COMO EN CASA…EN NINGÚN SITIO

borderline

Ya me doy yo una colleja y me digo ¡Macarioooo!
Por simple.
Es evidente que la mayoría de las cosas cotidianas que hacemos nos resultan más satisfactorias y reconfortantes en la intimidad (impunidad) de nuestro hogar, dulce hogar.
Pero no quiero yo hablar del hecho en general, que ya de por sí es toda una filosofía, de ser casero, hogareño… o no serlo. Quiero hablar de un acto en concreto. De algo que como en casa…no se hace en ningún sitio.
Os cuento:
El otro día, ya era tarde, quizás las nueve o las diez de la noche, iba yo caminando por la calle con cierta premura porque tenía que acabar unos asuntos que ahora no vienen al caso y no le importan a nadie. Andaba yo entre agobiado y acojonado pensando en la bronca que me esperaba en casa por la tardanza y se ve que las prisas, los…

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