VÍA MUERTA (2 DE 3)

…Madrugaba cada día con indiferencia y ya no conseguía encontrar una razón por la que saltar de la cama y luchar, por la que sonreír cada mañana. Simplemente el despertador accionaba su interruptor, el de Ramiro, y él se ponía en marcha.

Cada mañana en el camino al trabajo era atrapado en un atasco interminable hasta que llegaba a la oficina. En ella se limitaba a que el tiempo pasara lo más rápido posible y cada tarde era atrapado en un nuevo atasco interminable de vuelta a casa. Cuando llegaba, el guión se repetía, tareas domésticas, algo de compra, los niños, la cena…, sin apenas tiempo para aficiones acababa atontándose frente al televisor hasta que le vencía el sueño y  se acostaba.

A veces hacía el amor maquinalmente con su mujer. Todos los días eran lo mismo. Rutina y abatimiento. Los mismos que le daban estabilidad. Los mismos que le asfixiaban.

Ramiro no estaba seguro de si alguna vez había llegado a ser feliz. Es posible que el día de su boda o el nacimiento de sus hijos fueran lo que más se había aproximado a esa sensación, pero no conseguía  recordarlos con nitidez. Los había vivido en una nebulosa y ésta todavía permanecía en su mente.

 Le apenaba no sentir siquiera nostalgia de aquello.

Sentía una tristeza profunda y perenne que a lo largo de los años  había ido minando poco a poco su sentido del humor y sus ganas de vivir. Incluso para un ser básico en emociones como él era un bagaje verdaderamente pobre.

Para nada deseaba legar esa herencia a sus hijos.

A los pocos amigos que hizo en su juventud les fue distanciando a medida que se enzarzaba en la rutina diaria de trabajo y familia, letras y recibos, niños y vacaciones con los suegros. Los descuidó y acabó separándose de ellos y, aunque les echaba de menos y soñaba con el reencuentro, recuperar las vivencias pasadas, tener cerca un oído amigo a quien confesar sus frustraciones, nunca tuvo fuerzas ni ánimo para intentar recuperarles.

Definitivamente, pensaba Ramiro cada vez con mayor frecuencia, se sentía un fracasado.

Con mayor angustia cada noche se acostaba soñando con hacer algo grande, algo original, algo que destacara en su vida, que le diera sentido y le hiciera sentir siquiera un sucedáneo del orgullo, pero siempre decía ¡Mañana! y con mayor frustración aún se dejaba vencer por el sueño, acumulando en su corazón un sentimiento creciente de desengaño que le oprimía el pecho y le impedía respirar con comodidad. Se sentía permanentemente agobiado. Se veía incapaz de engendrar pensamientos positivos.

Había transcurrido la mitad de su vida, una vida de insatisfacción llena de reproches hacia sí mismo, ¿De verdad le apetecía vivir el resto en las condiciones que había conocido hasta entonces? Francamente no.

No tenía ningún problema y tenía todos los del mundo porque desde su enrarecido prisma todo lo veía como un problema. Se sentía perdido, carente de energía, inútil, incapaz de pelear por nada. Había estafado a todos y sobre todo defraudado a sí mismo.

Si alguien había pasado por este mundo sin dejar siquiera una pequeña huella era él. Un don nadie. La vida le había proporcionado grandes dones y él, no sabía por qué, los había ido desperdiciando en cada oportunidad.

Estaba seguro de que algo fallaba en su cuadro de mando.

En los últimos meses comenzaba a sentir algo que nunca había sentido. Sus emociones se hallaban revueltas bajo un manto de oscuros nubarrones. Era un castigo difícil de soportar y tenía que reunir las fuerzas necesarias para…

Vivía en constante zozobra.

Definitivamente había llegado la hora de tomar las riendas de su vida y hacer lo que verdaderamente deseaba hacer, lo que el cuerpo le demandaba desde hacía demasiado tiempo. Tanto, que dolía. Por eso tras mucho rumiar una idea que desde hacía unos meses le rondaba en la cabeza hasta la obsesión, decidió que era el momento definitivo de ponerla en práctica.

Daba igual un día que otro. Todos eran igual de grises…

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3 respuestas a VÍA MUERTA (2 DE 3)

  1. marguimargui dijo:

    Un paso adelante Ramiro, que para volver atrás siempre hay tiempo

  2. Nieves dijo:

    Que intriga coño! se convertirá en asesino en serie? actor porno?

    • cmacarro dijo:

      Ahí le has dado, pero de una película gay, para darle más emoción al asunto. De hecho, todos los problemas de Ramiro son originados por la represión mental que tiene al no atreverse a salir del armario, ja,ja,ja

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