ENTITY: MENSAJES DEL MÁS ALLÁ.- CAPÍTULO III

De repente, un fuerte golpe que había parecido un portazo retumbó dentro de la casa y trajo a Marga con brusquedad al mundo real. Al mismo tiempo sintió un fuerte tirón de su cabello. Como un resorte dio un respingo y quedó a medio sentar en el columpio haciendo chirriar sus muelles.

Le dolía la cabeza, justo donde acababa de sentir el tirón.

Aturdida aún, se dio cuenta de que ya había oscurecido.

¿Cuánto tiempo había dormido?

Calculó que, al menos, un par de horas. hacia el oeste, al final del valle, en el horizonte todavía se adivinaba algo de claridad.

Era extraño que el grupo no hubiera regresado todavía, ya que habían salido a dar un simple paseo y debían haber estado de vuelta hacía ya tiempo.

No llevaba reloj, así que decidió levantarse a ver la hora en su móvil, que tenía dentro de su bolso, encima de la cama de la habitación que les había tocado en el sorteo a Pedro y a ella en el piso de arriba.

Con cierta sorpresa se dio cuenta de que la cinta que utilizaba para recogerse el pelo se hallaba tirada en el suelo a unos metros de donde ella se encontraba. Se acercó a recogerla sin llegar a entender cómo había ido a parar tan lejos de donde ella había estado durmiendo, aunque no le dio más importancia al hecho.

Tenía el cabello muy revuelto y todavía sentía cierto escozor en el cuero cabelludo.

En la sierra, donde se encontraban, y más durante aquellos días de principios del verano, el fresco de la noche llegaba de golpe justo en cuanto el sol se ponía. Se dio cuenta de ello porque al ponerse en pie, sintió de repente el frío acumulado durante la siesta, y se estremeció para sacudírselo, en un acto reflejo.

La sensación era desagradable y por un momento se sintió mal, muy sola y desvalida. Vulnerable, quizás por el agotamiento físico que había arrastrado durante la semana, quizás por alguna otra razón que se le escapaba, a su mente acudieron de golpe temores irracionales, infantiles, impropios de su carácter. Pero esto duró unos segundos y Marga se obligó a sí misma a desecharlos y recomponer su habitual fuerza de ánimo.

Decidió retornar a pensamientos más positivos y prácticos.

Había escuchado el golpe en sueños; de hecho se había despertado a causa de ellos y, con cierta lógica, dedujo  que uno o varios del grupo habrían adelantado su regreso de la excursión por alguna razón y, al verla tan plácidamente dormida,  no habían querido despertarla.

Seguro que ahora se encontraban en el interior de la casa.

Bien era cierto que era bastante extraño que no hubieran regresado todos del paseo ¿Dónde se encontraba el resto?  Estaba claro que de haber estado todos en la casa la algarabía habría sido considerable y, sin embargo, sólo había silencio tanto dentro como fuera.

Quizás algún imprevisto les había obligado a retrasar su vuelta.

Se sorprendió por la velocidad con que era capaz de concebir extrañas teorías. Resolvió que lo más sensato sería dejar de especular, entrar en la casa y escuchar la explicación de primera mano.

Aún algo somnolienta se dirigió hacia la puerta de entrada de la casa. – Juraría que la había dejado abierta – pensó mientras giraba la llave.

-¡Pedro ¡ – llamó en voz alta dirigiéndose al interior de la vivienda -.

Albergaba cierta esperanza de que fuera su marido uno de los que hubieran adelantado al regreso del grupo para estar con ella.

Nadie respondió a la llamada.

Cruzó el umbral de piedra desgastado por el tiempo y  empujó la pesada puerta de madera que se quejó con un áspero y continuado chirrido al abrirse del todo. El largo pasillo se extendía ante Marga con todas las puertas de las habitaciones cerradas.

Al fondo, un resplandor tembloroso  iluminaba el salón.

Con seguridad alguien estaba en la casa, aunque no fuera Pedro. A Marga le reconfortó pensar que quien quiera que fuese se había molestado en encender la chimenea y apresuró el paso hacia el salón pues la humedad y el frío de la cercana noche se le había metido en los huesos,  con la idea de calentarse en aquel bien alimentado fuego que ardía en el antiguo hogar de la casa.

Mientras recuperaba la temperatura corporal frente a la nutrida chimenea, Marga, volvió a sentirse bien.

A la luz de la generosa llama Marga dejó a su mente fantasear sobre cómo debían haber transcurrido las veladas en aquella casa años atrás, antes de que el progreso hubiera traído la luz eléctrica al lugar. El puchero en la lumbre con agua caliente y poco más para la cena, removido por la paciente mano de la mujer de la casa, alma perenne de la misma. El abuelo, arrugado y consumido intentando acaparar algo de calor en sus frías manos. Los niños jugueteando exaltados con las ascuas y silenciados de golpe por el padre, sentado enfrente de la chimenea y derrengado de tanto trabajar en el campo, liándose un cigarro antes de la cena. Parecía tan real……

Pero, de repente, la escena, en la imaginación de Marga se transformó de la típica estampa doméstica a una bien distinta, en la que se oían gritos de horror, se percibía sangre por todas partes, niños llorando con ojos aterrados…

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7 respuestas a ENTITY: MENSAJES DEL MÁS ALLÁ.- CAPÍTULO III

  1. Sil.Alcalá dijo:

    Wow! Qué tensión… me ha encantado!

  2. Cada día lo haces mejor

  3. srajumbo dijo:

    Ya me parecía a mi que estaba yendo todo muy tranquilo. demasiado,para ser tu.

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