LOS PANTALONES VAQUEROS

¿Habrá prenda de vestir más versátil que un pantalón vaquero?

Desde que allá por el año 1873 Jacob Duris y Levi Straus los reinventaran e hicieran un nuevo diseño  para dar salida a un cargamento de tela para tiendas de campaña que transformaron en unos duros y resistentes pantalones de algodón que se fabricaban para utilizar en trabajos duros como la minería, el blue jeans, ha experimentado una muy exitosa evolución y su uso se ha universalizado prácticamente por todo el mundo.

Ciñéndonos a España, hace ya algunos añitos, recuerdo con cariño los Lois, los Lee, etc. que se nos vendían, de color azul oscuro, mucho, que nos teñían la ropa interior de azul, e incluso, si hacía calor y sudábamos, nos tintaba incluso la piel que estaba en contacto con ellos. Unos pantalones que, lavado tras lavado, se iba decolorando paulatinamente hasta llegar a ese color azul celeste casi blanco que nos indicaba que la prenda se encontraba ya al final de su fase vital.

La puntilla llegaba cuando al agacharnos, por ejemplo, como los llevábamos bastante ajustados, se nos rajaban por algún sitio (normalmente por la entrepierna o el culo).

Aún así, con un parche de la misma tela cosido por la paciente y amorosa mano de mamá, los pantalones podían tirar otra temporada, eso sí, con el tiro un poco rarito.

Pero comprendiendo que su esperanza de vida era ya muy exigua, a muchos de ellos se les amputaban las perneras y teníamos pantaloncito corto hasta que los flecos llegaban a zonas que por narices debían de ir tapadas. Entonces, o el pantalón iba a la basura, o se descomponía para trapos, o incluso, algún/alguna manitas se hacía una bolsa de las de colgar al hombro, con los bolsillos traseros del pantalón adornando la pieza.

Reciclaje, reciclaje… y reciclaje.

Sin embargo, ahora es muy diferente y, perdón por mi opinión, un poco tonto.

Las grandes marcas venden ahora los vaqueros a precios desorbitados. Y lo cojonudo es que los venden ya lavados (casi en sus últimas fases porque el pantalón vaquero es básicamente el mismo) y lo que es más gracioso… ¡Ya rajado!

Entonces se ve a la gente por la calle luciendo orgullosos pantalones con rajas por todos los sitios.

Mmmmmm.  O nos hemos vuelto muy consumistas (la crisis no nos ha servido para aprender nada) o… un poco frikitontos.

O seré yo que no entiendo nada ¿Qué le voy a hacer?

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2 respuestas a LOS PANTALONES VAQUEROS

  1. Así es la moda, nos lleva a situaciones absurdas como llevar jerseis de cuello vuelto enseñando la barriga, o calentadores con botas en verano, o abrigos sin mangas. La moda está ahí, pero nadie nos obliga a consumirla. Creo que simplemente no nos paramos a reflexionar sobre ello. A mi me han impactado las camisetas que ya vienen con agujeros, como si se las hubieran comido las polillas.

  2. srajumbo dijo:

    ay, con cariño recuerdo yo mis “bonaventure” heredados, cuando suspiraba por unos Lois o unos Levis pero mi madre nunca me los compraba jaja. Esos bonaventure fueron transformándose como dices, mas por la pena de tirarlos y no tener otros que por imaginación.

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