JUAN EULOGIO Y FAMILIA EN… NINGÚN LUGAR

Juan Eulogio y familia hoy no van a ningún lugar. Ambos, avezados y pertinaces excursionistas, se han levantado hoy sin ganas de conocer ningún nuevo rincón de la geografía española.

No es que hayan perdido el gusto por viajar y descubrir nuevos parajes. No es eso.

Es que dado el mal resultado que han tenido con las últimas y accidentadas excursiones han decidido darse un pequeño respiro y hacer algo que hace tiempo que no practican y que les alimenta más que los hidratos de carbono: Pasar el sábado entero perreando en casa.

Quien evita la ocasión evita el peligro, dicen por ahí.

Y eso precisamente les ha llevado a tomar hoy esta sabia decisión.

El plan es sencillo y hogareño: Comer en casa, preparando la comida con el ritual que ello conlleva, un par de vermuts con casera, plato de aceitunas con anchoa… Después de comer, con un cartón de Don Simón tinto echarse una buena siesta cabezona y, tras ella, pasarse toda la tarde castigando sus costillas con los travesaños del sofá viendo una peli tras otra, hasta culminar con el partido del Plus. Sencillo… pero reconfortante.

Poca actividad, sin duda, pero descanso merecido al entender de ambos.

Los nenes, Elyónatan y Layésica, que de habitual estarían dando por culo por toda la casa, tienen permiso paterno (y materno) para embrutecerse durante todo el día con la Play Station. Sorprendentemente no se les ha escuchado un grito más alto que otro durante toda la jornada, aunque, las secuelas de tan gran atracón de juegos digitales se pueden observar en sus ojos, rojos y llorosos de tanta pantalla, amén de una pequeña molestia en los pulgares y un ligero tic nervioso en la mano derecha.

Mahou tras Mahou, Juan Eulogio ha ido encontrando la postura perfecta, cuadrando (casi podríamos decir soldando en una simbiosis sin precedentes) sus costillas con las del sofá.

Juan Eulogio y Paquita han conversado poco, la verdad, lo imprescindible (Ay, aparta un poco el pie que me lo estás clavando en el culo… pero hombre ¿cómo se te ocurre peerte conmigo aquí…? Anda, ya que vas para la cocina tráeme otra cerveza… Levántate tú y no seas vago, que mira la tripa que estás echando…) Pero no ha sido necesario más y se han zambullido en la paz y la tranquilidad de una más que apacible tarde dándose compañía mutuamente.

En un momento dado Paquita ha mirado a su marido y se ha dado cuenta de que gruesos lagrimones iban surcando cada vez con más profusión sus mejillas.

Pero Juan Eulogio no está triste. Son lágrimas de felicidad, le ha explicado él ante la extrañeza de su costilla. Y ella ha comprendido al instante empatizando con su sufrido costillo.

Entonces, Juan Eulogio, por primera vez en mucho tiempo se ha acabado viniendo arriba en todos los sentidos. Ha tomado de la mano a su santa y, en la seguridad de que los niños no ven ni escuchan otra cosa que no salga de la pantalla de la tele, sumidos en un autismo profundo, han echado un polvo antológico. Ha sido un polvo… de al menos cinco minutos, lo habitual, en calcetines y con los calzoncillos a medio bajar, lorza contra lorza, controlando de reojo la puerta de la habitación por si a los nenes se les ocurría aparecer, silenciando gemidos y suspiros, pero que a ambos les ha sabido a gloria. Quizás la falta de costumbre les ha ayudado a saborearlo más si cabe.

De vuelta al sofá, que todavía conserva los dos huecos tras horas de uso, Juan Eulogio ha echado una sonrisilla a Paquita y ha cambiado su habitual y letanía exclamando con los ojillos entornados:

¡Bendito sábado! ¡Bendita tarde!… ¡Bendita vida!

¿Acaso será este un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para Juan Eulogio y su familia?

Solo el futuro lo sabe, y ese, cruel y despiadado no piensa soltar prenda “asín le matéis”.

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7 respuestas a JUAN EULOGIO Y FAMILIA EN… NINGÚN LUGAR

  1. Óscar dijo:

    Moraleja, los sábados en casa.

  2. icástico dijo:

    Tienes que hablar con Torrente para sus guiones, porque estás en su linea cutre-rancio-casposa a morir (de risa)

  3. Nieves dijo:

    Ojiplatica me hallo!!! No puede ser… Tanta paz, tanta tranquilidad, esto no puede acabar bien jejeje Besitos posesos

  4. Perpleja me hallo. Juan Eulogio no se ha cagado en todo, ha tenido un final feliz. Casi lloro de la emoción.

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