AQUÍ UN GILIPOLLAS

Cuenta la leyenda urbana, con cierto fundamento histórico, que a finales del siglo XVI (Equis, Uve, Palote) existió en Madrid un personaje que a la postre acabaría teniendo el dudoso honor de ser el origen de la palabra gilipollas.
Don Baltasar Gil Imon, funcionario público, fiscal o alcalde, dependiendo de las fuentes consultadas, era un viudo madrileño que tenía dos hijas en edad de merecer.
En su afán por arreglarles un buen casamiento, cosa harto difícil dada la fealdad de las mismas y su más que evidente cortedad de entendederas, acudía a infinidad de reuniones sociales de alto copete, todo hay que decirlo, sin éxito alguno porque a ver quién era el valiente que cargaba con semejantes cracos malayos por muy ventajoso que fuera el casamiento.
En estas fiestas, a la puerta del salón, se solía colocar a un criado que se encargaba de anunciar la llegada de cada uno de los asistentes, elevando la voz sobre el murmullo de la concurrencia, para que todos supieran qué personaje o celebridad hacía la entrada en aquel momento. Y Don Baltasar y sus hijas lo eran al grito de:
– ¡Hacen su entrada en el salón… Don Gil… y pollas!
Siendo las pollas, como entonces se llamaba, las “vástagas” o hijas del susodicho.
La reiteración de tan inocente y formal anuncio, muy al gusto de la época, hizo que los asistentes a este tipo de eventos, acabaran relacionando e identificando el soniquete “Gil y pollas” con alguien lerdo y bobalicón, tal cual eran las pollas de don Gil. Rápidamente, este nuevo vocablo se extendió por la castiza Madrid y poco después por el resto de España, país amante de chascarrillos y exabruptos, sobre todo si resultan hirientes para el prójimo. El gracejo ibérico no tiene límites.
Había nacido la expresión “Gilipollas” más o menos con el significado con el que la conocemos en nuestros días, alguien estúpido, bobo y básico.
Es probable que desde aquellos tiempos ninguna otra palabra se haya utilizado con tanta asiduidad en nuestra lengua como esta que nos ocupa. Tanto es así que la palabreja pulula de boca en boca, no importa el tipo de conversación ni el estatus social de quien la pronuncie. Podemos decir que su utilización se ha universalizado.
Cuando un científico hace un descubrimiento ídem, eso no quiere decir que lo descubierto no existiera con anterioridad al descubrimiento ¿No?
Por la misma razón, el hecho de que se inventara la palabra “Gilipollas” en un momento determinado de la historia no significa que no existiera un individuo (más bien muchos) que reunieran en su persona las características que “gilipollas” viene a describir.

Primera máxima:
En el mundo siempre ha habido, hay y habrá gilipollas.

Que no se sepa cómo se llama el fuego no quiere decir que no queme.
Puestos a aislar a un gilipollas, sea el que fuere, observamos que, efectivamente, al igual que colectivamente, uno por uno también observan las características que los definen como conjunto. Esto está lingüísticamente perfectamente contemplado ya que “Gilipollas” es una palabra que se utiliza indistintamente para el plural o para el singular.

Segunda máxima:
Todos para uno… y uno para todos.

Ser un gilipollas estigmatiza al individuo de por vida. Quié icir, hay individuos que nacen con esta tara, lo cual hace presagiar que acabarán muriendo con ella. Es extremadamente raro el caso del que habiendo nacido gilipollas pueda llegar a superar este estado.

Tercera máxima:
La naranja nace verde y el tiempo le da color, pero al que nace gilipollas ya no le cambia ni Dios.

La gilipollez (cualidad intrínseca del gilipollas) no conoce edades. Ser un anciano venerable no libra al individuo de hacer o decir gilipolleces.

Cuarta máxima:
Cuando un gilipollas envejece no gana en sensatez por ser mayor. Simplemente es… un gilipollas más viejo.

Parafraseando al filósofo griego Parménides de Elea “Lo que es, es y no puede no ser. El destino cruel, escrito de antemano, se muestra indefectible e irremediablemente en contra de los gilipollas.

Quinta máxima:
El que es (gilipollas), es (gilipollas). Y no puede no ser (gilipollas).

Y tras mucho dar vueltas al concepto, valorando los pros y los contras, estudiando y analizando todas las posibilidades, tras perder muchas horas de mi anodina existencia, filosofando sobre estupideces como las que acabas de leer, he llegado a la única conclusión posible, a la única y verdadera verdad posible:

Que un servidor también es un gilipollas.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, y la educación hay que mostrarla en cualquier ámbito de la vida, este gilipollas que suscribe

OS DESEA QUE PASÉIS LO MEJOR POSIBLE ESTAS FIESTAS TAN GILIPOLLAS Y QUE EL PRÓXIMO AÑO 2015 VENGA REPLETO DE GILIPOLLECES

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14 respuestas a AQUÍ UN GILIPOLLAS

  1. Veronica dijo:

    Te deseo lo mejor (que lo peor viene sin que uno lo desee, digamos la verdad… ) en el año entrante y que tengas más ímpetu para escribir por aquí (gilipolleces o no). 😉
    Un beso.

  2. cmacarro dijo:

    Muchas gracias, Verónica. Aunque mi felicitación era general también quisiera felicitarte las fiestas personalmente. Un abrazo

  3. Dessjuest dijo:

    Hay gilipolleces con y sin fundamento 🙂

    Feliz año mozo.

  4. Mira, aqui no hay iconillos de aplauso, pero me ha encantado

  5. Angelika BC dijo:

    Gilipollas sin Fronteras te felicita o no también a ti otro año más. La ley de la naranja habría que igualarla a la segunda ley de la termodinámica, qué sabio eres, coño. Por cierto, me ha quedado la duda marujil … ¿Y el tontolhaba consiguió casar a las pollas?
    Besitos 🙂

    • cmacarro dijo:

      GSP (Gilipollas sin fronteras) ¡Me encanta!
      Estoy de acuerdo, la gilipollez no tiene barreras, es algo universal, como internet y la gonorrea.
      Hasta donde he podido investigar no se sabe nada de las pollas de don Baltasar. Pero lo tomo como un reto para este nuevo año.

  6. No conocía el origen de esta palabra tantas veces repetida y no por ello desgastada. 🙂

    Feliz 2015, y que las gilipolleces sean llevaderas.

    Un abrazo.

  7. Jajaja… :), me ha gustado la entrada, porque me ha hecho reir y sonreir.. y como se dice por aquí.. la vida merece la pena por cuatro “pollaicas”. Feliz 2015!!! MUACKS

  8. Nieves dijo:

    Jajajaja Pues mira, me has despejado una gran duda, ahora me queda otra otra “en edad de merecer” ¿Que es lo que se merece a cierta edad? Iluminame 😀
    Besos infernales.

  9. cmacarro dijo:

    ¡Por dios, querida! Mi buena educación y mi gran decoro no me permiten meterme en según qué berenjenales. Échale un vistazo a la Frikipedia, si eso… 😉

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