DREAMS? III

Cuando Marta sintió la lengua húmeda y cálida del hombre irrumpir ávidamente en su boca se abandonó a un universo infinito de placer que, intuía, no había hecho más que comenzar a surcar y se entregó a él intercambiando fluidos con el desconocido, buscando con codicia, con verdadera desesperación, el interior de la boca de su partenair con su propia lengua, hasta que no quedó un solo rincón de la misma sin explorar.

Marta era un expreso de decenas de toneladas circulando a toda máquina por la vía, imparable, era energía infinita contenida a punto de explotar, era una estampida de sensaciones que acabarían estallando sin remedio si continuaba por ese camino. Y Marta sería capaz de matar si alguien osara intentar desviarla de ese camino y detener el frenesí en el que estaba comenzando a estar inmersa.

Ambas bocas se separaron por un instante para darse una pequeña tregua y Marta se perdió en los ojos del hombre, donde vio reflejado el deseo y la lujuria sin poder discernir si provenían de unos ojos o de los otros o eran la sinergia de ambas deseosas miradas.

Se dejó caer hacia atrás con un ligero vahído que no supo determinar si era causado por el efecto de la marihuana o por el torrente de sensaciones que llegaban a borbotones a su cerebro. Fue un momento en que el hombre aprovechó, para disgusto inicial de Marta, para detener el profundo y frenético beso que amenazaba con acabar con el juego demasiado pronto, y continuó con el plan inicial, que no era otro que reconocerla con los dedos, centímetro a centímetro, segundo a segundo, poro a poro.

Marta hizo un amago de protesta pero este quedó secamente abortado al notar cómo los dedos del hombre, tras juguetear con sus pezones, iniciaron un camino sin retorno a través de su estómago, su ombligo, su espalda y sus caderas hacia un destino predecible pero necesariamente deseable. Se tensó expectante ante cada roce.

Como pudo, en su afán de facilitar y agilizar la tarea que el hombre se traía entre manos, Marta se despojó con rapidez de su pantalón del pijama, que aún cubría sus piernas, quedando su cuerpo precariamente oculto tras unas minúsculas braguitas de encaje que ya se encontraban completamente empapadas por el incesante flujo de los jugos de su deseo. En su interior, de lo más profundo de sus entrañas, sintió cómo el fuego brotaba hacia fuera e iba desbordando los límites que hasta ahora lo habían contenido, y deseó, como nunca lo había hecho en su vida, que aquel hombre terminara con aquella placentera tortura,  con aquel maravilloso dolor que comenzaba a consumirla hasta la desesperación. En su demencia transitoria llegó a visualizar un empalamiento, pero no como acto de tortura, o quizás sí, una tortura de éxtasis, un empalamiento especial en el que ella anhelaba ser el reo a ajusticiar.

Pero no ocurrió así para desesperación de Marta que iba por momentos perdiendo lo poco de humano que le quedaba mientras la poseía un animal salvaje, una fiera obcecada únicamente en el placer, una bestia consumida por el deseo furibundo de la conexión de la piel con la piel.

Con suma delicadeza el hombre buscó con ambas manos las caderas de la mujer, acariciándolas con una presión que dejó por un momento las marcas de sus dedos en su piel. Entonces pellizcó el borde de la íntima prenda en cada cadera y tiró de ella hacia abajo con exasperante lentitud, despegándola de aquel sexo al que ya estaba unida por los jugos lubricantes, estirándola para sobrepasar los muslos y acabar sacándolas por los pies.

Cuando Marta notó su desnudez frente al desconocido no sintió vergüenza alguna, bien al contrario, la sordidez del momento le dio ánimos y le liberó de complejos pasados ofreciéndose como madura fruta jugosa presta para ser degustada por aquel gourmet, abriendo de par en par las piernas ante el hombre.

Este, lejos de sucumbir al lujurioso ofrecimiento de la mujer continuó su deliciosa tarea de explorar a aquella ardiente hembra. Con delicadeza posó sus yemas sobre el monte de Venus y recorrió la peligrosa línea que formaba el inicio del vello púbico de Marta, que ante aquel contacto comenzaba a sufrir ligeros espasmos. Los dedos continuaron su avance, enredándose en unos rizos de pelo que estaban completamente mojados, pegados a la piel. Apenas un par de centímetros los separaban de su húmedo, cálido y acogedor objetivo final.

Los dedos del hombre no tardaron en dejarse engullir por los labios de Marta, que tenía los ojos en blanco de puro disfrute. Dulcemente juguetearon con el clítoris totalmente lubricado, y a cada roce, a cada pasada de las yemas por el placentero montículo Marta experimentaba una contracción, cada vez más violenta, cada vez más frecuente, señal de que el final, la apoteosis, la explosión de placer ya no estaba lejos. Los dedos abandonaron la zona para adentrarse, cada vez más intrépidos, en las profundidades ardientes de la ardiente hembra, que respiraba entrecortadamente y gemía con voz ronca al borde ya del orgasmo.

Pero justo un segundo antes del clímax el hombre retiró su mano del interior de Marta, que intentó desesperadamente mantenerla en el sitio haciendo fuerza con sus muslos. Pero tan lubricada estaba que la mano se deslizó por su anatomía sin dar opciones a la resistencia.

Marta, loca de deseo ya no pudo más y lanzó una mano frenética hacia el interior del bóxer del hombre, donde la carne se había hecho piedra desde hacía ya mucho rato. Él no solo no opuso resistencia sino que se despojó de la ropa interior en un abrir y cerrar de ojos. Se puso de rodillas sobre la cama con la simple pero perversa intención de que Marta pudiera ver la exagerada dimensión de lo que ella aprisionaba entre sus manos…

….. CONTINUARÁ…..

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41 respuestas a DREAMS? III

  1. Óscar dijo:

    Jajaja, un caballo? El negro del whatsapp? El vecino del quinto gordo y calvo?? Qué intriga!!

  2. Óscar dijo:

    Por cierto, como relato erótico está cojonudo

  3. Le estás haciendo sombra a las 50 sombras.😀

  4. marguimargui dijo:

    Y digo yo… Esto de que aparezca alguien de improviso… Le pilló sin depilar a Marta?

  5. Valeria dijo:

    Qué bien se te da esto Macarrita…

  6. Dios cómo está hoy el wordpress!!!!! Arde!!
    Y digo yo, tú dónde te has licenciado con matrícula de honor en este arte del erotismo????

  7. icástico dijo:

    Me sumo a las sorpresas por tu erótica pluma.

  8. Aquí espero jadeando la próxima entrada

  9. antoncaes dijo:

    Yo no quiero ser agorero, pero como no culmine y se despierte del sueño quema el edificio el telf, por si el negro esta dentro y la hierba para entrar de nuevo en el sueño. 😉

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