Puenting

De Esta noche te cuento. Oct 91

Me encanta el riesgo.
Llámadme loco, Acusadme de no tener apego a la vida, de
ser un inconsciente. Pero, la sensación de dejarte caer desde arriba del puente
atado a un simple cable elástico… esa…esa no la cambio por nada.
¡Menuda
descarga de adrenalina!
¡Menudo subidón!
¡Uh, uh, uh, uh
,uuuuuh!
Bueno, si acaso… hasta ayer.
La primera estrella la vi cuando,
tras arrojarme al vacío, me percaté de que el novato de la expedición era el que
había medido mi cuerda. El muy inútil había puesto tres metros más de lo que
debía de acuerdo a mi peso. La vi cuando di con mis dientes contra las piedras
del río.
El primer y descontrolado impulso hacia arriba me hizo ver la
segunda estrella, cuando, desequilibrado como subía, di con la cabeza en un
pilar del puente.
Y cuando la cuerda que me sujetaba friccionó contra una
esquina de hormigón y se cortó, dejándome caer desde lo alto, entonces vi la
tercera y definitiva estrella.
Ahora, desde mi cama del hospital, escayolado
e inmóvil desde hace seis meses, apenas atisbo a ver alguna estrella por la
ventana, cuando cae la tarde, antes de que esa insensible enfermera me la
cierre.

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