Un pequeño aperitivo de la historia de Edelmiro

Aquí os dejo un trocito de «la asurda e inqueible historia de Edelmiro Páez II: Er desenlace»

Por aquel entonces se supo que uno de los mozos de aquella congregación quincallera, que llevaba más de un año rondando a la hija del jefe de otro clan vecino, la acabó, como era de esperar, dejando preñada. Aquello provocó en un principio grandes revuelos que iban acompañados de insultos, mesadas de cabellos, juramentos a todos los dioses y demás parafernalia teatrera propia de aquella gente.
Tras una reunión de urgencia entre los cabecillas de ambas familias en la que no fue necesario recurrir a la violencia, se acordó, como correspondía, que la cosa acabara en casamiento, con su conveniente bodorrio y convite siguiendo la tradición quincallera, eliminando del programa por pura obviedad el acto del pañuelo blanco para verificar la virginidad de la contrayente.
Toda la comunidad se dispuso a acudir al evento, que se celebraba, lógicamente, en territorio de la familia de la novia allá por tierras de Valladolid.
Ni que decir tiene que, a aquella celebración, que duraba tres días seguidos con sus noches, quiso acudir todo quisque. Todos, excepto Edelmiro, que por más que le insistieron sus padres y sus amigos, se negó en redondo a asistir, pues últimamente se mostraba algo mohíno y huraño y no se hallaba él con el ánimo para tales jolgorios.
Nadie perseveró en intentar persuadirle no fuera que el chiquillo se enfadara y procediera como de costumbre, fastidiándoles de esta manera el comienzo de la fiesta, así que todo el mundo respetó su decisión y marchó a la boda, incluyendo a sus padres.
El chiquillo ya tenía una edad y estaban seguros de que se bastaba para pasar a solas unos días.
Edelmiro quedó, pues, sólo en el campamento al cargo y cuidado de los pocos enseres que aquella gente llevaba consigo.
Lo único que quedó con algo de valor fue algún que otro vehículo que no hubiera aguantado el viaje de puro viejo, una trompeta que una de las familias que vivía con ellos utilizaba para ganarse el pan por las calles de los pueblos tocando pasodobles, una escalera y una cabra.
Edelmiro prometió cuidarlo todo hasta la vuelta de sus propietarios.
Partió la expedición bien de mañana en sus amotos y fregonetas con la intención de incorporarse a buena hora al convite y hacer noche ya en el lugar de la boda y, de paso, correrse una juerga histórica.
Edelmiro se levantó aquella mañana solo, con cierta congoja por no escuchar el diario barullo y movimiento en el campamento vacío, pero aliviado de no tener más compañía que la cabra, pues sentía la necesidad de estar sólo con sus propios pensamientos.
Se despertó, como era habitual en los últimos tiempos con la tienda de campaña montada y tensa como nunca hasta ahora se le había tensado. Procedió, también como era su costumbre al primer destensado de la mañana. A diferencia de otros días, al sentirse libre de testigos decidió hacerlo en medio del campamento, sintiendo un especial regusto ante aquel inusitado momento de impunidad. Con los pantalones bajados, sentado en una de las hamacas que quedaban alrededor de la extinguida hoguera comenzó con su tarea con idea de acabar pronto para tomarse un buen desayuno. Apenas había empezado cuando, de repente, se detuvo.
Tenía la sensación de que alguien le estaba observando.
Puesto en pie dirigió su mirada a todas partes, escudriñando concienzudamente todo lo que tenía a su alrededor. Pero no vio nada que le hiciera sospechar que alguien pudiera hallarse cerca.
Más tranquilo y, sin perder un ápice de la fuerza que se le concentraba en salva sea la parte, reanudó la faena.
De nuevo, un chasquido cercano le hizo detenerse.
Estaba claro que había alguien rondando no muy lejos de donde él se encontraba.
Bastante molesto y con cierto dolorcillo en sus partes debido a la tensión acumulada se dispuso a solventar el misterio de una vez por todas. Se subió los pantalones, cogió una estaca y se dirigió a buscar al desaprensivo que había osado interrumpir su sesión de terapia autorelajante.

Si quieres leer más lo encontrarás en

http://www.bubok.es/libros/221997/La-asurda-e-inqueible-historia-de-Edelmiro-Paez-II-Er-desenlace

 

 

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