmo de una forma harto discreta, no porque no hubiera disfrutado, sino porque le era imposible menearse para ningún lado o hacer el menor aspaviento.

Un hilillo de baba cayendo de la boca de Edelmiro al pecho de Marta hizo comprender a esta que el acto había terminado. Marta no se volvería a topar con un Neardenthal como ese en mucho tiempo, y había quedado lo suficientemente distendida como para evitar el sexo en unas cuantas semanas que necesitaría para su recuperación.

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94 respuestas a DREAMS? CINCO PROPUESTAS, CINCO FINALES POSIBLES.

  1. Valeria dijo:

    Jajaja, evidentemente me quedo con el final clásico aunque el previsible tampoco me ha desagradado. Qué ocurrente eres y qué suerte tuvo Edelmiro!!!

  2. antoncaes dijo:

    Me has matao, con lo bien que ibas al final la mahou a podido contigo, eso o algún porro de maría te ha quemado las neuronas. 🙂
    Yo soy muy clásico y por lo tanto no se idiomas,clásico pero no neardenthal.:)

  3. Final clásico por dios!!!

  4. marguimargui dijo:

    Jajajaha ay dios me quedo con el canino Jajajaja

  5. Óscar dijo:

    Bueno, como Marta tiene su ración de sexo cualquier final nos vale. Pero el más creíble para la aparición de la nada del tipo es el crepusculoso. Me quedo con él. Eres un grande

  6. icástico dijo:

    Por mi edad me decanto por el clásico, coincidiendo con las nenas, ahora, de segundo pongo a Edelmiro, casi empatando, quizás por el mismo motivo (no deja de ser un clásico de Cándido). Jajaja, en cualquier caso, me quito el sombrero ante tu destreza, por saber construir tantos finales. Si fuera un editor te contrataba.

  7. torpeyvago dijo:

    Grande, muy grande, compañero. ¿Se pueden escoger los cinco simultáneamente? Tú ya sabes que, a partir de cierta edad y ciertas circunstancias, todo lo que te encuentres de gratis es bienvenido.
    Yo echo de menos el final de sodomía de haciendasomostodosmenoslosdelosmillonesporahí.
    O un empalamiento tipo App o Nientiendo de ése o del otro; muñeco hinchable digital, esto es, con varios dígitos en las manos como cada hijo de vecino.
    ¿Quizá sexo kafkiano o proyecciones oníricas – libidinosas – potájicas freudianas? Sería otra buena opción.
    En cualquier caso, me encantan los finales felices, aunque sean con marcas de mordidas en el cuello —siempre no te las vea tu madre si eres adolescente o su propia si estás en tales circunstancias—.

    • cmacarro dijo:

      Ja,ja,ja. Se me habían ocurrido muchos más finales, pero eran políticamente incorrectos… o políticamente bestias. …Y tengo una reputación que conservar…
      A pesar de los pesares me quedo con mi imagen edelmiriana con camiseta de tirantes de abanderado manchada de sangría, pantalón corto del outlet de Zara, chanclas de oferta del Carreful, un sombrero de paja, un palillo en la boca, y un botijo con calimocho fresquito y ese entrañable tic que me hace rascarme el culete cada cierto tiempo.

  8. Buen repóker de finales!!
    Aunque me quedo con el clásico y el previsible!! 🙂
    Un abrazo.

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