JUAN EULOGIO Y FAMILIA: EL ALGARVE

Juan Eulogio se siente pletórico. Por una vez ha impuesto su criterio en contra de la opinión de su familia y ha decidido hacerse del tirón los 718 kilómetros que separan Madrid de Portimao, su destino vacacional en el Algarve portugués. Este año han decidido visitar aquella región del país vecino.

¡Porque él lo vale!

Juan Eulogio siempre disfruta conduciendo, pero en esta ocasión está pagando un justo peaje por haberse salido con la suya. Paquita aguanta el cansancio con  la mirada perdida en el infinito y los niveles de mala leche creciendo por momentos. Tiene el rostro sudoroso, también es mala suerte que se haya averiado el aire acondicionado del coche en pleno Agosto, pero aún le quedan fuerzas para ir mascullando algún que otro improperio sin receptor concreto. Aunque a buen entendedor…

Detrás la cosa no va mejor. Los niños están especialmente cansinos y tocahuevos, hartos de tantas horas seguidas dentro del coche y andan ya por la enésima discusión. En algún momento han llegado incluso a las manos. Nada anormal, por otra parte.

Pero la que se lleva la palma ¡Siempre tiene que dar la nota! es su “querida suegra”, la cucaracha como la llama Juan Eulogio, que a cada doscientos kilómetros más o menos, tras terribles espasmos, totalmente mareada, vomita poniéndole perdida toda la tapicería y dejando en el pequeño habitáculo un desagradable olor a bilis.

Juan Eulogio, a pesar de ello, las está gozando viendo como se retuerce la cucaracha como si la hubiera atiborrado de Cucal. Esta no ha abierto la boca en todo el camino, muy a su pesar, porque no tiene cuerpo “pa ná”.

Sí, tendrá que limpiar el coche cuando lleguen a su destino pero… es un justo precio que abonará con gusto a cambio del espectáculo de ver pasar un mal rato a la “señá” Virtudes, su suegra.

Por fin atraviesan la frontera por el puente de Ayamonte. Cien kilómetros más y habrán llegado a su destino. Pero apenas quinientos metros después de haber cruzado el Guadiana, una patrulla de motoristas lusos les da el alto.

—Boa tarde. Você sabe a que velocidade o radar o fotografou na ponte? A multa é de duzentos euros.

Juan Eulogio no habla portugués, nunca se lo había planteado, pero lo ha entendido todo.

Eso es lo que se dice entrar con mal pie en un sitio.

Detrás le parece escuchar una risa contenida cortada bruscamente por una arcada. Pero lo que peor le ha sentado ha sido escuchar un quedo ¡Eso… por gilipollas! Proveniente de su lado derecho, donde, casualmente, se encuentra Paquita.

¡Mierda de viaje! ¡Mierda de vacaciones! ¡Mierda… de vida!

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4 respuestas a JUAN EULOGIO Y FAMILIA: EL ALGARVE

  1. Es sorprendente como Juan Eulogio todavía sigue sucumbiendo a las vacaciones en familia y con la suegra… Sueño con que algún día la deje en un gasolinera.

  2. cmacarro dijo:

    Ja,ja,ja No des ideas

  3. Nieves dijo:

    Jajajaja que mal empieza las vacaciones, yo no se porque no se queda en casa la verdad!!! Besitos

  4. cmacarro dijo:

    ¿En casa? ¿Con la Paqui y los niños? Nooo, por lo menos así le da el aire.
    Besos

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