La más tierna historia de amor y sexo jamás contada

De Esta noche te cuento. Relato Nov 44

Doblé la esquina, ensimismado como iba en mis pensamientos.
Inesperadamente,
la vi.
Mi corazón dio un vuelco y comenzó a latir aprisa, trastabillado.
Nuestras miradas, atrayéndose la una a la otra como potentes imanes, acabaron
cruzándose y entrechocando estrepitosamente como los sables de dos maestros de
esgrima.
Una chispa saltó cuando me zambullí en la profundidad de sus ojos,
enigmáticos, misteriosos, lascivos. Una chispa que prendió un voraz fuego que,
inevitablemente, acabaría consumiéndonos entre sus llamas.
Me vino a la
cabeza, húmedo y lujurioso, el recuerdo de nuestro maravilloso y tórrido
encuentro. Ya había pasado un año pero continuaba grabado a fuego en mi mente.
Ella, yo, solos y desnudos, cuerpo contra cuerpo, entregados al placer de la
carne en una orgía animal y desenfrenada.
Sé que ella, justo en el mismo
instante que yo, también lo recordó estremeciéndose.
Sin embargo, las cosas
habían cambiado. Allí estaba en lo alto de aquella escalera.
Y no estaba
sola.
Yo… no acababa de comprender.
¿Qué podía ofrecerle aquel hombre que
no pudiera yo entregarle con creces?
Las notas de un pasodoble se escuchaban
desde algún lugar indeterminado de la calle.
Todavía de añoro,
Jacinta.
¡Qué nombre tan extraño para una cabra!

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