LAS TERRASITAS

¿Habrá algo más hispánico cuando llega la caló que una terracita de verano mcelmqlp (me cago en la madre que las parió) ?

La abreviatura que acabo de explicar hará suponer a más de una mente preclara, inteligencia supina y que las cace al vuelo, que un servidor siente cierta inquina por esta modalidad de comercio (y sobre todo de bebercio)

Pues la verdad es que sí. ¿Para qué engañarnos? Es un asquito el que las he cogido que “pa qué”…

Pero, curiosamente, mi odio sólo va dirigido a un determinado tipo de terracitas: Las que ponen debajo de mi casa ¡Váaargame!

Las demás no suelen molestarme ni enturbiar mi paz espiritual o el sosiego de mi sueño. Igual me dan las que ponen en un radio superior a doscientos metros de mi portal como las que ponen en otras localidades o incluso como las que suelen poner en los paseos marítimos de las ciudades y pueblos costeros mediterráneos. Pero las de debajo de mi terraza…

Y no es que me parezca una mala idea. Al contrario; es una solución más que aceptable en una tierra como la nuestra azotada cruelmente por la canícula veraniega. Es de agradecer uno o varios  puntos de avituallamiento bien provistos de Mahous fresquitas y Schuses de limón o de naranja. Eso es hasta una obra de caridad salvando las distancias.

Pero lo que no es de recibo, lo que no se puede permitir ni aguantar, lo que me infla exageradamente las pelotas hasta el punto de que cualquier día me van a reventar, es el bullicio, por decirlo con cierta discreción, que se forma entre las mesas de la terracita. Y digo yo ¿qué coño bullicio? Lo que se forma es un escándalo arrabalero cada noche que ríase usted de una subasta de pescado.  

Mira tú que con eso no puedo. Esas risotadas a las dos de la mañana, esos niños chillando como posesos, ese voceras que lo cuenta todo gritando para que se entere todo el barrio, ese cumpleaños feliz cantado a coro por los integrantes de una celebración, que no sé por qué tiene que haber todos los días un cumpleaños en una terracita…¡Coño cantadle el feliz en tu día a las diez y no esperéis a que sea la una y media y yo ya haya conseguido coger un poquito el sueño!

Somos españoles y, por ende, alegres pero gritones. Pero es que en el silencio de la madrugada, cuando las ventanas de las casas están abiertas de par en par por si diera la casualidad de que entra algo de fresco para poder conciliar el sueño, cuando cualquier leve sonido se escucha en todos los rincones de la calle, incluso el pedo del vecino de abajo, digo que es entonces cuando más placer sienten los voceras de turno por rasgar la calma de la noche con una serie de sonoros berridos compartidos con el resto del vecindario muy a su pesar (del de los vecinos, claro).

Pero dice el del chiste, “esto no se acaba aquí, esto se hincha”. A medida que se van vaciando las jarras de Mahou parece que las bocas se van calentando, el vocerío va en aumento, en intensidad en cada foco y en cantidad de focos porque parece que se contagia al resto de las mesas, que hasta ahora habían procedido con cierta educación, comedimiento y silencio.

Es entonces, cuando uno se despierta sobresaltado pesando que algo grave está ocurriendo en la calle, por el jaleo, digo. Es entonces cuando uno sale a la terraza en calzoncillos castellanos y camiseta blanca de tirantas. Es entonces cuando un cubo de agua vuela desde el quinto y cae en medio de la terracita y pega un berrido con una intensidad superior a la que viene desde la calle para que se le oiga y grita:

–           Pero pedazos de hijos de la gran puta ¿es que vosotros no madrugáis mañana?

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6 respuestas a LAS TERRASITAS

  1. Dessjuest dijo:

    Yo en tiempos de fiestas, que es cuando más sufro las terracitas, me pongo a currar de noche, al menos cuando llego a dormir coincido en horarios con los del cumpleaños feliz 🙂

    Di tú que afortunadamente por aquí, salvo en fiestas, no hay excesivo jaleo, alguna vez que he viajado un poquito flipo en colores, debe ser el clima claro, aquí lloviendo la verdad es que no apetece mucho la terracita.

    Te acompaño en el dolor compañero.

  2. Maria dijo:

    Totalmente entendible Candido

  3. cmacarro dijo:

    Joder, son una plaga para la que no parece existir la crisis. Además ¿Qué hace una familia que por la crisis no puede irse a pasar las vacaciones fuera? Pues tirarse todo el mes de vacaciones en una terracita sin prisas por acostarse.

  4. Nergal dijo:

    Denuncia. no dónde donde vives, pero donde yo pernocto en la terracitas sólo pueden servir hasta la 1:30, además está la cuestión de lo decibelios, y en esos silencios nocturnos te aseguro que lo superan con creces. Luego te que quedas con la etiqueta del vecino hijoputa, pero bien lo vale el descanso.
    A mi también me gustan más las terracitas en la casa del vecino que en la mía.

    Paciencia, que solo cuatro cinco meses

  5. Angelika BC dijo:

    Te comprendo y acompaño en el sufrimiento, cinco años estuve viviendo encima de un puticlub. A puntico estuve de llevarme una botella de ácido sulfúrico (H2SO4) de la universidad para tirarla por la ventana, pero me pilló el profesor y me la requisó. Él tenía terracitas debajo de su ventana.

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