LOS NEORURALES

Hoy he leído en el periódico 20 Minutos un artículo de Amaya Carrañeta que me ha parecido muy interesante. Hablaba de los NEORURALES, que según parece son gente joven que abandona su vida en la ciudad para instalarse en el campo ejerciendo actividades que están cayendo en desuso, como el pastoreo o la elaboración de productos artesanales o determinados tipos de agricultura. Incluso se están creando escuelas donde los aspirantes a neorurales aprenderán las diferentes técnicas que precisan para desarrollar la actividad correctamente. Hay que decir que parece que es una iniciativa que está teniendo bastante éxito.

Hasta aquí, la idea me ha resultado original, casi bucólica.

Pero después de leer el artículo me ha poseído el espíritu de Cabrónman, un ente ectoplásmico malino, que estoy seguro que se apodera de mi cuerpo porque si no, no se entiende tanta mala baba por mi parte y me hace ser lo que no soy, es decir, un hijo de puta (metafórico) con pintas.

Lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido que, para poder ser un neorural auténtico, es necesario que exista una infraestructura para darle soporte.

Y he pensado en una fábrica de boinas. Primera imagen: Un neorural, o varios, calándose una boina hasta que les tape al menos la mitad de las orejas y casi toda la frente. Por aquello del relente. Se puede admitir alguna que otra innovación técnica y fabricar la prenda con tela de forro polar.

Por supuesto hay que proveerles de un buen cayado (Ellos deberán llamarlo “cayao”, aunque eso lo estudio un poquito más adelante). Necesitaremos una fábrica de cayados. Segunda imagen: Un neorural, o varios, con la boina calada y matando hormigas con la punta del cayado, para entretener el tiempo la mañana del domingo en la soleada plaza del pueblo. O una discusión terminando en un cayadazo en la cabeza del contendiente, amortiguado por la boina.

No se debe descuidar la vestimenta. Necesitamos camisa de franela a cuadros, chaleco y pantalón de pana bastante suelto y sujeto a la cintura con un trozo de cuerda. Para el calzado podrían valerles tanto unas botas Segarra como unas botas de goma de media caña. Tercera imagen: Un neorural, o varios caminando, con su boina, su cayado y su ropa de neorural, todos hacia el monte, donde les esperan las ovejas, las cabras o lo que quiera que hayan ido a cuidar al campo, mientras intentan rascarse los güigüis sin éxito a causa del grosor de la tela del pantalón. Las neorurales hembras intentarán rascarse el gnocchi (ñoki), lógicamente por evidentes motivos fisiológicos.

Imprescindible es dejarse crecer el pelillo que sale en el entrecejo hasta que ambas cejas sean solo una, negra, poblada y muy espesa. Cuarta imagen: Cuatro neorurales jugando al mus en el bar del pueblo haciéndose las señas de dúplex y arqueando la ceja de forma armoniosa y glamurosa.

Olor a cacalavaca. Nadie puede creerse una transformación de urbanita en neorural si este no huele siquiera un poquito a caca de vaca. Quinta imagen: Un neorural, o varios, sacudiéndose la pierna porque a la suela de sus Segarra se le ha pegado un buen trozo de mierda de este bovino que no han detectado porque no hay alumbrado eléctrico en el pueblo.

El campo asilvestra, como bien es sabido. Para evitar  montuneces innecesarias en aquellos que todavía no se puedan desfogar en pareja por hallarse más que nada solteros y/o enteros, habrá que proveerles de una cabra lujuriosa a los neorurales hombres y de un cabrito bien dotado a las neorurales mujeres. Sexta imagen: El/la neorural tras la cabra o bajo el cabrito destensando tensiones internas. Todo muy campestre y, por tanto, saludable.

Otra cosa de relevancia, siempre en mi opinión, claro, es el cuidado del lenguaje. Para ello habrá de crearse una escuela especial en la que se enseñe neoruralés, el dialecto que han de emplear los neorurales, practicando la pronunciación correcta de las palabras. Por ejemplo, “quié icir” por “quiero decir”, “Tás de burra que despanzurras” por “Señorita, permítame que le diga que observo que viene usted hoy especialmente elegante”, “me sascosío el pantalón” por “Se me ha descosido el pantalón”, “¡Jodó! Tanta caló me provoca mucha sudó” por “¡Jolines! Me estoy percatando de que comienzo a transpirar porque parece que ha subido la temperatura ambiente”… y giros lingüísticos por el estilo.

O se hace uno Neorural ¡O NO SE HACE!

No, en serio, mis disculpas a los que con toda la ilusión del mundo han optado por esta opción. Solo es una bromilla que se me ha ocurrido. No se me enfade nadie “No mesenfade naide” para que me entendáis “Pa que mentendís”.

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8 respuestas a LOS NEORURALES

  1. Yo ya tengo la boina… es un buen inicio. 🙂

  2. pues a mi ese rollo me mola, hace tiempo que sigo a esos pueblos perdidos de la mano del mundo donde te dan una casa y un trabajo si aportas niños al pueblo….sabes que bien se tiene que vivir poniéndote siempre la misma ropa, sin conexión de wifi, sin cobertura de móvil……de todo lo que has contado lo único que no me convence es lo del “cabritillo bien dotado”, nosé chico, me da un poco de puagg

  3. Jajajajjaja la imagen visual que te has marcado es buenisima, pero estos neorurales yo creo que van mas en la línea de vestirse con glamour rural, osea ropa de Coronel Tapioca en plan me voy a la selva que el campo es “mu” peligroso. O del Decatlon en su defecto, con la botas de treking para ir al monte y el polar por si refresca con las cabras.
    Quitate la idea del rural estilo Marianico el corto que para eso se llaman “neo”.
    Eso si, en cuanto toque cultivar el campo a ver qué sale, patatas o hamburguesas, porque hasta para cosechar hay que saber.
    Firmado: una que vivió en zona rural de las se toda la vida.

    • cmacarro dijo:

      ¿Rural de las de toda la vida? Aaaaah, ahora entiendo por qué en tu avatar cortas la foto justo por la línea de la boina.¡ PORQUE LA SIGUES LLEVANDO PUESTA AUNQUE NO QUIERES RECONOCERLO!
      Ja,ja,ja (Esbroma ¿eh? que yo tengo un sentido del humor muy rarito

      • Pues mira si, rural de las de toda la vida jajajajaja.
        Como cuento en mi primera entrada nací en un pequeño, muy pequeño pueblo de la montaña asturiana, y viví allí hasta los 18.
        La boina no la he llevado nunca porque allí en el pueblo eso era exclusivo de los hombres, las mujeres llevábamos pañuelo.
        Y aún hoy, lejos de allí, mis padres tienen huerta y todos los años cosechamos patatas y yo disfruto como una enana revolviendo en la tierra, eso si, ahora llevo un sombrero borsalino que es mucho más chic y unas alpargatas de camuflaje monísimas. El glamour no se puede perder ni revolviendo en la tierra.
        Tu humor no es rarito, tiene mucha miga, igual que el mio. Has encontrado la horma de tu zapato.
        Besines rurales!!

  4. cmacarro dijo:

    Di que sí. Orgulloso de uno mismo y sus orígenes.
    ¡Anda que no los hay que van de finos, urbanitas y cultísimos y llevan una boina virtual más grande que una plaza de toros!
    Amén de que, ahora en serio, para mí no es deplorable el llevar boina como quizás pueda parecer. ¡Cuánta sabiduría y experiencia se acumula bajo muchas boinas cuyos propietarios se sientan al sol de la plaza a ver pasar la vida!
    Era por hacer la gracieta.
    La España profunda está más asfaltada de lo que nos queremos pensar.
    De mi zapato no, por Dios, que ni el Peusek me soluciona ese problemilla, je,je,je.

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