Un extracto de ¡Olé mis cojones!

…Desde algún lugar muy lejano escucho un rítmico pitido, monótono, machacante. Alterno realidad con fantasía y extraños sueños, más bien pesadillas que se mezclan en mi cabeza. Me parece oír voces alrededor. Poco a poco voy recuperando el conocimiento, pero no sé dónde estoy. Soy incapaz de abrir los ojos. Siento cierta opresión en toda la parte delantera de mi cuerpo, mi cara, mi pecho, mi estómago y los muslos pero soy incapaz de moverme. Parece que estoy tumbado boca abajo en algún lugar que, de momento, no consigo identificar. Comienzo a tener sensación de frío en la espalda. Intento hablar pero soy incapaz de articular ninguna palabra medianamente inteligible. En su lugar sale de mi boca una especie de gruñido…

  • Parece que se está despertando – creo escuchar-

Sí. Estoy despertando pero ¿Dónde estoy? Y lo que es más inquietante ¿Por qué estaba dormido? Vagamente viene a mi cabeza una imagen como si hubiera ocurrido hace mucho tiempo. Soy yo hablando por teléfono, pero no le encuentro sentido a ese recuerdo. Poco a poco acuden a mi memoria otros hechos aislados, gritos, un camión al que me acerco… el golpe de un airbag en mi cara…un gorrino… ¿Un gorrino? Sin duda debo estar alucinando.

  • Julián, ¡JULIÁN! ¿puedes oírme?

Me agito torpemente. ¿Quién me llama? Sí, te oigo, intento decir, pero no me sale la voz. Tengo la garganta seca y la boca muy amarga.

Paulatinamente me van retornando las sensaciones, voy recuperando los sentidos. Vuelvo a gruñir, pero esta vez suena como si hubiera dicho:

  • A-guaaa.
  • ¿Quieres agua?

Sí. He conseguido comunicarme. Alguien me ha entendido.

  • A-gua- por-fa-vor –Cada vez voy vocalizando mejor- ¿Dón-des-to-yyyy?
  • Estás en el hospital comarcal ¿Recuerdas qué te ha ocurrido?

Apenas recuerdo nada pero es que además no tengo la boca para soltar una parrafada pues la lengua se me pega al paladar.

  • Todavía está conmocionado por el accidente. Hay que darle un poco de tiempo –escucho a alguien decir cerca de donde me encuentro, sea el lugar que sea-

¿Es que he tenido un accidente? No recuerdo… ¿Cómo…? ¡Ah claro!  ¡El camión! Un claro se abre en mi oscurecida memoria.

¡Me he empotrado contra un camión!

  • No te preocupes, Julián – Oigo que me dice una voz que en estos momentos me resulta providencial porque me estaba empezando a acojonar no fuera que me hubiera desgraciado en el accidente- Sólo tienes un montón de moratones y magulladuras que te van a doler una temporada. Lo que no entiendo… son las heridas de la oreja.

¿Qué no? Pues yo sí que las entiendo. El cabrón del cerdo que es un animal omnívoro. Así le hagan pronto jamones y chorizos.

  • Julián – vuelven a llamarme- Ya te hemos hecho una inspección externa y no parece que tengas nada roto. Ahora vamos a proceder a una inspección interna por si tuvieras algún derrame. Tienes que respirar hondo y quedarte muy quieto y, SO-BRE-TO-DOOOO muy relajado ¿Me comprendes?

Pues no. No lo comprendo. ¿Qué coño piensan hacerme que tengo que estar tan relajado? Instintivamente me tenso. ¿Hasta dónde de interna va a ser la inspección? Mira que llevo el día retorcido…

Siento de golpe una sensación de humedad y frío en los alrededores de… bueno…del… del culo. Unos dedos extienden lo que supongo que es una pomada, preludio de incursiones más contundentes, me temo.

  • No entiendo a que se deben esos desgarros en el ano -dice otra voz-

Y si estás esperando que yo de lo cuente lo llevas crudo ¡So portera!

¿Pero qué coño pasa hoy con mi culo que se ha hecho tan popular y todo el mundo quiere inspeccionarlo?

Como un recuerdo reprimido por mi inconsciente una imagen tan fugaz como sobrecogedora se me viene de sopetón a la mente, que ahora está completamente alerta. ¡Como para no estarlo! Veo unas manos oscuras con tres dedos que no paran de toquetearme, pero ahora las veo con mucho más detalle, el dedo central es exageradamente grande y no para de crecer. Son unas manos que recorren mi cuerpo, manos extrañas de… de… criaturas de otros mundos. Siento su tacto frío, como el de la piel escamada de una pitón adulta.

¿Será que mi cerebro, estimulado por la prueba que van a hacerme, ha liberado algún recuerdo olvidado de lo que me ha ocurrido mientras he estado desmayado ante la luz que he visto por la mañana?

  • Julián – la voz interrumpe mi negro pensamiento- Tienes que estar muy relajado, si no, te haremos daño. Te vamos a meter una sonda con una cámara para inspeccionar tus intestinos. Lógicamente tiene que entrar por el ano. Así que tienes que levantarlo un poquito para facilitar la maniobra ¿Vale?

¡Y vuelta la burra al trigo! ¡Que me dejéis el culo en paz! ¿Qué os he hecho yo para que me tratéis así? Un instinto de autodefensa hace que apriete las nalgas y con ello cierre aquel acceso de mi cuerpo cual sellado de una pirámide egipcia.

  • Juliaaaaan –me dice la voz que ya se me está haciendo cansina y desagradable- respira hondo y relájate que si no te va a doleeeer. Veeenga, que te cuento hasta tres. Una…

Me preparo para el envite y no precisamente para facilitarlo sino para todo lo contrario. A la que escuche tres voy a cerrar aquello como en la vida lo he cerrado. No me va a entrar ¡Ni el pelo de una gamba! Sonrío malévolamente.

  • Doooos…

Me preparo. Pero el médico, que supongo que es el que me está hablando, debe ser ducho en estas fiestas y antes de que diga tres, a traición, ha entrado a matar, dándome una estocada que llega hasta la empuñadura por lo que a mí se me antoja.

  • ¡Hijo de la gran puta! – consigo mascullar ante tamaña engañifa.

Pero ya estoy jodido y a su merced. ¡En fin! No me queda ya sino relajarme como bien me han aconsejado y esperar a que dejen de inspeccionarme.

Noto como el tubito me hurga cotilleando impunemente por todo mi fuero interno. Ora en el colón…ora casi en el estómago…Siento náuseas.

  • Mmmmm – deja escapar el médico con un tonillo que no me gusta ni un pelo- ¡Qué cosa más extraña!
  • Es que tengo algo mal, doctor – Le pregunto con angustia incipiente- Dígame la verdad ¿eh? Sin tapujos.
  • Pueessss… es extraño…- comenta mientras maneja los mandos de la cámara- No te muevas que voy a llamar a un colega para tener una segunda opinión…Discúlpame un momento.
  • Pero…- protesto inútilmente- no me irá a dejar así.

Si te apetece leer más…

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