EL GIM… Y EL YAN

borderline

¡Me he atrevido! ¡Ya era hora (o año)!

Le he echado un par de huevos.

Me he animado a dar el paso que llevaba posponiendo durante tanto tiempo.

¡POR FIN… ME HE APUNTADO AL GIMNASIO!

Y eso que ¡Joder con las tarifas que se gastan! Claro, tienen tantísimas máquinas… De nada me ha servido explicarle a la chica del mostrador que yo solo iba a usar la cinta de correr, la bici estática y poco más… que yo soy muy clásico y… que no entiendo la mitad de los aparatos que tienen. No me extraña que adelgacemos, si es que no nos queda para comer en condiciones después de pagar la mensualidad.

Por cierto, ¡Vaya par de tetas se gasta la moza! La del mostrador, digo. Le quedan de miedo dentro (es una forma eufemística de hablar) de ese top ceñido que luce la cabrona de ella. Y lo sabe…

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