NACIMIENTO DE EDELMIRO

Este pasaje y mucho más lo podéis leer en “La asurda e inqueible historia de Edelmiro Páez II: Er desenlace”

Sorprendente y espeluznante el paralelismo con otra conocida historia que dejó profunda huella en el mundo …¿O NO?

* * * * *

…Vino a ver la luz nuestro querido Edelmiro una fría noche de diciembre, como todos los grandes hombres llamados a dejar profunda huella en el mundo, justo la noche del solsticio de invierno: el 24 de Diciembre.

El invierno se había presentado muy crudo y frío. Decían los viejos del lugar que no recordaban haber visto tanta nieve y hielo en toda su vida.

Habían acudido a Segovia los futuros padres de Edelmiro en tan familiares fechas a solucionar unos asuntos legales que no admitían demora alguna, pues  José tenía que testificar como acusado en los juzgados de la capital, tras una denuncia de un vecino bastante poco animoso por un quítame esas pajas que no viene al caso en este momento.

Digo que caminaban su padre y su madre, ya salida de cuentas, habiéndoseles echado la noche encima, buscando sin éxito posada o pensión libre donde poder alojarse, y donde quiera que preguntaban todas las habitaciones estaban ocupadas. Tal era la expectación que había despertado en la ciudad el triangular de Navidad de fútbol organizado para esas fechas por el Segovia CF, que había invitado al Rayo Vallecano y  al Atlético Riaza.

Inesperadamente a ella le sobrevinieron los dolores de parto.

Dada la premura con la que a María, que así se llamaba, y se llama, su madre le acuciaban las cada vez más frecuentes contracciones, se vieron obligados a refugiarse en un portal, cercano al acueducto y a no mucha distancia de Casa Cándido, que milagrosamente se hallaba abierto porque no funcionaba la cerradura.

José, su padre, aunque en esto los cronistas no se acaban de poner de acuerdo, unos dicen que sí era su padre verdadero, aunque otros argumentan que no, que nueve meses atrás, aprovechando una de sus ausencias por trabajo, se había visto salir a un “pájaro”( sin especificar si era o no una paloma ) cachas y muy tatuado con pinta de malote, de la habitación de María, bien entrada la madrugada.

José era carpintero. Y aunque entrado en años, era primerizo en aquellas lides. Pero a pesar de que se hallaba presa de un ataque de histeria intentó recomponerse y tomar las riendas de la situación mientras llegaba la ambulancia a la que había avisado desde una cabina telefónica unos minutos antes.

Sin embargo Edelmiro, genio y figura, se había empeñado en emular a otro sin par alumbramiento muchos, muchos años atrás  y, decidió que aquel era el lugar y justo entonces el momento.

Comenzó pues el muchacho a asomar la cabeza al mundo ante la pasividad de José y los gritos de María. Ésta, tumbada en unos cartones que José había recogido precipitadamente de la calle no podía evitarlo.

El alumbramiento era inminente.

María se sentía sola en aquel trance, más que nada porque José acababa de desmayarse de la impresión y yacía a su lado inmóvil y con un gran chichón en la cabeza ¡Hombres!

Fue entonces, cuando todo había quedado en manos de la providencia cuando aparecieron en el portal un médico del servicio de urgencias acompañado de una enfermera y dos camilleros.

Habían llegado justo a tiempo de recoger al recién nacido y terminar el parto de una manera algo más profesional de lo que había comenzado.

Cortado el cordón umbilical, Edelmiro fue colgado boca abajo por los pies para proceder a los azotes de rigor. Tras un par de palmaditas en el culo e, inexplicablemente, justo antes de tomar la primera bocanada  de aire y estallar en llanto, seguramente debido a la postura, a Edelmiro se le escapó un pedete infantil tierno e involuntario. Después lloró, berreó y pataleó, pero su primer acto en esta vida había sido gasear a los allí presentes, que con cara de verdadero asco porque el olor a podrido se pegaba a sus sudorosas caras como un pulpo, recogían a toda prisa sus enseres y metían María, Edelmiro y al inconsciente José en la ambulancia camino del hospital.

En aquel instante, los primeros que acudieron al parto constataron que aquel niño estaba predestinado a hacer grandes cosas, o pequeñas, o cosas sin determinar, porque tamaña señal divina, tal vez diabólica no era para nada, normal el verla en un recién nacido.

Cualquiera que recuerde películas de posesiones como “La profecía”, “Demian” o  “El exorcista” por poner unos ejemplos, sabe de todas todas, que el del moño, San Tanás, el malino sólo putea a niños de más de ocho años, nunca a recién nacidos

¿Qué por qué? Ni puñetera idea. ¡Cosas del del moño!

Pero el pequeño Edelmirín presentaba evidentes síntomas de posesión satánica, en opinión del equipo sanitario que atendió su nacimiento.

Es por esto que, aunque oficialmente Edelmiro nació en el hospital comarcal de Segovia y así consta en su partida de nacimiento, la realidad es que vino al mundo en un frío y húmedo portal… de Segovia, que no de Belén, aunque sin el calor de una mula y un buey, pero con el buen hacer del servicio de emergencias local que le procuraron un parto medianamente decente.

¿ no resulta cuanto menos inquietante establecer ciertas similitudes, ciertos paralelismos con la historia religiosa de parte de la humanidad?

Como solía decir JC : “Quien tenga oídos que oiga!”

Como todo gran hombre señalado por el destino, la llegada al mundo de Edelmiro se vio rodeada, antes y después del alumbramiento, de extraordinarias señales, que debidamente interpretadas por expertos en la cábala y demás ciencias ocultas, les llevaron definitivamente a la conclusión de que algo grande le estaba reservado a aquel recién nacido.

Una de las primeras señales, que maravilló a los sanitarios que habían atendido a María en el parto y una vez en el hospital al resto de la plantilla, aparte de que sus primeras manifestaciones hubieran sido pronunciadas por, digamos, la parte contraria a la boca, vamos, por el culo, fue que, inexplicable y extraordinariamente el nene tenía algo extraño en la cara.

En un primer instante nadie se percató de ello con la excitación del momento y las especiales circunstancias del nacimiento, pero transcurridos unos minutos, algo más sosegados los ánimos y cuando limpiaron la cara del bebé, uno de los camilleros, en el portal, se empeñó en quitar con el dedo lo que parecía una mancha negra en su frente. Al cabo de un rato, rendido a la evidencia, se dio cuenta de que lo que estaba confundiendo con una mancha en el entrecejo del niño no era sino………… UNA CEJA CORRIDA.

Por encima de los dos ojos, atravesando el entrecejo, surcaba una única y peluda ceja negra que daba a Edelmiro un aspecto…..esteeee……..vamos a decir…….especial.

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7 respuestas a NACIMIENTO DE EDELMIRO

  1. Angelika BC dijo:

    ¡Que hermosura de niño! Pa ponerlo en un pesebre 😀

  2. Nieves dijo:

    Jajajaja Si me suena la historia (Por partida doble) pero ¿similitudes? Haberlas hailas… ¿Ailas? No sé como se escribe, ya no son horas. Muaks!

  3. Emy Tecuento dijo:

    jejejejej, ¡lo que me he llegado a reír leyéndote, pero cuando he llegado a lo de “el del moño”!!! 😆 ¿a que lo tenía rojo? 😆 😆 😆

  4. cmacarro dijo:

    El del moño es parte importante en la historia. Sí, lo tiene rojo como las llamas del infielno.

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